viernes, marzo 16, 2018




¿Autoestima baja? Cuando te conviertes en tu peor enemigo
Nuestro equilibrio emocional depende, en gran medida, de nuestra autoestima.
La autoestima es una de las variables psicológicas más importantes para la salud emocional, el bienestar y es clave en nuestra relación positiva con el entorno. Pero, por desgracia, no todo el mundo posee una autoestima alta. 
Los estudios aseguran que este aspecto tan importante de la personalidad no es algo estático, sino que puede variar a lo largo de la vida de una persona, y según afirma la psicóloga Silvia Congost, autora de del libro “Autoestima Automática”, su desarrollo depende aproximadamente en un 30% de factores genéticos, y el resto, es decir un 70%, depende del entorno y de las experiencias que nos ha tocado vivir.


La relación entre autoestima baja y equilibrio emocional
La autoestima baja es un problema real al que se enfrentan muchas personas, porque puede afectar negativamente a las distintas áreas de su vida. De manera resumida, la autoestima baja causa sufrimiento e impide lograr muchas de nuestras metas o deseos. Las pautas negativas de pensamiento asociadas a la baja autoestima (por ejemplo, pensar que todo lo que haces te va a ir mal) pueden provocar problemas graves de salud mental, como depresión o ansiedad.
La autoestima baja es paralizante, y hace que sea difícil probar cosas nuevas o llevar a cabo las distintas tareas del día a día, así como iniciar un nuevo hobby o buscar empleo. Esto impide vivir la vida que uno quiere, y lleva a la frustración y al malestar al cabo del tiempo.
Quien se encuentra en esta situación y quiere salir de esta espiral negativa, solamente si realiza un duro trabajo de autorreflexión y reconoce su nivel de autoestima podrá mejorarla y, por tanto, incrementar su bienestar. En algunos casos, la persona no puede lograrlo por sí sola, así que será necesario acudir a un psicólogo especialista. Aún y así, es la persona que quiere cambiar quien ha de esforzarse para lograrlo, puesto que el psicólogo sólo facilita las herramientas para el cambio.

¿Qué causa baja autoestima?
Los pensamientos que tienes sobre ti mismo parecen realidades absolutas, pero no dejan de ser solamente opiniones. Se basan en las experiencias que has tenido en la vida, y los mensajes que estas experiencias han aportado para que formes una imagen de quién eres. Si has tenido malas experiencias, es probable que la valoración sobre ti misma sea negativa. Las experiencias cruciales que ayudan a forjar estas creencias negativas o positivas sobre nosotros mismos es muy posible (aunque no siempre) que ocurran en edades tempranas.
Lo que has visto, sentido y lo que has experimentado durante la infancia y la adolescencia, en tu familia, la escuela o la comunidad en general tienen un efecto determinante a la hora de valorarte a ti mismo en el futuro.
Ejemplos de estas experiencias se presentan a continuación:
·         Castigo sistemático o abuso
·         No cumplir con las expectativas de los padres
·         No cumplir con las expectativas del grupo de las amistades y los compañeros
·         Ser el “chivo expiatorio” de otras personas en momentos de tensión o angustia
·         Pertenecer a familias o grupos sociales caracterizados por la falta de afecto y el desinterés
·         Ser tratado como la oveja negra de la familia o la escuela

Problemas psicológicos asociados a la baja autoestima
Además de las causas anteriores, en ocasiones, las valoraciones negativas sobre uno mismo vienen provocadas por experiencias negativas que han sucedido más tarde en la vida. Por ejemplo. rupturas de pareja dolorosas o relaciones abusivas, estrés persistente, bullying o mobbing, etc. Por tanto, la relación entre problemas psicológicos y autoestima es una realidad.
Muchos de los problemas psicológicos o emocionales están asociados a la baja autoestima, y es por esto que uno de los motivos más frecuentes de consulta psicológica. Y puesto que la autoestima puede causar otros tipos de problemas (depresión, trastornos de la alimentación, adicciones, ansiedad, etc.), es necesario tomar medidas al respecto

Deja de ser tu peor enemigo: estrategias para mejorar la autoestima
La autoestima baja está muy relacionada con cómo valoras y reaccionas a las cosas que suceden Si quieres dejar de ser una de esas personas con autoestima baja, puedes seguir estos consejos para dejar de ser tu peor enemigo y mejorar tu autoestima:


·         Ponte objetivos realistas
·         No te compares con los demás
·         Aprecia tus cualidades
·         Trátate con cariño y mira la vida de forma positiva
·         Practica Mindfulness
·         Haz críticas constructivas hacia ti mismo
·         Regálate tiempo
·         Practica ejercicio físico
·         Intenta ser asertivo
Buscando ayuda para mejorar la autoestima
Si detectas que tienes un problema de autoestima serio y lo anterior no ha funcionado, es necesario que lo soluciones lo antes posible porque no tienes que seguir sufriendo más tiempo. Así que, en vez de esconderte y mirar para otro lado, puedes:
·         Hablar con tus familiares o amigos íntimos
·         Hablar con tu médico de cabecera para que aconseje qué debes hacer
·         Acudir a terapia con un psicólogo especializado.


por Jonathan García-Allen






miércoles, marzo 14, 2018

¿CÓMO SER MÁS FLEXIBLE?


¿CÓMO SER MÁS FLEXIBLE? ¡CONSEJOS SIMPLES QUE FUNCIONAN!



¿Cómo ser más flexible? ¿Qué puedo hacer para mejorar mi flexibilidad? ¿Hay alguna forma de empezar a ver resultados rápido?
“Me encantaría ser más flexible, porque hay días en que siento que pierdo el control. Me doy cuenta de que ser rígido me deja muy vulnerable a los humores de los demás, atado a mis circunstancias y eso me hace sentir angustiado”. La frase sale sola, natural, y el cuerpo refleja el pesar.

Hugo es sólo una de muchas personas que desean ser más flexibles, para así poder tomar control de su vida. No está hablando sólo flexibilidad física, sino especialmente de flexibilidad mental, emocional y financiera. Flexibilidad con los demás y con él mismo.

Es muy difícil iniciar o hacer crecer un negocio si no somos flexibles. Ni hablar de hacerlo mientras trabajamos. Después de todo, ser flexible es poder doblarse fácilmente sin partirse”, ¿no? El opuesto es rompernos cuando las circunstancias o las personas a nuestro alrededor nos desafían. No saber cómo ser flexible en el trabajo y su vida personal tiene a Hugo atrapado. Si se deja llevar por el entorno pierde el control. Si no se adapta, se rompe.
Ser flexible no debería, nunca, significar ser sumiso o dócil, ¿para qué ser flexibles si eso significa renunciar a nuestros objetivos o sueños? Al contrario, debería ser una habilidad que nos permita desarrollarnos a pesar de y por sobre lo que sucede.


Cómo ser más flexible tiene que ver con la flexibilidad física, ¡pero hay mucho más detrás!



¿QUÉ ES REALMENTE LA FLEXIBILIDAD? ¿POR QUÉ ES IMPORTANTE CONSEGUIRLA?
¿Quién no ha escuchado que debe “ser flexible como el bambú”, “como el agua” o “como un junco”?
En ninguno de estos casos ser flexible significa perder el rumbo. Por el contrario, se trata de cosas que durante los problemas saben adaptarse y cambiar, pero que luego saben también recuperar su forma original. Son flexibles, pero mantienen claros sus objetivos. Durante una tormenta el bambú se mueve y dobla, pero al final de la misma recupera su posición. No es dócil, sino simplemente flexible.

La importancia de ser más flexibles está presente desde hace mucho tiempo en la literatura oriental. Los taoístas decían que “la flexibilidad es la gran firmeza”. Lao Tsé dijo que “lo duro y lo rígido son propiedades de la muerte” mientras que “lo blando y flexible son propiedades de la vida”. Lao Tzu se sumó a la fiesta pro-flexibilidad diciendo “nada es más suave y más flexible que el agua, sin embargo, nada lo puede resistir”.
De a poco fue penetrando también en nuestra cultura. El autor alemán Herman Hesse dijo: “Lo blando es más fuerte que lo duro; el agua es más fuerte que la roca”, y Bruce Lee lo resumió todo diciendo: “Sé agua, amigo”.
Ok. Hugo también está de acuerdo con Lao Tsé y Bruce Lee. Quiere ser flexible como un bambú de agua que creció en un junco, pero… ¿cómo? ¿cuál es la mejor manera de aumentar su flexibilidad?
A continuación, veremos formas simples y cotidianas de mejorar tu flexibilidad a nivel mental, emocional, físico y financiero. Desarrollar estas dimensiones de la flexibilidad te volverá más productivo, mejorará tus relaciones y aumentará los resultados que obtienes como persona y como emprendedor.
Después de todo, ¿ser flexible no se trata exactamente de ser a prueba de circunstancias y cambios a nuestro alrededor?



CÓMO SER MÁS FLEXIBLE MENTALMENTE
Conseguir ser flexibles mentalmente tiene que ver con aumentar nuestra capacidad de enfrentar nuevas ideas o paradigmas que desafíen lo que sabemos o pensamos. Es una forma de mantener nuestra mente fresca, joven y abierta.
La mejor manera de lograrlo es leyendo a diario material que nos desafíe. Si siempre leemos el mismo diario, o escuchamos a los mismos autores, siempre veremos las cosas desde el mismo punto de vista. Si, en cambio, nos exponemos periódicamente a ideas nuevas y puntos de vistas desafiantes, mantendremos abierta nuestra mente a nuevas opciones. Al mismo tiempo estaremos desarrollando bases para comprender mejor a quienes nos rodean. Leeremos lo que ellos leen, y eso fortalecerá la comprensión que tenemos de su punto de vista.

Una forma aún más simple de que tu mente se mantenga flexible es exponerte de forma constante a cosas nuevas. No estoy hablando de viajar a Thailandia o saltar de un edificio con paracaídas. Me refiero a pequeñas decisiones cotidianas, como escuchar canciones distintas a las que escucharías normalmente (el equivalente musical a escuchar autores que te desafíen). También jugar juegos que estimulen la creatividad.



Pasar tiempo con niños y adolescentes es una forma genial de ejercitar la flexibilidad. PD: Yo soy el que está ejercitando su flexibilidad contra la mesa :)
Mi pequeño truco para mantenerme flexible es pasar mucho tiempo con mis primos y sobrinos, tanto niños como adolescentes, y hacer un esfuerzo sincero por participar en sus juegos (físicos o videojuegos), escuchar la música que les gusta y leer los libros o autores que les interesan. Eso no sólo fortalece nuestras relaciones, sino que me mantiene expuesto a nuevas tecnologías, ideas y formas de hacer las cosas. Algo así como un junco de agua que escucha música electrónica cada tanto y juega videojuegos XD.



CÓMO SER MÁS FLEXIBLE FÍSICAMENTE
Tener flexibilidad física no quiere decir tener la flexibilidad de una gimnasta rusa medalla de oro en las olimpiadas. Por lo menos no es por allí que tenemos que empezar. Ser flexibles físicamente es importante porque se conecta con nuestra capacidad de hacer ejercicio y mantenernos en forma. También ayuda a prevenir lesiones y aumentar nuestras energías en el día a día.

Al igual que con la flexibilidad mental, ser más flexibles físicamente empieza por acciones cotidianas que toman apenas unos minutos. Nuestra herramienta principal serán los estiramientos (o elongaciones), y si no conoces muchos te recomiendo descargar esta aplicación en tu teléfono móvil o Smartphone. Se llama “Estiramientos”, y es completamente gratuita.

Una vez que tengas la aplicación, incorpora utilizarla por algunos minutos cada día y empieza a aumentar tu flexibilidad paso a paso. Los dos mejores momentos para hacerlo son, en mi experiencia, luego de una caminata y antes de dormir.
Cuando digo “luego de una caminata” me refiero a cualquier momento en que hayas puesto tu cuerpo en actividad, aunque sea por cinco minutos. En mi caso, por ejemplo, la utilizaba al llegar o al volver del trabajo, que había caminado algunas cuadras desde la parada del bus. Otro ejemplo es cuando termines de limpiar tu hogar.

Los ejercicios de estiramiento te ayudarán a ser más flexible de la espalda, en las piernas y aumentarán tu agilidad. Aunque estirar unos minutos pueda parecer poco, pronto notarás que todo el cuerpo se fortalece. Es una parte fundamental de una rutina saludable y equilibrada. Eso también te dará confianza y te hará sentir relajado. De hecho, ¡estirar antes de dormir es una de las maneras más efectivas de descansar mejor!



CÓMO SER MAS FLEXIBLE Y TOLERANTE
Ser tolerante tiene que ver con ser flexible a nivel emocional.
Para entenderlo mejor, pensemos cuál es el opuesto a la tolerancia: censurar, ensañarse, obstinarse, oprimir o ser soberbio… ¿qué tienen en común todas esas actitudes? ¡Que están apoyadas en inseguridades!

Ser más tolerante y flexible empieza por darnos cuenta de que podemos ser flexibles con las personas, escucharlos y expresarnos tranquilamente sin que ello implique que estamos de acuerdo o sometidos a su opinión.
Los ejercicios para ser más tolerante con los demás son ejercitar la escucha activa y recordar que el marco para los acuerdos es ganar-ganar o no hay trato.

Ejercitar la escucha activa implica practicar en cada conversación el poner nuestro foco en comprender al otro. Esto implica en el momento no sólo ver qué dice, sino también explorar por qué lo dice y cómo se siente. Incluye ver el lenguaje corporal y no pensar en qué diremos nosotros luego o en qué haremos esta noche para cenar. Al simplemente escuchar y hacer preguntas reformulando para asegurarnos de haber comprendido, empezaremos a ser más tolerantes. Esa flexibilidad provendrá de ver que los otros nos hablan desde una perspectiva y cosmovisión distinta a la nuestra, y también el entender que si nos dicen algo es porque es importante para ellos.

Luego de escuchar activamente nuestra flexibilidad aumentará al darnos cuenta de que toda conversación debe darse en el marco de ganar-ganar o no hay trato. Esta idea se origina en el Libro “Los 7 Hábitos de las Personas Efectivas”, de Stephen R. Covey. Las relaciones con otros serán mejores en la medida en que seamos conscientes de nuestra propia independencia. Si yo sé que puedo valerme por mí mismo, soy independiente a nivel emocional, económico y físico, no tengo por qué aceptar un trato en el cual la relación sea perder-ganar, o ganar-perder. No necesito imponerme ni tengo por qué dejar que otro se me imponga. En cambio, soy flexible para buscar terceras alternativas y maneras de hacer las cosas con las que ambos nos sintamos realizados.

Este paradigma nos hace más flexibles porque sabemos que podemos escuchar, comprender, explorar lo que el otro piensa sin que eso signifique que renunciaremos a nuestras propias ideas y sentimientos. El saber que en cualquier momento podemos decir “no hay trato” nos hace flexibles, dinámicos y agradables al trabajar con otros.


CÓMO TENER FLEXIBILIDAD FINANCIERA
Ser flexibles en la empresa o a la hora de emprender se conecta profundamente con nuestra situación financiera. Si estamos al límite entre nuestros ingresos y gastos, o si estamos endeudados, ¿cómo podemos ser flexibles? ¡Estamos al borde de una crisis con cualquier variación en nuestros ingresos o gastos!

Ser flexible financieramente te permite viajar más, ¡esta foto la sacamos en nuestro viaje a Santiago de Chile!
Cómo ser más flexibles significa, en las finanzas, aprender a generar aire o espacio entre nuestros ingresos y gastos. Implica también profundizar nuestra capacidad de generar ingresos sin dinero.

La principal herramienta para aumentar rápidamente nuestra flexibilidad financiera es el minimalismo, o el aprender a vivir con lo esencial. Como saben todos en la comunidad de lectores de Supe hábitos, es un tema al que le hemos dedicado varios artículos, y que tiene una importancia fundamental para cualquier persona que desee crear un negocio propio. Es una de las claves, también, de tener libertad financiera.




¿CÓMO SER MÁS FLEXIBLE EN POCO TIEMPO? ¡APLICA LOS CONSEJOS EN ESTE ARTÍCULO!
Puedes ser más flexible rápido si te comprometes a incorporar las practicas que incluimos en este artículo:
1.    Para flexibilidad mental: Lee material variado, e incorpora actividades desafiantes en tu día a día, ¡aunque sea encontrar un nuevo camino por la calle cada día!
2.    Para flexibilidad física: camina algunos minutos y estira luego. Pronto estarás tocándote las puntas de los pies sin problema alguno.
3.    Para flexibilidad emocional: escucha activamente y vuelve un hábito el siempre abordar las conversaciones con un paradigma de “ganar-ganar o no hay trato”.
4.    Para flexibilidad financiera: empieza a simplificar tus cosas y desarrolla tu capacidad de generar negocios utilizando tus talentos y pasiones.
Estas prácticas cotidianas hacen posible adaptarse a los cambios e incluso ver oportunidades en ellos. Los resultados de empezar a utilizarlas se ven en menos de una semana, ¡y en un mes te sentirás como una persona distinta! Ese es el poder de convertir conductas en hábitos.



Ponlos en práctica y cuéntanos luego qué tal es la vida con la flexibilidad del bambú 

superhabitos.com








viernes, marzo 02, 2018

COMO PERDONAR (15 PASOS)



COMO PERDONAR (15 PASOS)




“Mi hermano y yo nos dijimos cosas imperdonables la última vez que nos vimos, pero intento dejar eso atrás y olvidar. Con este duro viaje estoy tragándome mi orgullo. Espero que no sea demasiado tarde” (The Straight Sotory/Una historia verdadera, 1999)



Acabamos esta semana con nuestro especial de tres partes sobre la fortaleza psicológica del perdón, y lo acabamos con una completa guía llena de recursos y herramientas muy útiles para perdonar desde el equilibrio y no atascarnos en iras, rencores y resentimientos que se alargan demasiado y sólo nos hacen daño a nosotros. 15 pasos que bien dados nos pueden ayudar a perdonar a los demás, a uno mismo, a conflictos de pareja, agravios familiares o incluso en situaciones extremas. Esperamos que os ayuden y os aporten.


1. Ten presente que perdonar es un proceso de aceptación

Reconocer tus emociones dolorosas de manera consciente, quizás este sea el primer paso para perdonar. Muchas veces estamos muy cargados de emociones negativas hacia alguien, pero no queremos aceptarlas por miedo a parecer débil o a reconocer que nos ha hecho daño. Reprimir nuestros verdaderos sentimientos no nos ayudará nada a tratarlos. Por eso es muy importante darnos la oportunidad de experimentar realmente esos recuerdos, pensamientos y emociones, sin negarlos ni dejarlos de lado. Si les hacemos frente, su intensidad irá disminuyendo con algo de proceso y tiempo.

2. Ten mucha compasión (y paciencia) contigo mismo

Si llevas mucho tiempo atascado en el rencor, dándole vueltas y rumiando tu problema, cambiar de estrategia puede llevar tiempo. Desatascarse y comenzar un proceso de aceptación de manera sana y equilibrada no es fácil. Ten paciencia, cuídate, mímate, se amable contigo. Hay que darse tiempo para sanar física y emocionalmente.


3. Concreta exactamente qué te molesta del daño que te han hecho

Identifica exactamente qué comportamiento de la otra persona te ha hecho daño. Para ello intenta ser consciente y sincero contigo mismo y analiza si existen ideas irracionales que están distorsionando tu visión del asunto (eso lo veremos más tarde). Por ejemplo, si tu pareja te engañó con otra persona, admite y puntualiza lo que sientes “el engaño me hizo ver que ella ya no me ama, además me siento tremendamente despreciado como persona”. Si logras comprender y concretar qué es lo que te está causando tanto dolor, te será más fácil desarrollar el proceso de perdón y trabajar tus emociones.
 

4. Analiza lo más objetivamente posible la ofensa y pregúntate… ¿Realmente me merece la pena aferrarme a este rencor?

No importa lo justificado que sea una emoción negativa cuando se experimenta por primera vez (dolor, ira, frustración…). Continuar alimentándola y reexperimentándola tiene un gran coste físico y mental para uno mismo. Cuando cargamos con un resentimiento recuerda que rara vez afecta al objeto de este (es decir, a quien nos ha hecho daño). Y aún peor, somos nosotros la fuente última de nuestra propia desdicha y estrés. Es la persona que carga con el rencor (o sea, tú mismo) quien sufre las consecuencias negativas de este. Como dice esa frase, “El resentimiento es como beber veneno y esperar a que mate a tu enemigo”



5. Una vez reflexiones sobre la pregunta anterior, aprende que la palabra aramea “perdón” significa literalmente “desatar”

Rompe las cadenas que te unen con tu ofensor y libérate de él y de las emociones negativas que te genera constantemente. El odio te ha atado a la persona que te hizo daño y ahora tu fuente de dolor ya no es él si no las cadenas que os unen. Ten muy claro que el perdón es totalmente para ti y no para el otro. Liberarte perdonando es como liberarte de las cadenas de esclavitud o de la prisión. Tomar una decisión consciente de perdón nos da una sensación de potenciación y autoafirmación que nos llevará a una relación más proactiva con el ofensor.

6. Si te relacionas con la persona que te ha hecho daño, identifica las acciones que puedas emprender para mejorar la situación o disminuir tu resentimiento.

Puede ser tu pareja, tu expareja, la madre de tus hijos, tu padre, un compañero de trabajo o un amigo del grupo. Algunas veces un resentimiento continuado hacia una persona indica que una necesidad no está siendo satisfecha. Identifica la necesidad (puede ser aclarar las cosas, expresar tus sentimientos o decirle lo que piensas de lo ocurrido) y decide que acción sería la adecuada… ¿Puedes hablar con esa persona y discutir la manera de mejorar la situación? Si no es posible, ¿existe un modo simbólico en el cual podrías dar rienda suelta a tus sentimientos, tal como escribir una carta que nunca se envió? Considera cada situación que se te ocurra y analiza los pros y contras de cada uno. Si alguna te da buen feeling, toma una decisión en cuanto a cuando y donde la llevaras a cabo (y ten en cuenta que a veces no vale la pena tomar ninguna acción)

- ¿Y si es posible (y merece la pena) una reconciliación?
Llegados a este punto, ayuda mucho tener muy en cuenta los aspectos positivos de la persona a la que quieres perdonar. Para encontrar el camino hacia el perdón y la reconciliación, recuerda por qué llegaste a confiar tanto en esa persona. Seguramente tenía algunas cualidades positivas, tal vez era divertido, responsable o creativo. En lugar de obsesionarte continuamente en la traición del pasado, concéntrate en las fortalezas de la persona. Con sus cualidades en mente, mira hacia el futuro y considera la posibilidad de generar recuerdos positivos junto con él de nuevo.


7. Ponte en la piel de la otra persona y analiza la situación ocurrida desde su perspectiva

Utilizar la empatía cuando uno está lleno de rencor no es nada fácil, pero es un paso fundamental para ganar en proactividad y coger las riendas de la situación. Puede ser la cosa más difícil en tu vida, pero pregúntate si puedes entender por qué esa persona te hizo daño. Recuerda que comprender (no justificar) las acciones del otro nos ayudan a obtener una visión un poco más amplia de la situación.
Una manera interesante es contestar a las siguientes preguntas:
- ¿La otra persona estaba enferma o cansada físicamente?
- ¿Tenía preocupaciones o problemas importantes que no tenía que ver nada contigo pero que le impidieron proceder de una manera más racional?
- ¿Es posible que esta persona haya estado ocupada reaccionando ante acontecimientos y personas del pasado que nada tenían que ver contigo pero que no le permitían tratarte de una manera racional?
- ¿Esta persona tiene inseguridades, creencias o expectativas irracionales que le generan un comportamiento irracional?
- ¿Tiene esa persona algún problema o trastorno psicológico que le impiden afrontar de manera sana y equilibrada la vida?



8. Ten muy claro que eres tu quien creas tus propias emociones, nadie más.

Recuerda el ABC de nuestras emociones y trabaja mucho para tener muy claro que tus emociones las generas tú según como interpretes una situación. Nadie más crea tus emociones, ni tu ofensor, ni el daño que te hayan podido hacer, ni el pasado, tú tienes todo el poder para cambiar tus emociones y por lo tanto llegar a ser más feliz desprendiéndote de resentimientos y rencores.

9. Examina tus creencias y expectativas y determina si son racionales y realistas

Muchas veces nuestras ideas irracionales distorsionan nuestra visión de la situación y nos bloquean en nuestro proceso de aceptación y perdón. Trabaja en tus pensamientos y fíltralos para quedarte con aquellos más eficaces, adaptativos y que te permitan continuar hacia adelante en tu perdón. Puedes por ejemplo reflexionar si tienes una necesidad exagerada de que la gente actué correctamente o de que los acontecimientos sean siempre justos. O tal vez tengas una necesidad excesiva de aprobación, muchos “deberías”, una tendencia perfeccionista o alguna otra necesidad personal exagerada que ha sido frustrada. A través del filtro de pensamiento reflexiona sobre si alguna de estas formas de pensamientos distorsionados o de creencias irracionales están jugando un papel en tu resentimiento.



10. Identifica los beneficios secundarios que puedas recibir a partir de este resentimiento

Otra manera muy eficaz de trabajar tu actitud respecto al perdón es ser consciente y sincero contigo mismo y hacerte la siguiente pregunta: ¿Este resentimiento tiene algún beneficio secundario para ti? Es decir, ¿te permite continuar castigando a alguien o recibir alguna recompensa, beneficio o atención especial que de otra manera no sabes cómo obtenerla o que temes pedir directamente?
O a lo mejor tienes dificultades para aceptar la responsabilidad por tus emociones (que son la fuente última de tu estrés y de tu infelicidad) y más que aceptar que el daño o la ira que sufriste fueron el resultado de tus expectativas o creencias, representas muy cómodamente el papel de víctima. Si es así, reflexiona si este resentimiento te permite sentir pena por ti mismo sin tener que asumir la responsabilidad por cambiar la situación mientras que continúas sintiéndote agravado por la otra persona por hacerte sentir así.

11. Haz una lista de todas las cosas buenas que te ha aportado esa experiencia negativa

De nuevo, plantearse este punto no es nada fácil en ocasiones. Aquí ayuda pensar que probablemente llevas centrándote demasiado tiempo en las partes negativas de esa experiencia y no has ganado absolutamente nada con eso. Cambia de enfoque y mira el problema desde un ángulo diferente. Míralo desde el lado positivo. Trata de identificar 10 elementos positivos que puedas extraer de esa experiencia por muy pequeños que sean. Pueden ser muchas cosas, desde que hayas mejorado como persona, que gracias a lo ocurrido pudiste conocer luego a alguien importante para ti ahora, que estás ganando autoestima o aprendiendo a ser proactivo.


12. Aprende a diferenciar el perdón de otras cosas.
Estamos incidiendo mucho en que perdonar no significa vengarse, ni “perdonar, pero no olvidar “(que en el fondo quiere decir aún estás resentido), ni odiar para siempre. Pero tampoco significa dejarse llevar por lo ocurrido, negarlo, justificarlo o resignarse. La fortaleza psicológica del perdón es compatible con otras fortalezas como la justicia, el liderazgo, la integridad o el civismo. Para explicar mejor todo lo que no es el perdón os dejamos con este interesante texto que hemos extraído de esta interesante web:

¿Crees que el perdón es permitir el abuso, o dar vía libre a la impunidad, o tener que restaurar una relación destructiva? ¡NO!
Si tenías una de esas ideas equivocadas, es bueno que tengas en cuenta que PERDONAR…
• No significa estar de acuerdo con lo que hizo otra persona.
• No significa fingir que lo que te hicieron nunca sucedió.
• No significa justificar el mal para que lo que te hicieron sea menos doloroso.
• No significa pasar por alto o tolerar el abuso.
• No significa negar que otros trataron de lastimarte, una y otra vez.
• No significa dejar que otros te pisoteen y te pasen por encima.
• No significa dejar de presentar denuncia cuando se ha cometido un delito.
• No significa olvidar el mal que se hizo.
• No significa fingir que nunca te lastimaron.
• No significa que la relación tiene que volver a ser lo que era antes.
• No significa que tengas que volver a ser amigo de esa persona.
• No significa que siempre tenga que suceder un reencuentro, como si nunca hubiera pasado nada.
• No significa que tengas que decirle a quien te ofendió, que le perdonaste.
• No significa que se cancelan todas las consecuencias negativas de la ofensa.

¿Qué es el perdón, entonces?
Perdonar es…
Una decisión interna de cada persona.
Renunciar a la venganza y al deseo de tomarse la revancha.
Negarse a vivir en el pasado.
Una decisión consciente y bien pensada.
Liberar a otros para que nosotros podamos liberarnos.
Asumir el dolor que nos causaron.
Asumir que no vamos a poder cambiar el pasado.
Romper el ciclo de amargura.
Desatarse de las heridas del ayer.
Soltar la carga del odio y del rencor para seguir adelante.



13. Deja de dar vueltas a “la historia”

¿Cuántas veces has hablado esta semana de lo mal que te trataron, de cómo te hirieron y como te ofendieron? ¿Cuántas veces al día le das vueltas a ese dolor? Muchas veces el cerebro cae en la trampa y buscando escapar de un dolor pasado, crea una espiral infinita de más dolor. Está bien desahogarse de vez en cuando pero el problema está cuando nos volvemos obsesivos rumiando una y otra vez la ofensa, visualizándola, narrándola, desgranándola…Un buen recurso que suele ayudar es cortar este pensamiento. ¡Hay muchas maneras, pero una herramienta clásica es ponerse una gomita en la muñeca y cada vez que nos venga a la cabeza esa idea obsesiva… PLAS!, tiramos de la goma y nos damos un. Puede parecer una tontería, pero tiene un gran valor en el control de los pensamientos ya que nos volvemos conscientes de nuestro pensamiento, elegimos cuando pensar, aprendemos poco a poco a manejarlos y rompemos el circulo vicioso de la obsesión.


14. Practica mindfulness y medita

Estamos viendo que perdonar es tomar una decisión consciente de vivir el presente, aunque el pasado aún te duela. Así que a través del mindfulness y de la meditación puedes centrarte cada vez más en tu presente, algo que sin duda te ayudará a completar de manera sana tu proceso de perdón y aceptación de lo ocurrido.

15. Acude a un psicólogo

Si después de todo lo que hemos hablado ves que sigues mal por lo que alguien te hizo, puedes acudir a un psicólogo. La función del psicólogo en este caso es guiarte de manera personalizada a través de todos estos pasos que hemos comentado, ayudándote a avanzar por este proceso de aceptación tan complejo en ocasiones.

Por Jaime Burque