lunes, febrero 19, 2018

La indiferencia duele, ¿por qué?


La indiferencia duele, ¿por qué?


No hay nada más feo y que nos haga más daño que ser ignorados, nos hace sentir un importante vacío emocional, y más cuando la ignorancia viene de alguien importante en nuestras vidas.
Ya sabemos que la indiferencia duele, pero la pregunta es ¿por qué? Lo que sucede cuando somos víctimas de la indiferencia es que vivimos de una forma desconcertada, es decir, por más no se suela esperar nada o muy poco de los demás, ese nada en realidad no existe, siempre se tienen expectativas y esperamos que las personas de nuestro entorno actúen de una forma determinada (por nuestras emociones y necesidades. Es por este motivo que cuando la respuesta no se obtiene o no es la indicada surge el desconcierto y los esquemas que se tienen sobre cómo se debe actuar hacen cortocircuito.



La indiferencia hace que la autoestima se vea perjudicada, ya que la indiferencia tiene un mensaje, por más que no se diga nada se está diciendo todo y esto es: “sos demasiado poco”, por lo cual atenta directamente contra la autoestima.
De la mano con la baja autoestima esta la inseguridad que se sufre como persona, porque cuando otro “no nos da corte” y nos pasa por alto no tenemos esa retroalimentación que necesitamos. Como el otro es indiferente, no podemos saber bien que piensa ni mucho menos saber cómo debemos actuar o reaccionar, por lo cual la inseguridad está a flor de piel.
Ya desde pequeños, desde nuestra infancia, es que nuestra autoimagen depende de la imagen que tienen los demás sobre nosotros, por lo cual cuando no se obtiene nada, solo indiferencia, es normal que la inseguridad se acentúe.
La ansiedad tampoco ayuda, porque si tenemos que estar tratando de ver y de descifrar lo que el otro piensa o siente seguramente eso nos genere mucho estrés.
La indiferencia también hace que nos sintamos solos, y esto es porque la indiferencia es un vacío. Si la indiferencia viene de personas de las cuales deberíamos recibir cariño se acentúa aún más la sensación de soledad.
Conocemos lo que genera la indiferencia, ¿qué podemos hacer con eso? Lo primero y principal es saber que no podemos obligar al otro a que no nos sea indiferente. Lo que, si podemos hacer, en el caso de que sea una persona realmente significativa en nuestra vida, es hacer un esfuerzo por conocer mejor como es y adoptar una forma de comportarnos que resuene con lo que es su sistema emocional, su forma de ser y actuar.
Existen muchas razones por las cuales las personas actúan con indiferencia: en algunos casos es porque otra persona fue o es indiferente con ellos y por eso adoptan esa actitud, porque se usa la indiferencia como protección para no implicarse demasiado temiendo salir lastimadas, o porque simplemente es la única forma de relacionamiento conocida.
En realidad, no hay un secreto para cortar con la indiferencia, ya que no depende de lo que hagamos, por lo cual lo mejor es no darle a nadie el poder sobre nosotros, es decir, rodearse de personas que nos valoren y nos quieran por quienes somos, y que sobretodo nos hagan sentir a gusto. ¡No se puede elegir a la familia, pero si se puede elegir respetarnos, a los amigos, y personas que integran nuestro mundo, para lo cual tú tienes el poder!



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