lunes, julio 16, 2018

Cómo afrontar las críticas, en 5 pasos


Cómo afrontar las críticas, en 5 pasos
Si no sabemos gestionarlas, las críticas pueden dañar nuestra autoestima y llevarnos al conflicto.



La palabra “crítica” viene del griego “kritikos” que significa “capaz de discernir”. Así mismo, la palabra “criticar” proviene del verbo “krinein” que significa “separar”, “decidir” o “juzgar”. Actualmente podemos utilizar dichas palabras para hablar de la acción de juzgar o de evaluar a profundidad una situación; pero sirven también para referirnos a una actitud (crítica), e incluso a un momento decisivo (momentos críticos). En este sentido, realizar una crítica no siempre es una acción de ofensa hacia la situación que se está evaluando; sino que puede tener el efecto contrario: favorecer nuestra capacidad de discernir o decidir.

En todo caso, cuando una crítica se realiza para juzgar o evaluar un comportamiento o decisión personal, pueden generarnos mucho malestar. Entre otras cosas, puede producir la sensación de angustia o de tristeza y en ocasiones enojo. En este artículo explicaremos algunas estrategias que pueden ser útiles para afrontar las críticas de una manera que nos facilite tanto la interacción social, como mantener la estabilidad emocional.

5 estrategias para afrontar las críticas
Cuando nos encontramos en una situación donde escuchamos algo que no nos gusta, porque tiene que ver directamente con nosotros mismos, es común que reaccionemos desde el filtro emocional y omitamos la parte racional, con lo cual, frecuentemente nos generan la sensación de no saber qué hacer.

No obstante, aún sin saber qué hacer, actuamos. Y la forma en la que lo hacemos puede así mismo generar malestar o confusión en las otras personas. Incluso puede pasar que nuestras reacciones ante las críticas se conviertan en un obstáculo para el desarrollo de las relaciones interpersonales, o bien, para el desarrollo personal. Por todo lo anterior, no está de más hacer el ejercicio de preguntarnos cómo estamos afrontando las críticas y cómo podríamos hacerlo adecuadamente.


1. Valorar la situación
Las críticas, en tanto que se componen de una serie de juicios sociales, nos pueden generar culpa con facilidad. Es importante que, antes de pasar a este momento, tratemos de poner las críticas en contexto. Significa que podemos reflexionar sobre cómo se pueden ver afectadas las percepciones ajenas y las explicaciones del éxito o del fracaso sobre un desempeño según distintas etiquetas o valores sociales asignados a nuestra propia persona. De esta manera podemos generar herramientas para establecer un diálogo con el interlocutor (con quien hace la crítica), antes de que nos paralicemos, bien por enojo, o bien por angustia.

En definitiva, no todos y todas reaccionamos de la misma forma ante las críticas. En estas reacciones se involucran muchos elementos, que van desde nuestro auto concepto hasta las posibilidades y los valores que nos han sido asignados (y a través de los que nos hemos socializado); que pueden ser distintos entre mujeres y hombres o entre niños y adultos o entre personas de una cultura o de otra. Poner las críticas en contexto y valorar la situación en la que se generan, también tiene que ver con reflexionar sobre el momento, el lugar, y la persona en concreto de quien viene la crítica. Dicha reflexión nos ayuda a saber cuáles comentarios o situaciones nos deberíamos “tomar personal”, y cuáles no.

2. Fortalecer asertividad, más allá de las críticas
Por otro lado, una vez que hemos detectado que nuestra reacción ante las críticas nos genera problemas emocionales es momento preguntarnos si nuestro afrontamiento está afectando directamente nuestras habilidades sociales. En caso de que la respuesta sea afirmativa, algo que podemos trabajar es la asertividad; entendida como una habilidad que permite entablar comunicación de manera respetuosa y a la vez firme.

Al ser una habilidad, y no un rasgo de personalidad que algunas personas tienen y otras no, la asertividad es algo que podemos trabajar y desarrollar. Se trata de comunicar nuestras necesidades e intereses de manera clara, pero al mismo tiempo reconociendo las necesidades e intereses del interlocutor (es decir, manteniendo la empatía).



Consiste asimismo en discernir entre los momentos en los que es mejor mantenernos prudentes y más pasivos; y aquellos momentos en los que es necesario que nos mantengamos activos y firmes con nuestras decisiones. Fortalecer la asertividad es una habilidad que nos ayuda a comunicarnos diariamente, y que puede ir mucho más allá de mejorar la manera en la que afrontamos las críticas.

3. Revisar y trabajar autoestima
La autoestima es la valoración que hacemos sobre nuestro auto concepto. Es decir, es el conjunto de valores (positivos o negativos) que asociamos a la imagen que hemos hecho sobre nosotros mismos. Desde la psicología más científica hasta la más cotidiana se ha puesto atención a cómo una baja o alta autoestima se refleja de manera importante en las habilidades sociales; es decir, que se hace visible en las relaciones eficaces y satisfactorias.

La valoración que hacemos sobre nuestro auto concepto impacta en la infravaloración o la sobrevaloración de las posibilidades propias y en el reconocimiento de nuestros límites. Así pues, según cómo nos percibimos a nosotros mismos, podemos tener algunos problemas para afrontar las críticas (precisamente por la dificultad de reconocer los tanto límites como las capacidades). Esto puede generar intolerancia o rigidez respecto al juicio que hacemos sobre los demás; y puede generar lo mismo sobre el juicio que los demás hacen sobre nosotros.


4. Reflexividad y autoconocimiento
La reflexividad, o la cualidad de ser reflexivo, hace referencia a la capacidad de evaluar algo con detenimiento, antes de llevarlo a cabo. O bien, una vez que ha sido llevado a cabo, para que los resultados de dicha reflexión nos sirvan en ocasiones posteriores. Trabajar está habilidad puede ser útil para afrontar las críticas ya que nos permite analizar cómo nos afectan las críticas ajenas en el día a día, y qué acciones propias pueden estar afectado a las otras personas. En este sentido la reflexividad se relaciona con la introspección y con desarrollar un pensamiento realista sobre las situaciones.

En última instancia todo lo anterior supone trabajar auto aceptación y autoconocimiento, que significa asumir nuestros pensamientos, sentimientos o comportamientos, y también nuestros límites y posibilidades reales; como parte de nosotros mismos y de nuestro contexto de posibilidades. Sin esperar aprobación incondicional, tanto de parte de los demás como de parte nuestra. Esto último nos permite trabajar aquello que no nos gusta de nosotros mismos, y al mismo tiempo, no debilitarnos en exceso ante las críticas ajenas

5. Compartir la experiencia
Es normal que las críticas nos provoquen cierto malestar, y también es normal que no sepamos cómo reaccionar en todo momento.

Ante esto, otra de las estrategias que pueden resultar eficaces para afrontar adecuadamente las críticas, es compartir dicho malestar y dicha incertidumbre. Seguramente nos encontraremos con alguien que se ha sentido igual, y aunque no se trate de una persona experta en psicología, puede llegarse a conclusiones interesantes sobre cómo nos hemos sentido ante las reacciones de los demás, y también sobre cómo se han sentido los otros ante nuestras reacciones.

por Grecia Guzmán Martínez



jueves, julio 12, 2018

martes, julio 10, 2018

Siete consejos para mejorar el diálogo con tu pareja


Siete consejos para mejorar el 
diálogo con tu pareja
Es lo que permite que las relaciones sean duraderas, felices y libres de malos entendidos
Tu esposa lleva un rato hablando de cómo le fue el día en el trabajo. Sabes que por ahí más o menos va la cosa, pero andas en tu mundo, pensando en ese juego que comienza en diez minutos y no


te quieres perder. O acaso tienes la cabeza en tu día y la conversación que tuviste con ese colega difícil. 
Poco a poco tu esposa, que no es ni ciega ni insensible, va perdiendo interés en hablar contigo. Se calla, sintiendo que nadie la escuchó y desconectada de ti. Perdiste una oportunidad para cementar tu relación y con el tiempo, se erosiona.
Todos sabemos, o debiéramos saber, que escuchar atentamente es importante para cualquier relación, sea en el trabajo o la casa. Escuchar de esta manera hace que la persona con quien dialogas se sienta comprendida. 
Muchísimos experimentos lo han comprobado. Y, sin embargo, a la mayoría de nosotros nadie nos ha enseñado como se hace. Bueno, no pierdas las esperanzas, porque te voy a enseñar cómo. Esta práctica ayuda mucho en situaciones difíciles, cuando hay diferencias y cuando quieres expresar apoyo. 
Separa un rato para estar tranquilo con tu pareja u otra persona cercana. Invítalo a que comparta lo que tiene en su mente y sigue las recomendaciones que siguen. No las tienes que seguir todas, pero mientras más, mejor.

1.    Parafrasea. Deja que la persona termine de expresarse (aguanta las ganas de interrumpir) y repite lo que te dijo en tus propias palabras. La idea es que se sepa que escuchaste y asegurarte que entendiste bien lo que quiso decir. Puedes decir algo como, “suena como que…”; “si entendí bien…”

2.    Haz preguntas. No presumas que entiendes lo que la otra persona quiere decir. Si tienes dudas, haz preguntas para que abunde o aclare, como, por ejemplo, “¿Qué significa X para ti?” ·o “cuando dices X, qué quiere decir para ti?”


3.    Expresa empatía. Si la persona expresa sentimientos negativos no trates de arreglarlos ni juzgarlos. Trata de reconocerlos y entender cómo es que se siente y por qué. Puedes decir algo como, “veo cómo te pudieras sentir así en esa situación”.

4.    Usa tu cuerpo. Mira sus ojos, mantén tu cuerpo de frente, relajado. Trata de no expresar desagrado con tu cara. No te distraigas, ni mires el texto que te entró.


5.    Evita juzgar. Estás tratando de entender a la otra persona, aunque estés en desacuerdo. No es el momento para argüir en contra de su posición.

6.    No des consejos. Habrá un momento para consejos, pero solo después que ambos se entiendan bien. Aguanta la lengua hasta después.

7.    7. Tomen turnos. Después que la otra persona se haya expresado y la hayas escuchado activamente, pregunta si estaría bien que compartieras tus pensamientos. Usa la primera persona cuando hables, en vez de ser acusativo. Por ejemplo, “me siento frustrado cuando no me ayudas con las cuentas”, es mejor que “En vez de ayudarme con las cuentas te pones a ver televisión”. No es fácil, pero trátalo, que la ciencia dice que mejorarás tus relaciones, sentirás mayor bienestar y hasta más efectivo en tu vida.




www.elnuevodia.com/estilosdevida/amorysexualidad/nota

jueves, julio 05, 2018

Cómo adoptar una actitud mental positiva, en 6 consejos




Cómo adoptar una actitud mental positiva, en 6 consejos
Varios consejos para aprender a centrarse en el lado bueno de la vida y no obsesionarse con lo malo.

La actitud mental positiva es aquello que marca la diferencia a la hora de disfrutar de las oportunidades que nos da la vida. Y es que hay personas que, sin saberlo, se centran siempre en lo malo, sin darse cuenta de que el tiempo que pasan lamentándose es algo con lo que se autosabotean.
En este artículo veremos varias claves para tener una actitud mental positiva y saber valorar la posibilidad de centrarse en las cosas buenas que nos brinda la existencia.
La importancia de tener una actitud positiva
Es cierto que el mundo está lejos de ser un lugar perfecto. Hay mucho en él que debe ser arreglado, pero eso no significa que sea imposible ser feliz con lo que hay.
Está claro que para sentirse bien es muy importante tener acceso a ciertos recursos básicos, pero también es verdad que, teniendo las mismas cosas, hay grandes diferencias en el modo en el que las personas aprecian lo bueno que les ocurre.
Una parte de la felicidad tiene que ver con las necesidades básicas objetivas y materiales, mientras que otras están relacionadas con la mentalidad, la gestión de la atención y la frecuencia con la que se tienen pensamientos positivos. Veamos cómo podemos contribuir a disponer de esta parte más subjetiva y privada del bienestar.
Varios consejos para disfrutar de una buena mentalidad
Siéntete libre de aplicar estas claves a tu vida diaria, adaptándolas a las características de tus hábitos y modo de vida.

1. No confundas pesimismo con realismo
En los momentos en los que nos sentimos mal, tendemos a verlo todo desde un punto de vista pesimista. En estos momentos, es muy frecuente creer que todo lo que nos haga sentir bien es un engaño, y que la realidad está caracterizada por el dolor y el malestar.
Claramente, este pesimismo es un sesgo, una manera de deformar la interpretación de lo que nos ocurre. Es por eso que no hay que caer en la trampa de creer que la felicidad es una ilusión.
2. Orienta tu pensamiento hacia objetivos concretos
Si trazamos planes realistas cuyos resultados puedan ser valorados a corto plazo, tendremos la posibilidad de alegrarnos con frecuencia.
Pero lo mejor de hacer esto no se basa en esos momentos de entusiasmo y alegría que ocurren al llegar a un objetivo. Lo mejor es tener una fuente motivacional.
3. Rodéate de personas con actitud positiva
La manera de pensar y de sentir se contagia con gran facilidad. Por eso, merece la pena disponer de círculos sociales en los que prime el optimismo y la actitud mental positiva. Si tenemos estímulos que susciten alegría, diversión u optimismo, es más fácil que esta manera de pensar cobre vida en uno mismo y la empecemos a reproducir automáticamente, de manera autónoma.
4. Lánzate hacia proyectos a largo plazo
Además de tener siempre en mente pequeños objetivos, es importante tener uno de largo alcance. De esta manera, tenemos una finalidad general que guía nuestros actos y que nos da la posibilidad de pensar en ese futuro mejor que queremos construir.
Es cierto que parte de los problemas de tristeza y malestar psicológico se deben a no pensar en el aquí y ahora, pero también es verdad que si nos planteamos finalidades más ambiciosas, tendremos una sensación de progreso que nos permite esperar con ilusión ciertos hitos.

5. Ayuda a otros sin esperar nada a cambio
Muchas personas ayudan a otras esperando que estas hagan algo muy concreto por ellas para compensar. Esta clase de chantajes encubiertos son totalmente perjudiciales, para todo el mundo. Sin embargo, ayudar por el placer que esto produce es algo distinto.
El ser humano es empático, y por eso, ver el alivio y el agradecimiento en los demás es una manera de tener muchos más motivos para sonreír.
6. Distánciate de las opiniones negativas
Las opiniones negativas no tienen por qué ser desacertadas por es simple hecho de no darnos motivos para alegrarnos. Sin embargo, es bueno saber distanciarse de ellas, ponerlas en cuarentena. Muchas de ellas son emitidas por el simple hecho de herir, o simplemente para expresar una actitud o defender una ideología yendo en contra de otra.
Así, debemos quedarnos solo con el posible valor informativo de esta clase de mensajes, no centrarnos solo en cómo nos hacen sentir. Ver el contexto es importante, así que también es importante valorar la posibilidad de que la intención de quien las expresa no sea expresarse honestamente. En caso de que sí sea lo que piensa, es bueno separar opiniones de razonamientos.
Una manera más amable de ver la vida
En definitiva, para tener una actitud más positiva es importante no ponernos trabas a nosotros mismos dejando que la desesperanza nos atrape y nos lleve a ver las cosas desde un sesgo negativo. Para ello, hay que trabajar en el día a día hacia objetivos claros y realistas, y elegir entornos sociales que nos lleven a dar lo mejor de nosotros mismos.
por Arturo Torres



martes, junio 26, 2018

11 síntomas característicos de la codependencia emocional


11 síntomas característicos de la codependencia emocional


Psicólogo William Torres +57 3204918648 
Un fenómeno que puede confundirse con amabilidad y cariño, pero que resulta dañino para la relación.

La codependencia emocional es un síntoma muy dañino para las relaciones de pareja, porque cuando la felicidad de uno mismo depende de otras personas, uno deja de ser quién realmente es y no es capaz de expresar su verdadero yo. La codependencia emocional, igual que ocurre con la dependencia emocional, es sinónimo de relación tóxica.

Es por eso que es bueno saber cómo gestionar este fenómeno allí donde se da; al fin y al cabo, nuestro bienestar está en juego.

Diferencia entre codependencia emocional y dependencia emocional
Muchos individuos piensan que dependencia emocional y codependencia emocional son sinónimos. Pero… ¿realmente es así? Nada más lejos de la realidad. La dependencia emocional y la codependencia emocional, si bien están relacionadas, son conceptos distintos.

La persona dependientes es aquella que debido a las características disfuncionales de su personalidad depende de otra persona para ser feliz, y usa a ésta para que llene el vacío que siente en su vida. Es incapaz de dar marcha atrás pese a que su situación es conflictiva y no tenga futuro. La dependencia emocional ocurre en uno de los miembros de la pareja, pero el otro no tiene por qué ser dependiente. Los individuos dependientes manipulan a su pareja para beneficiarse de su escasa autonomía, su nula capacidad de empoderamiento y su baja autoestima.

Sin embargo, la codependencia emocional tiene lugar cuando un miembro de la pareja es·"adicto" a la dependencia de su pareja y, por tanto, a la necesidad de ayudarle y preocuparse por su bienestar.
 Psicólogo William Torres +57 3204918648 
La codependencia no es un comportamiento altruista
La persona codependiente es una especie de controlador y manipulador más silencioso, que pasa todo el tiempo pendiente de conseguir lo que piensa que su pareja necesita. En este intento de proteger al otro deja de ser él mismo.

Su intención puede parecer altruista, pero en realidad no lo es. Las relaciones codependientes no son relaciones sanas y tienen un efecto negativo en la felicidad de la persona que es codependiente y de la pareja, pero también afecta a su trabajo, su salud e incluso otras relaciones interpersonales.

Síntomas de la este tipo de dependencia en la pareja
La codependencia emocional es un estilo relacional que es necesario corregir, y es una manera de pensar en la que la persona tiene la creencia de que debe sacrificar su bienestar por los demás, independientemente de las consecuencias.

Las personas codependientes presentan una serie de características o señales que se deben detectar para la buena marcha de la relación. Son las siguientes:

1. Se sienten responsables de los sentimientos de la pareja
Las personas codependientes gastan toda su energía para satisfacer las necesidades de su pareja y están constantemente haciendo sacrificios en su relación. Pese a que no es malo hacer algunos actos de amor por la pareja y ayudarla cuando lo está pasando mal, siempre debe existir un equilibrio.

A pesar de que la pareja de la persona codependientes pueda ser dependiente y tener una autoestima baja, el codependiente hace todo lo posible por la pareja, dejando de lado sus propias necesidades.

2. Se dejan llevar por la parte emocional más que racional
En realidad, las personas codependientes no tienen la capacidad de resolver los problemas de su enamorado, sino que se dejan llevar más por la parte emocional que racional. Tienen un déficit en sus relaciones interpersonales, por ejemplo, en cuanto a a la asertividad; y pese a sacrificar su bienestar por el otro, no consiguen su propósito porque no son personas mentalmente fuertes.

3. Se sienten usados y victimizados cuando las cosas no salen bien
Puesto que su comportamiento no es altruista, las personas codependientes suelen sentirse usadas y no apreciadas por todo lo que hacen por su pareja. El codependiente utilizará gran cantidad de energía para hacerse cargo de la vida de otro, todo bajo el disfraz del altruismo y del querer ayudar de manera sincera. Cuando la ayuda o el consejo es ignorado o no apreciado, el codependiente se siente enfadado y maltratado.



 Psicólogo William Torres +57 3204918648 
Así, es frecuente recurrir al chantaje emocional, como intento desesperado por hacer que los lazos que mantienen unida a la relación se mantengan fuertes. Lamentablemente, esta estrategia no solo causa malestar en la otra persona; además, consigue el efecto contrario al pretendido, ya que queda claro que es una forma de manipulación, muchas veces incluso cuando se accede a hacer lo que el otro quiere y parece que a corto plazo esa estrategia ha surtido efecto.

4. Tienen límites poco claros
Este tipo de individuos se lo toman todo como algo personal, puesto que los límites del codependiente emocional son poco claros. Los límites son una especie de línea imaginaria entre los miembros de la pareja, en que cada uno sabe hasta dónde ha de llegar para no herir al otro.

Esto tiene sentido, por ejemplo, para las relaciones íntimas o para las pertenencia, aunque también en los sentimientos, pensamientos y necesidades. En este sentido, tienen límites poco claros. Por un lado lo dan todo por la pareja, pero por otro les culpan y les echan todo en cara a la mínima de cambio.

5. Son controladoras
Las personas codependientes usan la manipulación o la culpa para controlar el comportamiento de los demás. Estas tácticas pueden ser inconscientes, pero al fin y al cabo el vacío y la necesidad de sentirse útil le convierte en una persona controladora, que busca constantemente ofrecer su ayuda aunque la otra persona no la necesite. Por tanto, en realidad no le ofrece ayuda real, sino que pretende satisfacer sus propias necesidades a través de este comportamiento que parece altruista.

6. Son obsesivas
Los individuos codependientes pasan demasiado tiempo pensando en otras personas y en cómo estarán éstas. Todo esto viene provocado por su dependencia, su ansiedad y sus miedos. También pueden quedarse obsesionados cuando piensan que han hecho o podrían haber cometido un error, porque se valoran negativamente y no toleran la frustración.

Así pues, uno de los elementos centrales del estado mental de estas personas es la ansiedad anticipatoria.

7. Tienen baja autoestima
Valorarse negativamente es frecuente en este tipo de individuos. Una de las principales causas de esta fenómeno es que tienen una autoestima baja. Son personas que además de codependientes son dependientes de la situación y temen el rechazo, pues no se sienten a gusto consigo mismas.

8. Habilidades sociales pobres
También son personas que no suelen tener unas habilidades sociales muy desarrolladas y, por tanto, canalizan gran parte de su energía en un solo individuo. Ayudar a otros es positivo, pero en este contexto de déficit de habilidades sociales, prestar la ayuda se convierte en una gran dependencia que tiene como objetivo sentirse valorado y apreciado.

9. Niegan la realidad
Son personas que suelen negar la realidad, especialmente frente a los problemas de la pareja y de la relación. Aunque estén muy pendientes en ayudar a su enamorado o enamorada y le presten mucha atención, tienen una pobre capacidad de resolución de problemas.
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10. Quedan atrapados en una relación tóxica
Debido a la autoestima baja, es frecuente que estos individuos queden atrapados en una relación insatisfactoria y tóxica, incluso siendo conscientes de que no les beneficia. Las personas codepentientes pasan demasiado tiempo intentando cambiar a su pareja, porque en realidad son ellos los que tienen un problema que cambiar.

11. No son emocionalmente inteligentes
Estos individuos se mienten a sí mismos y se excusan por el mal comportamiento de los demás. Puesto que evitan sus propios sentimientos y tienen una pobre capacidad de autoconocimiento y reflexión, desarrollan técnicas para mentirse a sí mismos sobre el comportamiento de los demás.

No se conocen a sí mismas, ni regulan sus emociones ni disponen de buenas habilidades de comunicación. En definitiva, no son emocionalmente inteligentes.


por Juan Armando Corbin




viernes, junio 22, 2018

Aceptación y plenitud emocional: 7 claves para lograrlas


Aceptación y plenitud emocional: 7 claves para lograrlas
¿Cuáles son las características de las personas emocionalmente plenas?



Obviamente, la aceptación y plenitud emocional no surgen de la nada; requieren trabajo, esfuerzo, buenas intenciones y la voluntad de mirarnos a nosotros mismos. La plenitud emocional implica tener nuestros pensamientos en orden, así como nuestras emociones.

Claves para llegar a la plenitud emocional
A continuación veremos siete factores que las personas emocionalmente plenas tienen en común:

1. Saben cómo despedirse
Las personas solemos tener miedo a los cambios, a empezar una nueva etapa. Es natural que tengamos una sensación de inseguridad y miedo e incluso dolor ante las pérdidas, pero el estar preparado para atravesar todas las etapas y desde esta actitud, facilitará llegar a la meta de la aceptación.

El primer paso es querer el cambio, y el segundo, estar dispuestos a dar el primer paso. Los cambios son necesarios, y todo empieza por observar nuestros pensamientos y emociones para seleccionar aquellos que interesa reivindicar.

El mapa mental posee muchas dimensiones, y solemos elegir solo una. Pero si la mantenemos nuestra mente abierta, eso posibilitará que tengamos acceso a un gran abanico de posibilidades. Desde alli podremos elegir y nutrir el que más nos beneficie y nos permita evolucionar.

Pensar siempre en el pasado en lugar del presente nos daña. Nos impide liberarnos, desapegarnos y crecer. Y nos sumerge en el temor, en un abismo del que desosiego que nos impeidrá mejorar.

Las personas emocionalmente plenas saben que la vida es mucho mejor si se vive libremente, reparando nuestras heridas emocionales y avanzando desde el presente.



2. Pueden mirar sin sufrimiento hacia su pasado emocional.
El dolor es inevitable y necesario para evolucionar en nuestro trayecto emocional pero el sufrimiento es una elección. Martín Lutero dijo una vez: "no puedo evitar que la aves vuelen sobre mi cabeza, pero sí puedo evitar que hagan nido en mi cabeza".

Las personas emocionalmente plenas conocen lo importante que es el vivir en el presente, continuar y aceptar lo que ocurrió. Cuando aprendemos de nuestro dolor, avanzamos y crecemos.

Artículo relacionado: "Plasticidad emocional: usar las emociones para adaptarnos a los retos"

3. Son conscientes de sus pensamientos y sentimientos
Las personas emocionalmente plenas son conscientes de los pensamientos y sentimientos tanto personales como externos, se centran desde el presente en soluciones realistas, desde el cuidado, respeto, amor y la paz interior.

Esta mentalidad les permite resolver los problemas de la vida diaria de forma efectiva. Son más resilientees, saben que se pueden y van a caer, pero sson conscientes de que se van a levantar y a convertirse en personas icluso más fuertes y resolutivos desde el aprendizaje. Saben que saldrán de la tormenta, pero cambiados. Ellos determinan que cambios constructivos que no destructivos seguirán formando parte de ellos mismos.


4. Dejan de quejarse


Desplazan esa energía de la queja a la búsqueda de la mejor manera de empezar el cambio o aceptación.

La queja puede arrojarnos a cuartos oscuros sin salida. Somos en gran parte lo que pensamos, y las personas emocionalmente plenas lo tienen en cuenta. Saben que si toman un camino y no da los resultados esperados puede que no sea el acertado en ese momento, con lo cual tomarán la decisión de salir de esa zona de confort y, desde la humildad, rectificar y tomar ese otro camino que le proporcionará resultados diferentes y probablemente más satisfactorios.

5. Pueden empatizar sin permitir que les afecten las emociones de los demás
Ellos tienen la confianza de saber dirigir sus emociones. Son fieles a sus actos y esto les permite mantener un entendimiento más activo con sus propias emociones y de las ajenas. Desde el autoconocimiento y aceptación son más tolerantes y optimizarán la relación consigo mismos adí como con los demás.

Las relaciones son la clave para el equilibiro emocional, la calidad de tus relaciones es lo que hace posible que la vida sea más plena, empiezando con uno mismo.

6. No se culpan por fallar
Los errores son la mejor forma de aprender. Fallar nos permite ser tolerantes y saber corregir o reconocer qué otro camino necesitamos continuar. Las personas maduras aceptan los errores, es una forma de innovar.

Además, las personas emocionalmente plenas no se culpan por sus límites, más bien, los aceptan y trabajan para mejorar. No insisten en que las cosas siempre vayan bien, cada revés puede ser una buena oportunidad para crecer. Reconocer las emociones negativas que sentimos constituye un descanso reparador para la mente.

7. Apertura emocionalmente
Mantener la barrera emocional sólo dificulta las cosas. Por ese motivo, es muy importante abandonar el miedo al compromiso y a través del amor y la confianza en nosotros mismos identificaremos y gestionaremos mejor las dificultades y viviremos de forma más plena los grandes resultados.

Conclusión
El miedo es natural, es un mecanismo que tiene el cerebro para enfrentarse a situaciones amenazantes, pero lo importante es no permitir que nos paralice. Es como la decisión de tirarse en paracaidas; el primer paso es crucial, y una vez que estás ya en el avión a punto de dar el salto, la primera vez casi siempre se implora al instructor que es mejor tirar la toalla, pero el instructor no suele "escuchar" y da ese empujón para que salte.

La plenitud emocional permite tomar las riendas de la vida desde las decisiones más constructivas, desarrollar la propia visión del mundo y esforzarse por alcanzar los objetivos más satisfactorios.

La clave es estar abiertos a soluciones y no a expectativas cerradas. La vida es muy paradójica y tras la tormenta siempre aparece el sol, sólo hay que estar abierto a esta nueva luz que está por llegar, puede que siendo diferente a las expectativas. Y recuerda, ¡Tú eres el creador de tu mente!

por Susana Merino Lorente




miércoles, junio 20, 2018

La pereza puede llegar a provocar baja autoestima y depresión


La pereza puede llegar a provocar baja autoestima y depresión

Vagancia, holgazanería, pereza... analizamos los efectos de este pecado capital.



Qué gran lucha la que nos toca enfrentar a muchos de nosotros contra la pereza. Ese deseo de dejar para mañana (o pasado) lo que tenemos que hacer hoy (fenómeno que se conoce con el nombre de procrastinación). Y qué envidia me provocan, lo confieso, aquellos que son capaces de no desfallecer, de mantener el rumbo firme hacia su objetivo.

Acabo de asumir que me dominan al menos dos pecados capitales, pero en realidad casi nadie se escapa. A todas las edades y en todas las épocas de nuestra vida ahí está la pereza, agazapada y acechándonos dispuesta a dominarnos.

Pereza, flojera, vagancia, holgazanería… muchos sinónimos para un mismo estado de ánimo
Da igual si lo que nos ocupa es escribir, trabajar, hacer una dieta, dejar de fumar, estudiar para un exámen o ir al gimnasio, no importa, la pereza se nos colgará de la espalda en cualquier momento para tratar de que abandonemos nuestras “labores”.

Su objetivo no es otro que el de empujarnos en todo momento hacia el placer; un placer inmediato que nos evade del deber, que nos salva temporalmente de lo que no nos apetece hacer. Se trata del binomio inacción frente a movimiento, entropía frente a expansión.

Por qué debemos liberarnos de la pereza
Vencer la pereza produce satisfacción interna, sube la autoestima; mientras que dejarse arrastrar por ella nos la baja y puede terminar por deprimirnos. ¿Cómo ocurre esto? ahora lo entenderás.

Pongamos por caso que mi objetivo es perder peso. En esta situación la pereza aparecerá como una invitación constante a regalarme un momento de placer, por ejemplo abriendo un paquete de patatas fritas para escapar temporalmente de los sufrimientos a los que la disciplina dietética me obliga.

Pasado el momento de disfrute, una vez las primeras papas hayan pasado más allá del paladar, la vocecita (o el vozarrón) de mi Padre interno, ése que nos regaña por dentro haciéndonos sentir culpables, volverá su furia contra mí a modo de castigo: “¡Eres incapaz de mantener un mínimo de disciplina! ¡Nunca adelgazarás! ¡Nadie te va a querer así! ¡Estarás toda la vida hecho una foca!”, etc.



La retahíla de lindezas que somos capaces de decimos internamente debería estar penada por la ley.

Abandonarnos al placer inmediato baja nuestra autoestima
El abandono del deber por el placer inmediato trae automáticamente consigo el reproche interno. Nos convertimos en críticos de nosotros mismos, crueles y despiadados en muchas ocasiones, hasta llegar a odiarnos. Y por si fuera poco activamos la comparación con los demás, a quienes desde el sesgo psicológico que supone no estar en la cabeza del otro, juzgamos como mejores que nosotros, como más capaces.

De esta manera, el efecto negativo que tienen la pereza y el consiguiente autoreproche no es otro que el de afectar a nuestra autoestima: al nivel de valoración y de amor que sentimos hacia nuestra propia persona. La pereza hace que me quiera menos, que baje la consideración que tengo por mí.

Y cuanto menos me enfrento a ella, más poder tiene sobre mí. Es como una bola de nieve colina abajo, su fuerza es cada vez mayor a medida que avanza. En este caso la bola está formada por la pereza, el autorreproche y la baja autoestima que a medida que van ganando fuerza dentro nosotros deprimen nuestro estado de ánimo.

Una reflexión para afrontar la pereza y superarla
En el fondo, todo es cuestión de actitud, por eso los hay decididos a enfrentarse a ella con tesón y los hay (me incluyo ahí) que a veces ganan y otras muchas pierden. Y en este asunto de la vida no hay más que receta que la de luchar.

Superar la pereza, hacer lo que sabemos que hemos de hacer nos sube la autoestima, nos alegra el espíritu y nos aleja de la depresión. Para ello no hay más que cambiar el chip y asumir el sufrimiento que conlleva ir a por nuestro objetivo echándole un par de narices. Insisto, es sólo cuestión de actitud y hábito. Optar por evadirme o por afrontar. Quizás ahora, que sabes que el asunto también implica a tu autoestima y a tu salud psíquica te lo pienses mejor antes de dejarte arrastrar hacia el placer inmediato.

por Manuel Fernández Antón