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martes, agosto 04, 2020

La depresión como aspecto psicológico importante en la pandemia por COVID-19

La depresión como aspecto psicológico importante en la pandemia por COVID-19


El confinamiento en el hogar es una situación sin precedentes recientes en nuestro país, y es previsible que tenga un importante impacto en el bienestar físico y psicológico. La paralización de la actividad económica, el cierre de centros educativos y el confinamiento de toda la población durante semanas ha supuesto una situación extraordinaria y con múltiples estímulos generadores de estrés. 

Durante el confinamiento, los dos factores que más afectan al bienestar físico y psicológico son la pérdida de hábitos y rutinas y el estrés psicosocial, de acuerdo al primer estudio que analiza el impacto psicológico de la cuarentena por COVID-19 en China (Wang, Pan et al., 2020). La interrupción de hábitos durante el confinamiento y la instauración de otros poco saludables (p.ej. malos hábitos alimenticios, patrones de sueño irregulares, sedentarismo y mayor uso de las pantallas) pueden derivar en problemas físicos.

En un estudio sobre las consecuencias psicológicas de Covid 19 y del confinamiento realizado en España en lo que va del año el impacto psicológico que ha tenido la población encuestada fue el siguiente:

• El 45,7% de las personas encuestadas informaron haber experimentado un aumento en su malestar psicológico general. Un 9,5% señalaba que habían tenido «mucho incremento» de malestar. 

• El 77,5% de las personas encuestadas señalaron que había aumentado en alguna medida su nivel de incertidumbre, y el 39,7% indicó que había experimentado un incremento alto. 

• El 75,5% informó que ha aumentado su miedo a perder a un ser querido (35,1% «mucho»). 

• El 67,9% de encuestados informaron sentirse más preocupados por padecer o contraer una enfermedad grave (coronavirus u otras), un 28,5% habían experimentado «mucho incremento» en esta preocupación. 

• El 52,8% de la muestra informó haber sufrido problemas de sueño.


William Torres Psicólogo Clínico y de Familia

 

En los niños


Irritabilidad, tristeza y depresión son los tres síntomas que más sufren los niños durante el confinamiento, según un estudio publicado en la revista científica Journal of pediatrics sobre el fin de la cuarentena en China. El grupo más vulnerable son los niños entre tres y seis años porque tienen menos herramientas para enfrentarse a problemas de este tipo. Los mayores tienen ya más resiliencia, saben enfrentarse a los problemas y entienden mejor lo que se les explica.

Niños y adolescentes han perdido rutinas y relaciones sociales. "Mamá me aburro, mamá no entiendo los deberes, mamá cuándo puedo salir a la calle..." Los adolescentes son noctámbulos y hay que limitar el uso de la tecnología porque se descontrolan. Hay riesgo de romper la rutina de sueño, algo que ya les pasa a muchos: trastorno por desfase horario. Volver a los ritmos normales llevaría luego tiempo, puede haber bajo rendimiento académico


William Torres Psicólogo Clínico y de Familia

Depresión vs Desmoralización y pena

El término depresión se utiliza a menudo para describir un estado de ánimo bajo o de desánimo que es consecuencia de decepciones (p. ej., crisis financieras, catástrofes naturales, enfermedades graves) o pérdidas (p. ej., el fallecimiento de un ser querido). Sin embargo, los términos más adecuados para estos estados de ánimo son la desmoralización y la pena.

Los sentimientos negativos de desmoralización y dolor, a diferencia de los de la depresión, hacen lo siguiente:

·         Ocurren en oleadas que tienden a estar ligadas a pensamientos o recordatorios del evento incitante

·         Se resuelven cuando las circunstancias o los eventos mejoran

·         Se pueden intercalar con períodos de emoción positiva y humor

·         No están acompañados por sentimientos generalizados de inutilidad y autodesprecio

El estado de ánimo deprimido dura habitualmente días en lugar de semanas o meses, y los pensamientos suicidas y la pérdida prolongada de la funcionalidad son mucho menos probables.

Sin embargo, los eventos y los factores de estrés que inducen la desmoralización y la pena también pueden precipitar un episodio depresivo mayor, particularmente en personas vulnerables (p. ej., aquellas con antecedentes o antecedentes familiares de depresión mayor).

William Torres Psicólogo Clínico y de Familia

La depresión provoca una disfunción cognitiva, psicomotora y de otros tipos (p. ej., escasa concentración, cansancio, pérdida de deseo sexual, pérdida de interés o placer en casi todas las actividades que anteriormente se disfrutaban, alteraciones del sueño) así como un estado de ánimo depresivo. Las personas con un trastorno depresivo con frecuencia tienen pensamientos suicidas y pueden intentar suicidarse. Otros síntomas o trastornos mentales (p. ej., ansiedad o crisis de pánico) coexisten con frecuencia y a veces complican el diagnóstico y el tratamiento.

Los pacientes con cualquier forma de depresión tienen más probabilidades de padecer un abuso de alcohol o de otras sustancias de uso recreativo, en un intento de tratar por sí mismos los trastornos de sueño o los síntomas de ansiedad; sin embargo, la depresión es una causa menos frecuente de alcoholismo y de abuso de sustancias de lo que se pensaba antiguamente. Los pacientes también tienen más probabilidades de convertirse en fumadores importantes y de descuidar su salud, con lo cual aumenta el riesgo de que se desarrollen o progresen otras enfermedades (p. ej., enfermedad pulmonar obstructiva crónica).

La depresión puede reducir las respuestas inmunitarias protectoras. También aumenta el riesgo de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular, porque durante la depresión se liberan citocinas y otros factores que aumentan la coagulación de la sangre y disminuyen la variabilidad de frecuencia cardíaca (todos factores de riesgo potenciales para los trastornos cardiovasculares).


William Torres Psicólogo Clínico y de Familia


¿Qué puedo hacer?

Lo cierto es que, más allá de esos factores estresantes y sus posibles consecuencias, existen medidas que se pueden tomar para prevenir y mitigar los efectos de la cuarentena. El Colegio Oficial de la Psicología de Madrid (COPM) ha publicado días atrás un documento con Orientaciones para la gestión psicológica de la cuarentena por el coronavirus. A partir de estas recomendaciones y de las mencionadas por el estudio citado más arriba, se enumeran a continuación las principales estrategias psicológicas para sobrellevar el confinamiento.

1. Asumir la realidad y proponerse hacer lo correcto

La situación es tan insólita y extraña que es normal que al principio cueste entenderla o creer que de verdad debemos ponernos en cuarentena, una palabra que hasta ahora nos remitía a las pestes de varios siglos atrás. Sin embargo, como explican los psicólogos de Madrid, "la realidad lamentablemente es la que es" y ahora es necesario "entender que permanecer en casa es lo más correcto, es imprescindible". "Ser honestos y cumplir con las recomendaciones es ahora, casi, nuestra principal responsabilidad".

William Torres Psicólogo Clínico y de Familia

2. Planificar la nueva situación

Con la cuarentena, la vida se modifica de manera sustancial. Por eso, el consejo es buscar cosas que hacer, planificar todo lo posible y no improvisar. Para quienes viven con otras personas, es importante consensuar ciertas normas, comprender las necesidades específicas de los demás y respetar espacios y tiempos diferenciados. Puede ser una buena idea escribir una suerte de cronograma o gráfico de división de sitios y tareas y colocarlo en un lugar visible para todos. También resulta útil apuntar todas las ideas de cosas para hacer en casa en los días en que no se puede salir.

3. Evitar la sobreinformación


Es claro que estar informados es importante, más aún en una situación como la actual. Sin embargo, hay que evitar caer en la sobrecarga informativa, llamada también a veces "infoxicación" o "infobesidad". El exceso de informaciónocasiona, por lo general, dos resultados negativos. El primero es la dificultad para diferenciar los datos veraces y confirmados.

Estos vienen difundidos en general por los canales oficiales, lo que los distingue de los simples rumores o las versiones no confirmadas. El segundo efecto nocivo es encerrarse en un laberinto de malas noticias que solo conduce a la paranoia y el desasosiego. El COPM recomienda manejarse "con prudencia y mensajes constructivos" y evitar hablar todo el tiempo de este tema "especialmente a los más pequeños".

4. Mantener los contactos

Gracias a la tecnología, estar confinado no significa estar aislado. Teléfonos y ordenadores permiten, hoy por hoy, escribirse y conversar con otras personas, incluso viéndolas a la cara y sin importar que estén lejos, en otra ciudad u otro país. Además, hasta se pueden tender lazos con vecinos con quienes se puede conversar de balcón a balcón. Mantener el contacto y compartir información acerca de cómo están viviendo la situación resulta de gran apoyo y ayuda, siempre respetando la consigna de no alimentar inútilmente miedos e inquietudes, como se señaló en el punto anterior.

5. Aprovechar para hacer lo que nunca tenemos tiempo de hacer

Casi todos tenemos pequeñas cuentas pendientes: actividades que queremos hacer, pero para las cuales -nos quejamos siempre- "no tenemos tiempo". Pues bien, este puede ser el momento más oportuno. Podemos hacer actividades creativas como leer, cocinar, ordenar, decorar una habitación o aprender a tocar un instrumento musical,

También cuestiones prácticas, como reparar un grifo que pierde desde hace meses: la lista de actividades posibles es muy extensa, tanto para quienes están en compañía como para quienes viven solos. Y no solo servirán para darse el gusto y cumplir por fin con esas metas, sino que también es una forma de que el tiempo pase más rápido y evitar el aburrimiento.

6. Hacer deporte


Por supuesto, la imposibilidad de salir de casa no significa en absoluto que no se pueda hacer actividad física. Existen aplicaciones y tutoriales en internet que sirven como guía para practicar deporte incluso en espacios reducidos. Los resultados son puros beneficios: divertirse, evitar los efectos físicos del sedentarismo y mejorar el humor. Las endorfinas y demás hormonas que el organismo segrega al ejercitarse ayudan a reducir los síntomas de la depresión y la ansiedad y contribuye con el bienestar general.

7. No descuidar aspectos de salud e higiene personal

La cuarentena tiene la finalidad de prevenir la propagación del coronavirus, es decir, cuidar la salud de todos. Pero no se deben olvidar los cuidados que la propia salud requiere en el día a día: tomar el sol aunque sea en la ventana, mantener una dieta equilibrada, dormir el número de horas adecuado (ni menos, ni más) y hacerlo en los horarios correspondientes.

Sí como exponerse a la luz natural al menos unos veinte minutos por día, no dejar de ducharse a diario (parece un chiste, pero es fácil caer en esa clase de autoabandono), lavarse los dientes, cortarse las uñas, afeitarse en el caso de los hombres, etc. Y por su puesto evitar los excesos con el alcohol y las drogas. También, en lo posible, no perder el sentido del humor.

William Torres Psicólogo Clínico y de Familia

8. Prestar atención a los demás

Hay que mantener la atención sobre las personas con las que uno convive. Sin obsesionarse, desde luego, pero preparados para obrar como indican las autoridades si surgiera alguna situación preocupante. Y también es importante ocuparse de los propios pensamientos y emociones y, sobre todo, de lo que se dice y el modo en que se expresa. Son momentos difíciles, en que el ánimo puede resquebrajarse, y una mala comunicación puede derivar en discusiones y momentos desagradables que solo causarán perjuicios.

9. Tratar de no pensar en plazos y fechas

Andoni Gabantxo es de Bermeo (Vizcaya), tiene 53 años y es marino, dedicado desde hace años a la pesca de altura. Dado que una de las características de su trabajo es esa ("que nos pasamos muchos meses sin poder salir de nuestro trabajo"), escribió en Twitter un hilo de consejoshilo de consejos para sobrellevar el confinamiento que se hizo viral. La mayoría coinciden con los de los psicólogos.

Añade uno más: "No pongas fechas. Siempre plantéate que vas a volver a la normalidad en más tiempo del previsto. Si te mentalizas en que todo acaba el 1 de abril, y luego se alarga al 5, esos cuatro días son un infierno. A la contra, no sucede. Si te mentalizas en que vuelves a la normalidad el 5, y al final todo acaba el 3, esos días son un regalo".

10. Si es necesario, pedir ayuda profesional

Si bien ya se ha destacado la importancia de no descuidar otros aspectos de la salud, requiere una especial atención la salud emocional. Estos son consejos o estrategias para sobrellevar el encierro obligado por la cuarentena, que sin duda son muy útiles. Pero si alguien detecta -en sí mismo o en alguna de las personas con las que convive- señales de depresión importantes, debe buscar el apoyo de un psicólogo.

William Torres Psicólogo Clínico y de Familia

Información toma de :

https://www.rtve.es/noticias/20200414/llevamos-bien-pero-veces-lloran-sin-saber-factura-cuarentena-para-mas-pequenos/2012035.shtml

https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/coronavirus-estrategias-psicologicas-sobrellevar-cuarentena_1_1022510.html

https://www.msdmanuals.com/es-co/professional/trastornos-psiqui%C3%A1tricos/trastornos-del-estado-de-%C3%A1nimo/trastornos-depresivos

https://www.jpeds.com/article/S0022-3476(20)30336-X/fulltext 

https://www.ub.edu/web/ub/ca/menu_eines/noticies/docs/Consecuencias_psicologicas_COVID-19.pdf 

Wang, C., Pan, R., Wan, X., Tan, Y., Xu, L., Ho, C. S. y Ho, R. C. (2020). Immediate psychological responses and associated factors during the initial stage of the 2019 Coronavirus disease (COVID-19) epidemic among the general population in China. International Journal of Environmental Research and Public Health, 17(5), 1729. doi:10.3390/ijerph17051729 

 Wang, G., Zhang, Y., Zhao, J., Zhang, J. y Jiang, F. (2020). Mitigate the effects of home confinement on children during the COVID-19 outbreak. The Lancet, 395(10228), 945-947. doi:10.1016/S0140-6736(20)30547-X

 


miércoles, julio 08, 2020

Los Cambios

Los Cambios: Tomar Decisiones

El que quiere llegar a algo busca caminos.

El que no quiere llegar, busca excusas.

 

Anhelar dar un giro a mi vida, renovarme en algún aspecto, superar una dificultad con la que tropiezo una y otra vez… todo esto conlleva un VERDADERO CAMBIO REAL, no un cambio fantaseado. Desear un cambio y no tomar decisiones para lograrlo, es un “estado pasivo” que nos bloquea y nos desgasta.

Tomar decisiones para cambiar suele ser algo deseado y temido a la vez: por un lado, necesito hacer algo distinto y salir de la insatisfacción, por otro prefiero la comodidad de lo conocido, y me inquieta la incertidumbre.

 William Torres Psicólogo

Clínico y de Familia

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¿Cómo enfrentarlo?

 

Reflexiona ¿Estoy dispuesto a cambiar?: El mayor freno para lograr un cambio es ni siquiera creerlo posible.  Con las típicas frases: “no depende de mí, depende de muchas cosas” “soy así, no puedo evitarlo” “más vale malo conocido” “tal y como está todo no se puede hacer nada” … se niega la capacidad de cambiar. Poner la causa de los problemas fuera (en los demás, la mala suerte, el pasado vivido, las circunstancias…) elude la responsabilidad.



La des idealización: no hay una decisión “correcta” ni perfecta. Nunca va a salir como imaginamos, por tanto, ponemos excusas para no cambiar porque en la mente se mantiene el ideal.

¡Ejemplos! “me gustaría irme a vivir al campo y cultivar mis tomates” “si tuviera un trabajo ideal sería feliz” “si tuviera pareja, o ganara más dinero, o fuera más delgada, o viviera en otro país” ….

Dejar la fantasía y pasar a la realidad: pasar a la ACCIÓN, hacer, decir, probar. Recoger información real para contrastarla y que no quede en suposiciones e hipótesis rumiando en nuestra cabeza.

* Ojo! Esto no significa comprometerme con lo que vaya viendo, puedo decidir no hacerlo. Esto impide que nos arrebatemos en decisiones impulsivas sin pensar, (como reacción a la sensación de estar atascados), vamos a movernos poco a poco…es un proceso.

La renuncia: el clásico “Todo no se puede”. Si nos cuesta cambiar es porque en el fondo nos cuesta dejar atrás algo que tenemos ahora. Por muy mala que nos parezca la situación, si nos mantenemos en ella es porque hay ventajas inconscientes. Elegir significa renunciar a algo para poder avanzar.

Romper hábitos: “Quien hace siempre lo mismo, difícilmente obtendrá un resultado diferente”. Si deseas cambiar, sentir algo distinto, resolver una situación, HAY QUE HACER O DECIR algo diferente, salir del camino acostumbrado, realizar algo nuevo, aunque sea pequeño, romper la inercia, … Un cambio pequeñito puede tener un efecto expansivo y generar cambios cada vez mayores. Se flexible, abre nuevas alternativas, échale creatividad y no te dejes arrastrar por lo de siempre.

Enredarse en el Bucle: muchas veces se busca un cambio, pero sin saber qué es lo que se desea cambiar. Esto ocurre porque centramos nuestra energía en la queja, en los obstáculos, en lugar de mirar más allá.

 

Es “un malestar confortable”: nos quejamos, hablando y hablando sobre lo que disgusta o alimentando las enormes dificultades que impiden cambiar. “Centrar la atención en las dificultades hace que crezcan” cuanto más explicamos las quejas, más confusión, más absorbidos en las propias circunstancias y más posponemos. ¡Así nos enfocamos más en el problema que en la solución! lo que supone un mecanismo para seguir igual…. “Un obstáculo es lo que se ve al desviar los ojos del objetivo”, por tanto, enfocar tu atención hacia un futuro deseado permite encaminarte al cambio.

Cuidado con las ensoñaciones:  al imaginar la meta a la que me gustaría llegar, si es realista, tendré una idea más clara del trayecto y las etapas que implica el cambio. Pero una distancia demasiado larga crea expectativas irrealistas que me bloquean, por tanto, es preciso plantearse pequeños objetivos a corto plazo, saborear pequeñas victorias y disfrutar el camino.


William Torres Psicólogo

Clínico y de Familia

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Miedos: Los cambios a menudo implican decisiones difíciles, despedirse de algo familiar, afrontar la incertidumbre de lo desconocido… Es lógico que desestabilicen y provoquen miedo o estrés. Temores del tipo “no seré capaz”, “es demasiado difícil” o “he malgastado mucho tiempo”. Este diálogo interno crea una sensación de incapacidad limitante. Pero…. el miedo sólo se pasa cuando nos atrevemos a hacer algo, nunca antes.

El Riesgo: El cambio conlleva riesgo. Cualquier elección supone una apuesta que puede llevar a ganar o a perder en algún aspecto. Pero a veces puede ser más peligroso quedarse quieto. “Y llegó el día en que el riesgo que corría por permanecer dentro del capullo era más doloroso que el que corría por florecer” Anaïs Nin.

En el fondo: tomar decisiones supone “crecer”, porque significa hacerse cargo de uno mismo, hacerse cargo de las decisiones, riesgos y consecuencias. Cuando éramos pequeños los adultos tomaban decisiones por nosotros, ahora nuestra cabeza cree que “si no tomamos decisiones” se crea una falsa sensación de que alguien nos cuida.

 

 

En definitiva…

…el cambio no sólo es posible, sino inevitable, las personas cambiamos constantemente. Muchas veces hay transformaciones personales a raíz de una situación crítica, (crisis significa cambio).

No decidir es dejarnos llevar por el tiempo, el cual acota las posibilidades y decide por nosotros, ¿eso es lo que quieres?

Además, el deseo de cambiar no realizado, la pasividad, la duda, los miedos, el estancamiento, la sensación de “no vivir, solo ver pasar las cosas” …… todo esto pasa factura creando una honda insatisfacción personal, y tan solo descubriremos un nuevo horizonte si estamos dispuestos a cambiar.

“Para crecer hay que renunciar temporalmente a la seguridad” G. Sheehy

 

Tomado de: http://psicologiaypsicoterapia.com/los-cambios-tomar-decisiones/



William Torres Psicólogo

Clínico y de Familia

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sábado, septiembre 15, 2018

¿Libre Personalidad?


El Espectador - Opinion

Miércoles 12 De Septiembre 11, 2018



¿Libre Personalidad?

Admiré profundamente a Carlos Gaviria. Voté por él cuando lanzó su candidatura a la Presidencia. Lamenté su derrota. Este país habría sido muy diferente si él hubiera tomado las riendas. De eso estoy segura. También sentí que con su muerte habíamos perdido a un hombre irrepetible.

Sin embargo, jamás compartí su creencia de que el consumo de sustancias psicoactivas (marihuana, cocaína, bazuco, éxtasis) debería permitirse en las dosis mínimas, acudiendo al “libre desarrollo de la personalidad”. Siempre me pareció un contrasentido.

¿Cuál es la “dosis mínima” para un adicto? En mi caso, como adicta que soy, la mínima no existiría, porque siempre necesitaba más. Viví en carne propia lo que fue el “libre desarrollo de mi personalidad” cuando consumía. Como cada día me iba sumiendo en el caos, la depresión, los ataques incontrolables de ira, la vida ingobernable, la ausencia absoluta del deseo de vivir, la angustia de ver amanecer, la rabia al escuchar el canto de los pájaros, la ausencia de mis hijos porque no podía acercarme a ellos emocionalmente aun amándolos con desespero…

Mi personalidad quedó atrapada, encarcelada, estrangulada por las sustancias que se fueron convirtiendo en mi único dios. Perdí todas las batallas y ellas se ganaron todos los trofeos. Descubrí el infierno. Lo viví, lo sentí y jamás pensé que podría apartarme de ellas, porque se convirtieron en mi razón de existir.


Las conocí ya adulta y parida. No era una adolescente. Era una mujer ya “hecha y derecha” con un carácter estructurado dentro de unos parámetros y valores morales firmes y una educación privilegiada. En mi familia nuclear jamás vi consumir alcohol ni mucho menos otras sustancias. Tenía los cuatro ases en la mano. Y el inicio, primero social y luego frecuente, llegó a ser diario y el único motor de mi vida. Quedé en bancarrota espiritual, física y emocional. Sobredosis, lagunas, intento de suicidio… y otras yerbas.

Fue un proceso duro, doloroso, el de la recuperación. Recaí después de siete años y creí que jamás podría parar. Tuve que iniciar mi vida de cero otra vez y casi no lo logro. De eso hace ya 20 años. Me sirve el “Solo por hoy” y asistir a los grupos de apoyo.

Cuando veo en parques, clubes o salidas de colegios a jóvenes que están apenas iniciando su vida consumiendo su “dosis personal” y ejerciendo su derecho al “libre desarrollo de su personalidad” me llora el alma… Muchos serán afortunados y no pasarán de un consumo esporádico. Otros caerán en las garras diabólicas de la adicción. Pero todos están destruyendo sus neuronas, alterando sus emociones y atacando lo más sagrado que tenemos, que es, precisamente, la libertad de desarrollar la verdadera y auténtica personalidad. ¡No hay mejor droga que un cerebro limpio de drogas!


Una cosa muy diferente es la legalización de las plantaciones de coca y marihuana para acabar con el narcotráfico, que cada día aumenta, y otra muy diferente aceptar la “dosis personal” en jóvenes que no saben qué es “libre desarrollo de la personalidad” y se están jodiendo la vida al menudeo.


El Espectador - Opinion
Miércoles 12 De Septiembre11, 2018

¿Libre Personalidad?
Por: Aura Lucía Mera  


viernes, julio 27, 2018

La infidelidad: el segundo problema más importante en las relaciones de pareja


La infidelidad: el segundo problema más importante en las relaciones de pareja




Pese a que el proceso es lento y difícil, el 50% de las parejas consigue superar una infidelidad.

La fidelidad es una de las bases sobre las que se construye la inmensa mayoría de los matrimonios y parejas estables, por lo que no es de extrañar que uno de los motivos principales por los que las parejas demandan ayuda psicológica sea la superación de una infidelidad. En diversas encuestas nacionales el 61.7% de los hombres y el 43.4% de las mujeres afirmaron haber protagonizado alguna infidelidad a lo largo de su vida, llegando a ser el segundo problema más importante en una pareja después del abuso físico.

Pero, ¿qué se considera infidelidad?, ¿es necesario el contacto sexual o basta con que se produzca una unión emocional?, ¿los contactos puntuales suponen falta de fidelidad?… Son muchas las preguntas que se generan en torno al tema y también muchas las parejas que acuden a terapia en busca de la respuesta definitiva que solucione todas sus dudas.

¿Por qué es tan difícil distinguir entre lo que es y lo que no es una infidelidad?
En la práctica es muy difícil definir qué comportamientos suponen una infidelidad, ya que los límites admisibles se establecen de forma implícita dentro de cada pareja de acuerdo a las ideas de cada miembro, a sus experiencias anteriores, a las costumbres de la familia de origen y al contexto social en el que vive. Por tanto, es muy normal que lo que se considera infidelidad en una pareja no lo sea en otra y viceversa.
Al mismo tiempo, hombres y mujeres desarrollan ideas diferentes sobre la infidelidad: mientras que muchas mujeres tienden a asociar cualquier intimidad –ya sea o no sexual- con infidelidad, los hombres son más propensos a negarla, a menos que haya habido relaciones sexuales recurrentes.

A esta variabilidad de definición hay que unir las nuevas tecnologías, elemento que incrementa más aún la ambigüedad del concepto y hace más difícil para la pareja la superación del conflicto. Y es que la mejora de los medios de comunicación ha provocado que actualmente sea más accesible y fácil la infidelidad, basta un móvil o un ordenador para establecer fuertes relaciones emocionales o de contenido sexual con alguien ajeno a la relación, sin que sea necesario invertir un tiempo excesivo que haga sospechar a la pareja.

Entonces, ¿cómo definimos el concepto de infidelidad?
Dejando a un lado todas estas dificultades y en un intento de acotar una posible definición, podemos entender por infidelidad toda aquella situación en la cual una persona, con una relación de pareja estable, está implicada en un contacto intenso con alguien que no es su compañero habitual. En este contacto pueden darse o no relaciones sexuales, lo que nos permite distinguir entre una forma de infidelidad centrada en la relación sexual y otra en la que ésta no es más que un aspecto secundario al vínculo afectivo.

En el primer caso, la insatisfacción sexual en la pareja es el motor para el establecimiento de nuevas relaciones, mientras que en el segundo se trata de una insatisfacción más global y compleja la que impulsa a transgredir los pactos de fidelidad.



Más infidelidades, pero por las mismas razones


La frecuencia real de relaciones extramatrimoniales es cada día más elevada, incrementándose sobre todo entre la población femenina. Este cambio comportamental se relaciona principalmente con la disponibilidad de anticonceptivos eficaces, con el cambio de rol social de la mujer y con su integración en el mundo laboral, que ha provocado que las mujeres tengan más contacto con personas ajenas a su vida en pareja y que haya disminuido su miedo a un posible embarazo no deseado.

Por otra parte, es necesario mencionar que ambos sexos exponen las mismas razones, año tras año, para iniciar y mantener una relación de estas características. Hombres y mujeres infieles hablan de la vivencia de una relación de pareja penosa, monótona y vacía y de una falta de respuesta positiva ante sus demandas sexuales y emocionales. Estas afirmaciones muestran que una infidelidad en muchos casos indica la necesidad de “algo más” o “algo diferente” en su interacción y en su vida de pareja que, en muchas ocasiones, les impulsa a buscar aquello que sienten que les falta.

¿Se puede superar una infidelidad?
Tras conocer todos estos datos muchas parejas se preguntarán si es posible recomponer la relación tras una infidelidad, a lo que las estadísticas responden que sólo el 50% de las veces se consigue superar el problema. Esta probabilidad de supervivencia aumenta si quien ha sido infiel es el hombre y si la infidelidad sólo ha sido de índole sexual.


Por lo tanto, a la hora de plantearse una posible reconciliación tras una infidelidad es necesario valorar los pros y contras de la relación y tener en cuenta que no todas las parejas infieles se separan. En muchos casos no sólo es posible la reconciliación sino que la misma infidelidad hace que la pareja se plantee sus problemas, los supere y continúe su relación con una intimidad reforzada. Eso si, nunca hay que olvidar que el proceso de reconciliación es lento y difícil, y que debe pasar inevitablemente por pedir perdón y perdonar de forma sincera, para lo que en muchas ocasiones es necesaria la intervención terapéutica como guía y apoyo a la pareja.

por Lorena Pérez




jueves, julio 19, 2018

CARACTERÍSTICAS DE LA ADOLESCENCIA


CARACTERÍSTICAS DE LA ADOLESCENCIA

Pilar Sordo M.

Hoy en día los adolescentes, tienen características propias de su ciclo de vida como son la búsqueda de la identidad y de su propio proyecto de vida.
Sin embargo, los adolescentes de esta generación tienen características que les son propias ya que están inmersos en una sociedad que les ha dado todo hecho, que les ha enseñado que el concepto de reparación no existe, donde todo se bota y se desecha. Yo le he llamado generación ON-OFF, ya que todo lo “encienden” y lo apagan, y por lo tanto tienen relaciones intensas pero
cortas. Están gobernados por la "lata" desde que despiertan hasta que se acuestan y se aburren rápidamente con todo.

Tienen serios problemas con el concepto de entretención donde todo es con rapidez y donde el alcohol y las drogas son un vehículo de escape, y lo entretenido es poder "borrarse por un rato".
Un aspecto importante de esta generación es su temor para enfrentar la vida, no quieren crecer, ya que esto significa parecerse a nosotros, los adultos, y ellos nos ven como una generación estresada, que dejó de soñar, mal genio, que hace muchas cosas "urgentes" pero nada "importante”. Este rasgo de no querer evolucionar les hace caer en situaciones de escape o fuga como las drogas y el alcohol y mayoritariamente en las niñitas con problemas de alimentación, cortes en partes de su cuerpo, etc.
Debido a que a los adultos nos ha empezado a dar susto nuestros hijos, hemos dejado de ser una autoridad para ellos, esto hace que ellos se estén autorregulando por si solos sin tener ninguna conciencia de lo que hay que hacer y de lo que no se puede hacer, de lo que está bien y de lo que está mal.
Los padres y adultos en general, no pueden "ser amigos de los niños", su función es ser adultos cálidos pero claros en el establecimiento de las normas y mostrándole de buena forma lo que ésta bien y lo que ésta mal hacer.

Otra característica propia de la adolescencia es la tendencia a colocar entre paréntesis los valores que hasta ahora los padres y el sistema les han enseñado. Esta tendencia se llama "MORATORIA" y dura en estos momentos más de lo necesario debido a la escasez de valores y modelos adultos que
imitar.
Dentro de los cambios psicológicos y físicos de la adolescencia están todos los cambios hormonales y propios de la edad, donde los más importantes de destacar son los producidos por la testosterona en los hombres que es la que mayoritariamente les produce los cambios de voz, la rabia y los cambios de ánimo incluido en esto la flojera y las ganas de estar echado.
En las mujeres, la progesterona es la causante de los síntomas de angustia, las alteraciones en la piel y las ganas intermitentes de llorar.
Todos los cambios físicos dentro de ésta etapa van formando características psicológicas como por ejemplo el cambio corporal en las mujeres genera la sensación de tomar contacto con la sexualidad y puede en algunas generar problemas con la alimentación. En los hombres, el cambio de voz es fundamental en el desarrollo de la masculinidad, junto con el aumento de los pectorales y de los demás músculos.

Pilar Sordo M.
Psicóloga



lunes, julio 16, 2018

Cómo afrontar las críticas, en 5 pasos


Cómo afrontar las críticas, en 5 pasos
Si no sabemos gestionarlas, las críticas pueden dañar nuestra autoestima y llevarnos al conflicto.



La palabra “crítica” viene del griego “kritikos” que significa “capaz de discernir”. Así mismo, la palabra “criticar” proviene del verbo “krinein” que significa “separar”, “decidir” o “juzgar”. Actualmente podemos utilizar dichas palabras para hablar de la acción de juzgar o de evaluar a profundidad una situación; pero sirven también para referirnos a una actitud (crítica), e incluso a un momento decisivo (momentos críticos). En este sentido, realizar una crítica no siempre es una acción de ofensa hacia la situación que se está evaluando; sino que puede tener el efecto contrario: favorecer nuestra capacidad de discernir o decidir.

En todo caso, cuando una crítica se realiza para juzgar o evaluar un comportamiento o decisión personal, pueden generarnos mucho malestar. Entre otras cosas, puede producir la sensación de angustia o de tristeza y en ocasiones enojo. En este artículo explicaremos algunas estrategias que pueden ser útiles para afrontar las críticas de una manera que nos facilite tanto la interacción social, como mantener la estabilidad emocional.

5 estrategias para afrontar las críticas
Cuando nos encontramos en una situación donde escuchamos algo que no nos gusta, porque tiene que ver directamente con nosotros mismos, es común que reaccionemos desde el filtro emocional y omitamos la parte racional, con lo cual, frecuentemente nos generan la sensación de no saber qué hacer.

No obstante, aún sin saber qué hacer, actuamos. Y la forma en la que lo hacemos puede así mismo generar malestar o confusión en las otras personas. Incluso puede pasar que nuestras reacciones ante las críticas se conviertan en un obstáculo para el desarrollo de las relaciones interpersonales, o bien, para el desarrollo personal. Por todo lo anterior, no está de más hacer el ejercicio de preguntarnos cómo estamos afrontando las críticas y cómo podríamos hacerlo adecuadamente.


1. Valorar la situación
Las críticas, en tanto que se componen de una serie de juicios sociales, nos pueden generar culpa con facilidad. Es importante que, antes de pasar a este momento, tratemos de poner las críticas en contexto. Significa que podemos reflexionar sobre cómo se pueden ver afectadas las percepciones ajenas y las explicaciones del éxito o del fracaso sobre un desempeño según distintas etiquetas o valores sociales asignados a nuestra propia persona. De esta manera podemos generar herramientas para establecer un diálogo con el interlocutor (con quien hace la crítica), antes de que nos paralicemos, bien por enojo, o bien por angustia.

En definitiva, no todos y todas reaccionamos de la misma forma ante las críticas. En estas reacciones se involucran muchos elementos, que van desde nuestro auto concepto hasta las posibilidades y los valores que nos han sido asignados (y a través de los que nos hemos socializado); que pueden ser distintos entre mujeres y hombres o entre niños y adultos o entre personas de una cultura o de otra. Poner las críticas en contexto y valorar la situación en la que se generan, también tiene que ver con reflexionar sobre el momento, el lugar, y la persona en concreto de quien viene la crítica. Dicha reflexión nos ayuda a saber cuáles comentarios o situaciones nos deberíamos “tomar personal”, y cuáles no.

2. Fortalecer asertividad, más allá de las críticas
Por otro lado, una vez que hemos detectado que nuestra reacción ante las críticas nos genera problemas emocionales es momento preguntarnos si nuestro afrontamiento está afectando directamente nuestras habilidades sociales. En caso de que la respuesta sea afirmativa, algo que podemos trabajar es la asertividad; entendida como una habilidad que permite entablar comunicación de manera respetuosa y a la vez firme.

Al ser una habilidad, y no un rasgo de personalidad que algunas personas tienen y otras no, la asertividad es algo que podemos trabajar y desarrollar. Se trata de comunicar nuestras necesidades e intereses de manera clara, pero al mismo tiempo reconociendo las necesidades e intereses del interlocutor (es decir, manteniendo la empatía).



Consiste asimismo en discernir entre los momentos en los que es mejor mantenernos prudentes y más pasivos; y aquellos momentos en los que es necesario que nos mantengamos activos y firmes con nuestras decisiones. Fortalecer la asertividad es una habilidad que nos ayuda a comunicarnos diariamente, y que puede ir mucho más allá de mejorar la manera en la que afrontamos las críticas.

3. Revisar y trabajar autoestima
La autoestima es la valoración que hacemos sobre nuestro auto concepto. Es decir, es el conjunto de valores (positivos o negativos) que asociamos a la imagen que hemos hecho sobre nosotros mismos. Desde la psicología más científica hasta la más cotidiana se ha puesto atención a cómo una baja o alta autoestima se refleja de manera importante en las habilidades sociales; es decir, que se hace visible en las relaciones eficaces y satisfactorias.

La valoración que hacemos sobre nuestro auto concepto impacta en la infravaloración o la sobrevaloración de las posibilidades propias y en el reconocimiento de nuestros límites. Así pues, según cómo nos percibimos a nosotros mismos, podemos tener algunos problemas para afrontar las críticas (precisamente por la dificultad de reconocer los tanto límites como las capacidades). Esto puede generar intolerancia o rigidez respecto al juicio que hacemos sobre los demás; y puede generar lo mismo sobre el juicio que los demás hacen sobre nosotros.


4. Reflexividad y autoconocimiento
La reflexividad, o la cualidad de ser reflexivo, hace referencia a la capacidad de evaluar algo con detenimiento, antes de llevarlo a cabo. O bien, una vez que ha sido llevado a cabo, para que los resultados de dicha reflexión nos sirvan en ocasiones posteriores. Trabajar está habilidad puede ser útil para afrontar las críticas ya que nos permite analizar cómo nos afectan las críticas ajenas en el día a día, y qué acciones propias pueden estar afectado a las otras personas. En este sentido la reflexividad se relaciona con la introspección y con desarrollar un pensamiento realista sobre las situaciones.

En última instancia todo lo anterior supone trabajar auto aceptación y autoconocimiento, que significa asumir nuestros pensamientos, sentimientos o comportamientos, y también nuestros límites y posibilidades reales; como parte de nosotros mismos y de nuestro contexto de posibilidades. Sin esperar aprobación incondicional, tanto de parte de los demás como de parte nuestra. Esto último nos permite trabajar aquello que no nos gusta de nosotros mismos, y al mismo tiempo, no debilitarnos en exceso ante las críticas ajenas

5. Compartir la experiencia
Es normal que las críticas nos provoquen cierto malestar, y también es normal que no sepamos cómo reaccionar en todo momento.

Ante esto, otra de las estrategias que pueden resultar eficaces para afrontar adecuadamente las críticas, es compartir dicho malestar y dicha incertidumbre. Seguramente nos encontraremos con alguien que se ha sentido igual, y aunque no se trate de una persona experta en psicología, puede llegarse a conclusiones interesantes sobre cómo nos hemos sentido ante las reacciones de los demás, y también sobre cómo se han sentido los otros ante nuestras reacciones.

por Grecia Guzmán Martínez