martes, agosto 21, 2018

El miedo, la vergüenza, y la culpa, los enemigos de la felicidad.


El miedo, la vergüenza, y la culpa, los enemigos de la felicidad.



En cierta ocasión escuché a un maestro explicar que la felicidad (que él explicaba como un estado de serenidad) en muchas ocasiones no se conseguía por aquello que te impedía ser quien eres en realidad. Es decir, el miedo la vergüenza y la culpa causaban directamente la infelicidad.

 Muy a menudo nos marcamos objetivos tan altos, tan difíciles de conseguir, para ser felices, que es imposible conseguir ser feliz, (o mejor dicho lo que nosotros entendemos por felicidad). Si realmente comprendiésemos que simplemente se trata de ser uno mismo, sentirse libre y en armonía. Estaríamos mucho más cerca de eso que llamamos felicidad.  

Lo que tenemos que evitar:


El miedo o temor: Es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado.

La vergüenza: (También llamada pena en algunos países centroamericanos y caribeños) es una sensación humana, de conocimiento consciente de deshonor, desgracia, o condenación. El terapeuta John Bradshaw llama a la vergüenza "la emoción que nos hace saber que somos finitos".

La Culpa: Como “un sentimiento de responsabilidad o remordimiento por alguna ofensa, crimen o equivocación, ya sea éste real o imaginario”. La culpa es esa parte de la conciencia humana que nos confronta y nos condena por acciones y pensamientos.


Por último, he pensado en aquellas personas que entendía integras, y con albedrío para elegir ser felices.
La Integridad, como cualidad personal, se refiere a la total o amplia gama de aptitudes poseídas.
Una persona íntegra es aquella que no se queda en una sola actividad, sino que se mueve por las distintas áreas del conocimiento. Un gran ejemplo de persona íntegra es Leonardo Da Vinci, quien se destacó como pintor artístico, escultor, arquitecto, ingeniero, filósofo, escritor, músico y anatomista. La integridad fue característica en el hombre. Una persona íntegra es aquella que siempre hace lo correcto, al referirnos a hacer lo correcto significa hacer todo aquello que consideramos bien para nosotros y que no afecte los intereses de las demás personas…Creo que la clave ya manifiesta es exactamente esta, vivir con una actitud serena, con integridad. Con la aceptación de la realidad y asumiendo la responsabilidad de tus actos.


elartedegestionar.blogspot.com/2011/03/el-miedo-la-verguenza-y-la-culpa-los.html

viernes, agosto 17, 2018

Lo que te estás perdiendo al permanecer en tu zona de confort



Lo que te estás perdiendo al permanecer en tu zona de confort




Te explicamos los múltiples beneficios de abandonar nuestra rutina confortable.
Aunque su nombre no sea la representación más idónea, la zona de confort es uno de los peligros más grandes a la hora de progresar como individuo y desarrollar un plan de vida.

¿Qué es la zona de confort?
La zona de confort es un estado conductual en el cual el individuo permanece en una situación de ansiedad neutral, para simplemente seguir una serie de comportamientos con el fin de tener el mínimo nivel de rendimiento sin sentido del riesgo.

Esto quiere decir que el individuo evitara cualquier tipo de esfuerzo o situación que lo haga sentir incómodo o con la cual no esté familiarizado; evitando así las posibles y diversas recompensas que puede conseguir en su vida diaria sea en un ámbito laboral o bien personal.

¿Por qué es tan importante salir de la zona de confort?
Porque fuera de ella tendrás las mejores experiencias de tu vida y contribuirás muchísimo a tu crecimiento personal.

Quizás siempre has querido dar la vuelta al mundo, aprender a tocar un instrumento, intentar conseguir un trabajo mejor del que tienes o estudiar algo que te encanta. ¿Por qué aún no lo has hecho?

Bueno, es posible que tu zona de confort te esté jugando una mala pasada, atrayéndote hacia ella y no dejándote salir. La cuestión es que cualquier cosa que nuestro cerebro no conozca, va a tenerle miedo. Nuestros instintos quieren mantenernos a salvo y ante una situación poco común (como vivir en el extranjero o hacer un cambio radical en nuestra vida) saltará la alarma para que volvamos a nuestra zona de confort.

Pero has de saber que las cosas más maravillosas de la vida ocurren, precisamente, fuera de ella.


El crecimiento personal; nuestro compañero fuera de la zona de confort
Tener una fuente de motivación, aprender a ser tolerantes con nosotros mismos y con los demás, entender las necesidades que los demás tienen, comprender lo que sienten, aceptar nuestros fracasos y aprender de ellos, encontrar siempre nuevas soluciones a nuestros problemas del día a día, vivir experiencias nuevas y sobretodo no dejar de aprender nunca, indiferentemente de cual sea la actividad en la cual se esté desarrollando el aprendizaje; éstas son las consecuencias directas de un óptimo crecimiento personal.

El crecimiento personal se da como proyecto de vida; es un plan que si bien puede no ser rápido e instantáneo, a largo plazo puede ser la mejor forma de progresar como individuo y entender cómo vivir la vida plenamente, convirtiendo las debilidades en fortalezas, consiguiendo una armonización entre nuestros pensamientos y acciones.

Aumentar nuestro conocimiento y entendimiento de lo que nos rodea nos puede permitir dar los primeros pasos en el camino del crecimiento personal.

Por ejemplo: el hecho de aprender un nuevo idioma nos permite abrir las puertas para entrar en diversas partes del mundo, si viajamos nos volveremos más tolerantes, aprenderemos de distintas culturas, nos volveremos mucho más sociables y aprenderemos a comunicarnos con el mundo de una manera mucho más eficiente.

Promover actividades en nuestra vida que sean sinónimo del progreso, es el objeto principal para desarrollarnos como individuos íntegros que siempre se hayan en constante crecimiento personal. En resumen, si hay algo que siempre has querido hacer, ahora es el momento. Nunca sabes lo que va a poder desencadenarse después.







Se desarrolla en 5 sencillos pasos, un buen método de instrucción se basa en lo siguiente:

La observación de los distintos puntos de vista: esto es fundamental ya que la persona que recibe el entrenamiento encontrará soluciones y logrará permitir al individuo escoger entre las distintas opciones que tiene para alcanzar las metas propuestas.
La toma de consciencia en la situación dada: el entrenador mostrará al individuo las distintas elecciones que toma y las consecuencias de estas, dándole herramientas específicas para escoger conscientemente y de una forma óptima.
Es sumamente importante establecer los objetivos. Sin objetivos claramente definidos, la meta a alcanzar no será clara en el individuo ni en el entrenador.
Realizar las acciones necesarias para alcanzar dicha meta: No basta simplemente con definir los objetivos; se tienen que realizar siguiendo un tiempo para hacerlos, estableciendo un buen horario para su desarrollo
Ver que el plan va por un camino correcto y que se obtienen resultados; de no ser así, se debe comprobar cuál es el fallo y corregirlo
Si estás perdido y no sabes por donde empezar a cambiar tu vida, tienes dos opciones: la primer es contratar un buen coach, pero quizás no sea una opción rentable para ti porqué simplemente económicamente no te lo puedes permitir. Aun así existe una segunda opción, convertirte tú mismo en tu coach personal leyendo libros de autoayuda de desarrollo personal.

Dos libros que nos enseñan las bondades de abandonar la zona de confort
Existen muchísimos libros sobre la temática muy conocidos, pero lejos de repetirte los mismos libros de los que seguramente ya habrás oído hablar, voy a recomendarte dos, que quizás no sean tan conocidos, pero que tienen un mensaje muy potente que dar:

«los 4 pasos para cambiar tu vida», de Marina R Pinto
De Marina R. Pinto, una autora española, aborda cada uno de los elementos que conforman el coaching personal de una forma tan sencilla y digerible, que se convertirá en tu mejor herramienta para convertirte en una persona diferente. La lectura es bastante ágil y está escrito en segunda persona, lo cual lo convierte en un libro bastante divertido. Habla de reconvertir tu vida en 4 pasos:

Paso 1: Convertirse en una persona más optimista
Los pensamientos y actitudes negativas son los primeros depredadores de sueños. Por ello, es importante comenzar a pensar de manera más positiva y empezar a ser más optimista, sin importar las circunstancias por las que estés atravesando.

Y aunque más fácil es decirlo que hacerlo, en este libro se le brinda al lector las herramientas para aprender a ser más positivo, precisando las diferencias existentes entre pensamiento, emoción y sentimiento, entre otros aspectos, como la influencia que tienen nuestras propias creencias en nosotros mismos.

Paso 2: Limpiar tu vida de todo aquello que te estorba
Pensamientos negativos, emociones contraproducentes, malos hábitos... En esta parte te propone eliminar todo aquello que no te hace bien y te impide cumplir con tus sueños. También te hablará del miedo al fracaso y cómo afrontarlo si este aparece.

Paso 3: Ser proactivo
Sin acción no podrás despejar el camino para alcanzar tus sueños. Esta es la lección de vida de la que se nutre el tercer paso. En esta parte la autora de hablará de cómo organizarte para planificar tus objetivos, que pasos has de dar, técnicas de planificación para sacar tiempo extra para tus proyectos, y lo más importante, cómo salir de la zona de confort para empezar tu nueva vida.

Paso 4: El camino es más importante que el destino
El mensaje tácito de este cuarto paso radica en la importancia de entender que es lo más importante de cumplir nuestros sueños. Evidentemente conseguir un objetivo deseado es muy gratificante, pero más lo es aún darse cuenta que durante el camino, después de superar obstáculos y de encontrar soluciones, hemos crecido como personas. El objetivo principal del último capítulo es invitar a la reflexión de nuestros propios actos.



«30 días: cambia de hábitos, cambia de vida», de Marc Reklau
Marc Reklau te propone en este libro adquirir un nuevo hábito cada día para ayudarte a empezar a andar por el mundo de otra forma. El libro está formado por unos 90 capítulos cortos, muy fáciles y rápidos de leer. Los temas que aborda son ": pensamientos negativos, consecución de objetivos, nuevos hábitos para contribuir a nuestra salud psicológica, crecimiento personal, etc.






Articulo de: psicologiaymente.com/coach/perdiendo-zona-de-confort







martes, agosto 14, 2018

5 errores habituales que repercuten en el bienestar psicológico de las personas




5 errores habituales que repercuten en el bienestar psicológico de las personas


Varias trampas en las que caemos habitualmente y que nos afectan a través del desgaste psicológico.

A nadie le gusta experimentar disgustos, sufrimientos y dificultades; menos aún cuando dicho malestar proviene exclusivamente de la interpretación que extraemos de los acontecimientos a los que nos enfrentamos en el día a día. Hay pequeños hábitos en los que caemos sin darnos cuenta y que, a la práctica, afectan negativamente a nuestros niveles de bienestar.


Errores a la hora de interpretar la vida
¿Qué errores solemos cometer en la interpretación de éste tipo de situaciones que nos generan malestar?



1. Atribuciones externas: Responsabilidad vs Victimismo. Echarle la culpa a otra persona o cosa de mis desgracias


Uno de los aspectos más controvertidos en el desarrollo del bienestar de las personas y probablemente el primer paso que se necesita dar para alcanzarlo consiste en tomar consciencia del papel que cada uno juega en su sufrimiento. Si no me considero culpable de ello, suelo experimentar el alivio de dicha culpa, que se traduce en una peligrosa inocencia. Peligrosa porque, si no soy capaz de entender mis responsabilidad en las interpretaciones que realizamos sobre nuestros sufrimientos, seguiré experimentándolos, aunque yo atribuya la responsabilidad (que no culpa) a otros.
Cuando asumimos una responsabilidad, entendemos que puede existir un factor ajeno a nuestro control que contribuye efectivamente en nuestra experiencia de malestar; pero entendemos también que parte de esa experiencia pasa por cómo yo me enfrento a esa situación, no sólo a la situación en sí. Es en ese momento en el que me concentro en lo que depende de mí para cambiar cuando empiezo realmente a conseguirlo. Lo que no depende de mí no merece mi atención, pues por más tiempo que pase pensando en ello, probablemente jamás podré cambiarlo.



2. Gestión de la atención: Conciencia “on time” vs Conciencia “off time”.

Según los angloparlantes, existe una manera de llamar a los pensamientos clasificándolos en dos categorías.
Cuando estos hacen referencia a cosas que no están sucediendo en ese preciso instante (recuerdos dolorosos, imaginaciones, angustias o preocupaciones)se relacionan con una gestión “Off time de nuestra atención”. Todo lo que ya pasó o está por pasar, que nos genera estados de sufrimiento y no aporta nada más, son manifestaciones de un estilo de pensamiento disfuncional, en contraste con la gestión "on time", basada en el presente.
En estos tiempos existe una gran curiosidad popular por prácticas como la meditación o el moderno mindfulness, que fundamentalmente promueven el uso intencionado de la atención, dirigida hacia el momento presente, o estilo de atención “On time”, que hace referencia a destinar todos nuestros recursos hacia la situación presente.
Cuando nos sumergimos en una tarea, nos entretenemos o divertimos haciendo algo, no existe espacio para volver atrás o viajar hacia algún futuro negativo incierto.



3. Objetivos basados en la autoexigencia: Tengo vs Quiero

A veces, las personas que experimentan mayores malestares, son personas que se consideran altamente ambiciosas y que se marcan objetivos basados en la necesidad de alcanzar los más altos niveles de desempeño, convirtiendo cualquier tipo de error, por pequeño que sea, en una especie de catástrofe universal. Dichas personas son consideradas altamente exigentes, pues consideran que ese es el único camino posible para alcanzar las más altas metas y frecuentemente se frustran y pierden su confianza personal, debido a su intolerancia al error.
El gran paso en esté camino, consiste en comprender que existen otras formas de caminar. Que no todo se puede conseguir, y mucho menos se está en la obligación de conseguir nada.

Cuando basamos un objetivo en la obligación de lograrlo, perdemos la capacidad de disfrutar del proceso e incluso de su producto o resultado, pues estábamos en la obligación de lograrlo y sentíamos la presión de fracasar (“es lo que tenía que hacer”). Sin embargo, si nos fijamos en los entornos de alta excelencia, como lo es por ejemplo el campo de la ingeniería, se marcan objetivos de mejora continua o eficiencia, que consisten en adoptar otro tipo de enfoques.
Aquí de lo que se trata es de mejorar, sabiendo que lo que hagamos hoy, bueno o malo, se podrá mejorar mañana. Que Un error no es un fracaso, sino un aprendizaje, y que una buena gestión de la motivación nos empuja a perseguir objetivos que de verdad se desean (basados en lo que se quiere), en lugar de a lo que estamos obligados (lo que “tenemos” que hacer).



4. Creencias autorreferenciales negativas: Soy lo que creo vs Creo lo que soy

Uno de los mayores errores que podemos cometer en la gestión de nuestros estados emocionales de bienestar, es pensar que somos de una determinada manera, pues cuando afirmamos ser de esa determinada manera, normalmente negativa, asumimos esto como algo personal y permanente (“yo soy así”).
Si soy lo que creo ser, y creo ser algo negativo, estaré limitándome, al menos durante el tiempo que mantenga dicha creencia autorreferencial negativa. Me gusta más pensar que nuestra forma de ser, tiene que ver con nuestra manera de hacer las cosas y por tanto, si creo que puedo hacer las cosas de forma diferente, estaré en disposición de ser y sentirme diferente.
Esa manera de hacer las cosas de otra forma, es una forma de crear el sentido del propio ser, que obviamente nos devuelve la capacidad de superarnos, de aprender y de mejorar. Si soy lo que creo, dejo poco espacio para crear lo que puedo ser.


5. Mala gestión actitudinal: Pesimismo y miedo vs Optimismo y motivación

Las emociones son a veces como las olas del mar. Si el mar está calmado, mi bienestar se dispara, y viceversa. Si el mar viene bravo, mi bienestar se difumina. Es verdad, no podemos decidir como vendrán dichas olas, pero lo que sí podemos es aprender a navegar frente a ellas.
Ese aprender a navegar, consiste básicamente en sacar según qué tipo de interpretaciones de las diversas situaciones a las que nos tendremos que enfrentar en un determinado momento en nuestra vida.
El pesimista quiere ver todo negro donde solo existe un lunar, mientras que el optimista sabe ampliar su perspectiva, encontrando lecturas que asuman la dificultad y centrándose en aquellas interpretaciones de las situaciones que contribuyan en mayor medida a su experiencia de bienestar. No significa necesariamente que todo pueda ser positivo, sino de centrarse en lo importante. De esta experiencia negativa.... ¿qué podría obtener o cómo lo podría asimilar para mi propio desarrollo?
Y tú, ¿también cometes errores?


psicologiaymente.com/coach/errores-comunes-repercuten-en-bienestar




lunes, agosto 13, 2018

Miedo escénico: qué es, síntomas y cómo superarlo




Miedo escénico: qué es, síntomas y cómo superarlo




El respeto que produce el hecho de tener mucha gente mirándonos puede ser un obstáculo.

Cada vez es más evidente que el factor psicológico tiene un peso determinante en el desempeño de todas aquellas actividades que impliquen alcanzar un nivel de rendimiento o una evaluación externa. En la práctica deportiva, artística o incluso laboral o académica, un estado mental óptimo puede ayudar, mientras que uno deficiente siempre nos limitará.

La influencia de la psicología aquí es tan evidente que intuitivamente hemos creado ciertas expresiones coloquiales para referirnos a estos fenómenos: llenarse de balón, salir enchufados, ser una piña, estar en racha… o el famoso miedo escénico.


¿Qué es el miedo escénico?
El miedo escénico es un estado de alta activación fisiológica que se produce antes de una actuación, o cualquier tipo de actividad que implique la presencia o la valoración de un público. Hay artistas que aseguran que es imposible hacer una buena representación sin ese “miedo”, y es que, es cierto que se requiere de cierto nivel de activación para llevar a cabo cualquier tarea. Es decir que, a más activación, mejor rendimiento hasta cierto punto, donde el rendimiento empieza a disminuir si sigue aumentando esta activación, dibujando una U invertida si se representara gráficamente.


Este punto se conoce como nivel óptimo de activación, y es diferente para cada artista. Dicho de otra forma, habrá quien dé la mejor versión de sí mismo a una activación de 80 sobre 100, y quien necesita no pasar de 65. Para acotar este nivel de activación, existen diferentes técnicas de relajación y activación, dependiendo de cuál sea la necesidad a cubrir.


Técnicas de relajación a usar
La técnica de relajación más útil en estos casos es la respiración. Ejecutando una respiración controlada podemos reducir esas pulsaciones de más que pueden arruinar nuestra representación, o hacernos no disfrutar del desempeño de la misma. Además, atendiendo a las fases de dicha respiración y los movimientos de los distintos órganos implicados en la misma, prevenimos la ansiedad cognitiva, e impedimos a nuestra atención dirigirse a pensamientos anticipadores o culpabilizadores (“me voy a equivocar”, “siempre me sale mal esta parte, etc.”).

Entrenar en respiración en ambientes controlados (ensayos, en casa…) nos ayudará a automatizar esta técnica, pudiendo ponerla en práctica de forma rápida en cualquier momento que lo pudiéramos necesitar, como antes de dar un concierto o de disputar un partido importante.



Sin embargo, aunque el exceso suele ser la causa más común de los problemas de la activación, merece la pena insistir que un defecto de la misma puede ser igual de perjudicial (ante una pieza que siempre hemos dominado perfectamente, o ante un partido contra el último de la tabla), por lo que conviene tener en cuenta la existencia de técnicas de activación, quizás más rudimentarias pero igual de necesarias.

Sin embargo, y haciendo honor al nombre coloquial de este mal, no debemos dejar de atender al componente más emocional del mismo: el miedo.


El papel del miedo
El miedo, como buena emoción que es, no es malo en sí mismo. Es adaptativo, seleccionado para intervenir en la supervivencia de la especie, permitiéndonos huir o luchar ante amenazas para nuestra vida. Sin embargo, en nuestra especie se ha dado una selección cultural que convive con la natural, y ahora el miedo se dispara ante situaciones para las que no fue diseñado. Una entrevista de trabajo, un examen, una actuación…

Es por ello que, aunque las técnicas de relajación ayudan, normalmente es bueno ir más allá, desentrañar qué pensamientos, qué ideas preconcebidas mantienen ese miedo. El miedo a fallar puede estar relacionado con el propio autoestima, o puede tener una función social (miedo a ser juzgado, a ser rechazado) en cuyo caso es recomendable reestructurar esas ideas, romper las relaciones entre el propio autoestima y el rendimiento de una tarea concreta, entre dicho rendimiento y nuestro lugar en la sociedad.

https://psicologiaymente.com/coach/miedo-escenico



lunes, agosto 06, 2018

El alcoholismo afecta a la sexualidad







El alcoholismo afecta a la sexualidad

Se sabe que el alcoholismo influye de forma negativa en el estado físico y psicológico de la persona que padece esta enfermedad y, cómo no, la esfera afectivo-sexual también se ve afectada por esta grave patología.

Ya lo dijo Shakespeare cuando se refería a su personaje Macbeth, “el alcohol aumenta el deseo sexual pero frustra e impide la ejecución”. Se estaba refiriendo a cómo el alcohol puede ocasionar disfunción eréctil. Con este planteamiento se debe desmontar la creencia equivocada que se tiene cuando se piensa que el alcohol es un afrodisiaco.

Sí es cierto que el alcohol, al tomarlo en dosis pequeñas, tanto en hombres como en mujeres, puede actuar como desinhibidor y facilitador de las relaciones sociales, pero si el consumo continúa en el tiempo y va aumentando la cantidad ingerida, afectará de forma muy negativa a la salud sexual.

El consumo abusivo de alcohol lleva asociada la aparición de hábitos que perjudican la salud del paciente como alimentación inadecuada, problemas para conciliar y mantener el sueño, cansancio generalizado, problemas de comportamiento, apatía, baja autoestima, sentimientos de culpa, problemas de impulsividad y agresividad, problemas para relacionarse con los demás.

Más a largo plazo estas circunstancias pueden desencadenar en la aparición, en el caso de los varones, de algún otro tipo de disfunción sexual. Son muchos los varones que viven en silencio sus dificultades sexuales e incluso no consultan a un profesional, simplemente, por vergüenza. Los varones alcohólicos con dificultades sexuales pueden llegar a considerar sus relaciones sexuales como un fracaso debido a la ansiedad que les genera el sólo hecho de pensar que no van a ser capaces de llegar al orgasmo (su único interés), lo que se denomina temor al desempeño provocado por la ansiedad anticipatoria. Esto se convierte en un círculo vicioso del que les es difícil salir y para solucionarlo precisan de un tratamiento sexológico especializado.

La impulsividad que caracteriza al enfermo alcohólico incide negativamente en su forma de amar y de vivir la sexualidad sintiendo la necesidad de conseguir su satisfacción sexual ”aquí y ahora”, lo que le lleva, por un lado, a “exigir” relaciones sexuales a su pareja y, por otro, sólo se preocupa de su propia satisfacción sexual. Convirtiéndose, éstas afirmaciones, en las quejas más frecuentes que nos encontramos por parte de las mujeres de los varones alcohólicos que acuden a tratamiento, llegando a manifestar que se han sentido “utilizadas” sexualmente por sus parejas.

Las disfunciones sexuales más frecuentes en los varones alcohólicos son disfunción eréctil, eyaculación precoz, eyaculación retardada o dificultad para llegar al orgasmo, disminución del deseo sexual.

En el caso de que sean fumadores y/o consuman otro tipo de sustancias adictivas los problemas sexuales aumentan llegando, a ser ésta la principal causa de la disfunción eréctil que muchos de ellos presentan y que, a veces, es irreversible.

En el caso de las mujeres alcohólicas, la disfunción sexual más frecuente es el deseo sexual inhibido al producirse una disminución de la circulación sanguínea en la zona de la vagina, ocasionando un déficit de lubricación vaginal que lleva a la aparición de dolor durante la penetración convirtiendo la relación sexual en poco placentera. Son muy pocas las que solicitan orientación profesional para solucionar estos problemas.

En el plano afectivo, los pacientes alcohólicos no utilizan la empatía, tienen dificultad para expresar sus sentimientos, sus emociones, se sienten rechazados, el propio malestar físico les genera un sentimiento de infravaloración que les dificulta o les impide llegar a tener una interacción saludable con su pareja.

Como queda evidente, es necesario detectar los problemas sexuales que presentan los pacientes adictos y la condición necesaria para que el tratamiento sexológico sea eficaz es que se mantengan en abstinencia.

Es necesario “enseñarles a amar” utilizando una educación afectivo-sexual que se centre en los aspectos emocionales de las relaciones.

Es por ello, que en el proceso de rehabilitación se deben tener en cuenta todas las dificultades que presenta el paciente y poner a su disposición aquellas herramientas que le ayuden a mejorar su calidad de vida sexual.

Ana María López Llorente | Psicóloga y sexóloga

miércoles, agosto 01, 2018

Qué es y qué no es el perdón




Qué es y qué no es el perdón



Perdonar conlleva una serie de beneficios psicológicos que van más allá de las relaciones.

Todos, en algún momento, hemos herido a otros, ya sea de pequeñas o grandes formas. También hemos sido lastimados por personas que amamos, por familiares, amigos, parejas e inclusive por personas que no conocíamos. Hemos sido dañados directa o indirectamente por el odio de los grupos armados, las guerras, por la ambición de entidades gubernamentales y lastimosamente hasta por organizaciones que dicen proteger los derechos del ser humano. ¿Para qué nos seguimos haciendo daño unos a otros? ¿Por qué seguimos creyendo que la respuesta al mal del mundo es con más odio?

Seguimos creyendo que el enemigo está afuera. Pero como dice Khyentsé Rimpoché, “ha llegado el momento de desviar el odio de sus blancos habituales, vuestros supuestos enemigos, para dirigirlo contra sí mismo. En realidad, vuestro verdadero enemigo es el odio y es a él al que debéis destruir”. El perdón es la clave.

Matthiew Ricard, en su libro En Defensa de la Felicidad, señala que no solemos considerar a un criminal la víctima de su propio odio y mucho menos comprender que el deseo de venganza que pueda surgir en nosotros proceda fundamentalmente de esa misma emoción que ha llevado al agresor a lastimarnos.


El odio es limitante

El odio es el verdadero veneno, y si no somos conscientes de cómo la ira se va transformando en este sentimiento, podemos terminar en la posición del criminal, víctima de su odio. Aprisionado. Destruido. Sin paz. Reproduciendo una cadena interminable de dolor.

Ricard menciona que esto no significa que no podamos sentir una profunda aversión y repulsión hacia la injusticia, la crueldad, la opresión y los actos perjudiciales o luchar para que no ocurran. Podemos hacerlo sin sucumbir al odio y a la venganza y más bien motivados por una profunda compasión tanto hacia el sufrimiento de las víctimas como de los victimarios.

Guardar rencor, culpabilizar, aferrarse y detenerse demasiado en las heridas, socava nuestra felicidad y tiene un efecto considerable en nuestro bienestar físico y psicológico. Los estudios han sugerido que el perdón es una forma más efectiva de responder, reduciendo el estrés y fomentando la felicidad. Sin embargo, cómo reaccionemos ante esas heridas depende de nosotros. Perdonar es una elección y un proceso. El dolor y las decepciones son inevitables, pero no por ello deben controlar nuestras vidas.


¿Qué es el perdón?

Dacher Keltner, psicólogo social y profesor de la Universidad de Berkeley, menciona que hay cuatro componentes que nos ayudan a definir y medir científicamente el perdón. El primero es la aceptación de que ha ocurrido la transgresión o daño que alguien nos ha hecho. El segundo, es la disminución del deseo o urgencia de buscar venganza o compensación. El tercero (y sobre todo cuando se trata de conflictos menores o con personas cercanas y que se pueda retomar la relación), es el deseo de acercamiento, disminución en el distanciamiento o evasión de la otra persona. Finalmente, el cuarto componente implica un cambio en los sentimientos negativos hacia la otra persona, como por ejemplo el aumento de la compasión y entendimiento de su propio sufrimiento, dolor, ignorancia o confusión que lo haya llevado a herirnos.

Contrario a lo que suele pensarse, el perdón también nos permite establecer los límites que sean necesarios para protegernos de volver a experimentar daño por parte de otras personas. Jack Kornfield, psicólogo y maestro budista, define el perdón como la resolución de no permitir que la transgresión vuelva a suceder, de protegerse a sí mismo y a otros. Perdonar no significa hablar con o relacionarse con la persona que lo traicionó necesariamente. No se trata del otro, ni tampoco de un deber. Es una forma de acabar con el propio sufrimiento.

El perdón puede exigir justicia y decir “No más”. Menciona a su vez que no es sentimental ni es rápido. Para él, perdonar es un proceso profundo del corazón que puede llevar un largo tiempo y puede ser difícil, tanto cuando se trata de perdonar a otros como a nosotros mismos. Pero es un proceso que nos libera y nos permite amar.



A su vez, el perdón también involucra el duelo por la pérdida de las cosas que no funcionaron como queríamos y de dejar de esperar un mejor pasado, porque ya pasó, ya está hecho y no se puede cambiar. Ese duelo y dolor tienen un gran valor, porque como Kornfield dice “algunas veces las cosas que nos hacen vulnerables son aquellas que dan apertura a nuestro corazón y nos llevan de regreso a lo que más importa, al amor y a la vida”.

¿Qué no es el perdón?

Perdonar no significa olvidar la forma en que otros lo han herido, ni significa necesariamente reconciliarse o relacionarse con la persona que lo lastimó. Tampoco aprobar su conducta o su ofensa, ni absolverlo de su responsabilidad. Perdonar tampoco es debilidad o signo de sumisión. En cambio, requiere de coraje, significa dejar de hacer a alguien constantemente responsable de su bienestar emocional y cambiar su actitud hacia esa herida original de manera que no continúe lastimándolo. Implica soltar la carga que lleva de esa persona que lo ha herido.


Beneficios de perdonar sobre la salud y las relaciones

El perdón tiende a ser asociado positivamente con el bienestar psicológico, la salud física y buenas relaciones interpersonales. Las personas que tienden a perdonar a otros puntúan más bajo en medidas de ansiedad, depresión y hostilidad (Brown 2003; Thompson et al., 2005). Igualmente, dejar el rencor está asociado con menores niveles de estrés y reactividad cardiovascular (presión arterial y ritmo cardiaco) (Witvliet et al., 2001).

De acuerdo con una revisión de la literatura sobre el perdón y la salud realizada por Everett Worthington y su colega Michael Scherer (2004), no perdonar puede comprometer el sistema inmune. La revisión sugiere que puede afectar la producción de hormonas importantes y la manera como nuestras células combaten las infecciones y bacterias. A su vez, la hostilidad es una parte central de la falta de perdón, y ha sido directamente relacionada con numerosos problemas de salud, teniendo efectos más perjudiciales sobre el sistema cardiovascular (Kaplan, 1992; Williams y Williams, 1993).

Investigadores de la Universidad de Miami relacionan el perdón con un aumento en la satisfacción con la vida, más emociones positivas, menos emociones negativas y menos síntomas de enfermedad física. También encontraron que las personas se sentían más felices después de perdonar a alguien con quien reportaban tener una relación cercana y comprometida antes de la transgresión y especialmente cuando la otra persona se disculpaba e intentaba reparar el daño, sugiriendo que el perdón incrementa nuestra felicidad porque ayuda a reparar las relaciones interpersonales, que estudios previos han mostrado que son vitales para nuestra felicidad a largo plazo (Bono, et al., 2007). De igual manera, otros estudios han encontrado que las personas que tienden a perdonar reportan mayor calidad, satisfacción y compromiso en sus relaciones.

Por supuesto, hay límites. El contexto en el que el perdón ocurre es importante. Por ejemplo, en los matrimonios, la frecuencia de las transgresiones por parte de sus miembros modera los efectos del perdón. Si un esposo o esposa continúa perdonando a su compañero o compañera por sus frecuentes transgresiones, no sólo su satisfacción con la relación disminuye, sino que es probable que los malos tratos, transgresiones o comportamientos indeseados de su compañero continúen y hasta empeoren debido a que no hay repercusiones de sus actos (McNulty, 2008).

Perdonar no es fácil. Nos puede parecer casi imposible llegar a perdonar a aquellos que nos han herido de grandes maneras. Aun más inimaginable el llegar a sentir compasión, comprensión o empatía por las personas que nos han ofendido o lastimado profundamente. Inclusive nos puede costar ante pequeños agravios. Sin embargo es probable que todos conozcamos historias de personas que han logrado hacerlo y que nos han demostrado la importancia y belleza del perdón. El perdón, así como otras emociones positivas como la esperanza, la compasión y aprecio, es una expresión natural de nuestra humanidad.

Autora: Jessica Cortés




Referencias bibliográficas:
Brown, R.P. (2003). Measuring individual differences in the tendency to forgive: Construct validity and links with depression. Personality and Social Psychology Bulletin, 29, 759-771.
Bono, G., McCullough M. E., & Root, L.M. (2007). Forgiveness, Feeling Connected to Others, and Well-Being: Two Longitudinal Studies. Personality and Social Psychology Bulletin, 20, 1-14.
Kaplan, B.H. (1992). Social health and the forgiving heart: The Type B story. Journal of Behavior Medicine, 15, 3–14.
Kornfield, J. (2010). La Sabiduría del Corazón. Una guía a las enseñanzas universales de la psicología budista. Barcelona, España: La liebre de marzo.
McNulty, J.K. (2008). Forgiveness in Marriage: Putting the Benefits into Context. Journal of Family Psychology. 22, 171-175.
Ricard, M. (2005). En Defensa de la Felicidad. Ediciones Urano: Barcelona.
Thompson L. Y., Snyder, C. R., Hoffman, L., Michael, S. T., Rasmussen, H. N., Billings, L. S., et al. (2005). Dispositional forgiveness of self, others and situations. Journal of Personality, 73, 313-359.
Witvliet, C.V.O., Ludwig, T.E., & Vander Laan, K.L. (2001). Granting forgiveness or harboring grudges: Implications for emotions, physiology, and health. Psychological Science,121, 117- 123.
Williams, R. and Williams, V. (1993). Anger Kills: Seventeen Strategies for Controlling the Hostility that Can Harm your Health. Harper Perennial, New York.
Worthington, E.L., & Scherer, M. (2004): Forgiveness is an emotion- focused coping strategy that can reduce health risks and promote health resilience: theory, review, and hypotheses, Psychology & Health, 19:3, 385-405.