sábado, octubre 07, 2017

Personas machistas: estas son las 8 creencias que las caracterizan

Personas machistas: estas son las 8 creencias que las caracterizan


Prácticamente todo el mundo tiene interiorizadas ciertas creencias machistas. Desde las feministas con más años de militancia hasta los médicos más amables, pasando por los filósofos con más experiencia académica a sus espaldas. Sin embargo, esto no es extraño: hay que tener en cuenta que durante la mayor parte de la historia, el ser humano ha vivido sin cuestionar el sexismo.
Sin embargo, cuando hablamos de personas machistas no nos referimos a toda la especie humana, sino de aquellos individuos que aún conservan esquemas de pensamiento en los que las creencias ancladas en el sexismo no solo son muy evidentes, sino que además raramente son cuestionadas.
A continuación veremos cuáles son las características definitorias de las personas machistas y de su pensamiento.

8 creencias típicas de las personas machistas

Está claro que del machismo se sale, y que el concepto de “persona machista” no tiene por qué referirse a la esencia inalterable de un hombre o mujer. Aunque cuesta, es perfectamente posible pasar de abrazar comportamientos totalmente machistas a reforzar un tipo de relaciones mucho más igualitarias.
Sin embargo, para conseguir esto es necesario, en primer lugar, saber detectar cuáles son los signos de machismo que se dejan ver en el día a día y en cuya base están las creencias ligadas al sexismo. A continuación encontrarás un listado con las principales.

1. Una mujer no es completa si no es madre

La maternidad es entendida como el punto culminante en el que la feminidad se expresa. Es por eso que las mujeres que deciden ser madres son vistas o con incredulidad o con malos ojos por parte de las personas machistas.
Es a causa de esta creencia que en algunas familias extremadamente conservadoras las mujeres jóvenes sufren grandes presiones para tener hijos cuanto antes, ante el peligro de pasar su etapa vital fértil sin descendencia.

2. La mujer está hecha para quedarse en casa

Esta es una de las creencias más arraigadas en la mentalidad de las personas machistas. Normalmente no es expresada de manera literal, sino que es la idea que subyace a otra clase de afirmaciones.
Por ejemplo, es común asumir que cualquier mujer, por el hecho de serlo, preferirá abandonar su carrera profesional cuando tenga hijos, o que sabe cocinar bien, o que sabe cómo decorar cualquier hogar.

3. Las mujeres no tienen dotes de liderazgo

Muchas personas tienen tan interiorizada la idea de que la mujer es sumisa que ven con incredulidad el liderazgo femenino, la posibilidad de que no sea un hombre quien esté al frente de un equipo de trabajo, especialmente si este pertenece al ámbito profesional con alto valor añadido. Paradójicamente, esta creencia hace que la capacidad para liderar de las mujeres se vea dañada.

4. Justificación del acoso callejero

Bajo la creencia de que a las mujeres les gusta recibir piropos o sentirse deseadas, las personas machistas dan por bueno que algunas personas realicen aproximaciones que no solo no son deseadas ni han sido solicitadas, sino que muchas veces son claros casos de acoso callejero.

5. Defensa de los roles tradicionales por el hecho de que son tradición

El simple hecho de que los roles de género hayan existido durante siglos no es motivo para oponerse a su cuestionamiento cuando este surge. Sin embargo, las personas machistas tienen una visión esencialista de lo que significa ser hombre o mujer, y poner en tela de juicio estos conceptos genera en ellas rabia y frustración.

6. Justificaciones de la violencia de género

La culpabilización de la víctima en los casos de violencia de género es la expresión definitiva de machismo, ya que revela que ni siquiera en los casos en los que está claro que una mujer sufre por el simple hecho de serlo, el atacante tiene razón y ella no.

Comentarios como “sabía a lo que se exponía” o “no haberse vestido así”, muy comunes en los casos de abuso sexual, son ejemplos paradigmáticos de cómo se intenta darle la vuelta a la situación para poner el el punto de mira a quien ha sido atacada.

7. Lo femenino pertenece a la familia

Otra de las actitudes típicas de las personas machistas vincula a estas últimas a la familia, como si fuesen una extensión del núcleo familiar. La idea de que existan mujeres independientes y con su propia capacidad de generar los ingresos que necesitan para subsistir causa rechazo.

Esta característica es, una vez más, consecuencia de que durante milenios se haya confinado a la mujer a lo doméstico, el lugar en el que la familia vive y se reproduce. Por eso se ve con naturalidad que algunos padres quieran decidir el futuro de sus hijas decidiendo por ellas.

8. Desaprobación de la sexualidad femenina

Desde la perspectiva de las personas machistas, el único modo en el que una mujer puede vincularse a lo sexual es en calidad de objeto, no de sujeto. Se premia que las mujeres acepten su rol como objeto sexual para consumo de otros, pero se ve mal que vivan su propia sexualidad como sujetos, es decir, personas que realizan una acción en vez de recibirla por parte de otros.

La fuente del sexismo es el patriarcado

Hay que tener claro que el machismo no es ni un posicionamiento político ni nada parecido a un trastorno mental. ¿Por qué? Porque por un lado, si hablamos de machismo en personas individuales, os referimos a hábitos y creencias que van mucho más allá de la ideología política que puedan tener, y por el otro, es un fenómeno demasiado amplio y complejo como para reducirlo a problemas mentales de pacientes.

Las personas machistas no lo son de manera espontánea, ni porque hayan decidido unas metas políticas que desde una perspectiva racional les convencen más que el resto. Lo son porque han heredado una cultura y un contexto político, social y económico que refuerza el sexismo y la supremacía del género masculino sobre el femenino. Este contexto que refuerza la discriminación sexista se llama patriarcado.

El patriarcado es un conjunto de condiciones materiales, relacionales y psicológicas que hacen que laas mujeres sean víctimas de discriminación a causa del sexo al que pertenecen. 
Es la raíz de la existencia de las personas machistas, y el motivo por el que los avances en favor de los derechos de la mujer cuesten tanto.

En definitiva, creer que alguien se convierte en machista así como así es como suponer que el lugar en el que uno nace no tiene nada que ver con las posibilidades de seguir una religión u otra: es necesario tener en cuenta el contexto en el que se vive.

CODEPENDENCIA. CONTAGIO FAMILIAR

CODEPENDENCIA. CONTAGIO FAMILIAR



Una persona codependiente es alguien que ha permitido
que la conducta de otro la afecte
al punto de obsesionarse por controlar su conducta.
Melody Beattie


Aunque en nuestro medio seamos las mujeres en su gran mayoría las que sufrimos con mayor frecuencia de este desequilibrio emocional, cada vez más hombres se hacen codependiente de sus parejas alcohólicas debido a los nuevos roles que la mujer ha ido desempeñando en nuestra sociedad en donde el alcohol es ingrediente importante a la hora de divertirse, hacer negocios o hacer nuevos amigos.

Así como es importante conocer de primera mano todo lo relacionado con el alcoholismo, para comprender mejor las características de la enfermedad, también es importante comenzar a recopilar información sobre este estado emocional llamado codependencia.

Los que padecemos de ella por contagio del alcoholismo, desarrollamos un comportamiento obsesivo por la persona alcohólica, tratando de controlar su forma de beber. Queremos evitar a toda costa escenas que nos hacen sentir avergonzados, mentimos por ellos para evitar que los despidan, buscamos afanosamente por toda la casa aquella botella escondida, regamos licor en los fregaderos, nos enojamos cada vez que llega ebrio y juramos que será la "última vez" que los ayudamos, sentimos que es nuestra culpa su forma de beber y tratamos de hacer cada vez más cosas para evitarle disgustos para ver si de esa forma "ya no bebe más". Tenemos el control de los hijos, las finanzas, las relaciones con los amigos y en general todo lo que tiene que ver con la familia. Nos sentimos grandes, capaces de solucionarlo todo y tenemos la falsa idea de que sin nosotros, los que están a nuestro alrededor no podrían vivir.  No aceptamos que tenemos un problema entre manos porque ocultamos nuestros sentimientos y creemos con firmeza que vamos a encontrar por nuestros propios medios y con nuestra inteligencia, la solución que al fin nos dará la paz y la felicidad que tanto anhelamos.

Un codependiente es aquella persona que un adicto necesita cerca para que pueda propiciar su adicción. Es aquel que paga las cuentas, compra el licor para la fiesta o sale a la madrugada a comprarlo para que pueda seguir bebiendo y así "evitar problemas", soporta insultos verbales, maltrato psicológico y muchas veces agresiones físicas y no hace nada al respecto porque si lo hace "me deja y yo lo amo mucho".
Su idea de amor está basada en el control y en la obsesión. Sin darse cuenta se convierte en la persona que a veces hace más daño en la familia, porque agrede, insulta, descalifica, se enoja con mucha facilidad, grita para que los hijos le hagan caso, ofende con sus comentarios, es irónica y sarcástica y todo eso lo hace sin tomarse un solo trago ni haber consumido ninguna sustancia.

Un codependiente sufre más por lo que imagina que por lo que realmente sucede. Fabrica películas de lo que hará o de lo que no hará, de lo que le dirá o no le dirá, de lo que le gustaría vivir si no tuviera esa familia, pero no lleva ninguna de sus opciones a la práctica. Da por hecho situaciones que supone son ciertas y cualquier indicio es una prueba firme de que su ser querido ha vuelto a tomar.

Un codependiente le tiene miedo a todo y a todos. El miedo lo paraliza y le impide llevar a cabo cualquier mejora en su vida. Su autoestima ha sido lastimada porque ha sido objeto de abusos pero el miedo no lo deja tomar acción. Tiene problemas de merecimiento, no acepta los cumplidos, siempre le da lo mejor a los demás y se relega al último lugar y en general se olvida de sí mismo para que los demás puedan ser felices.
El éxito del codependiente es el éxito de los hijos o de los más cercanos. Su bienestar es el bienestar de los otros. Su vida gira en torno al estado de ánimo del bebedor y en todo lo que hace y de todos los que se encuentran a su alrededor.

No es extraño entonces, que con semejante carga emocional, un codependiente sufra serios daños en su salud. Su sistema nervioso, su sistema digestivo, el corazón y los músculos resultan afectados, ocasionándole enfermedades severas por el alto nivel de estrés que maneja, porque no se alimenta a horas ni adecuadamente, trasnocha con frecuencia esperando a que llegue su ser querido y en general descuida su salud por estar pendiente del alcohólico y de todos los demás.

La codependencia es progresiva y mortal al igual que el alcoholismo. En estado de celos e intenso apego, han ocurrido muchas muertes y aquella frase que dice "si no es para mí, no es para nadie", cobra vida y se convierte en tragedia.  O aquella que a veces decimos con bastante ligereza "sin ti no puedo vivir", se convierte en la razón de que cada vez más la cifra de suicidios "por amor" vaya en aumento.

El hecho de vernos en apariencia normales, sin síntomas aparentes de enfermedad o desequilibrio, sin olores extraños ni días de resaca, hace que sea mucho más difícil de notar nuestro nivel de codependencia. Eso sumado a la actitud de la sociedad en la que alaba el hecho de meterse en asuntos que no nos corresponden, por aquello de que es "tan servicial" y de que se vea como virtud "sacrificarse" por el otro, hace que no nos demos cuenta que nuestro problema es tan o más grave que el que vive el alcohólico y nos impida buscar ayuda.

A veces recurrimos a un Programa de Doce Pasos para que nos ayuden a ayudar a nuestro ser querido. Pero no nos damos cuenta de que somos nosotros lo que necesitamos ayuda. De que nuestra vida no está en nuestras manos y que estamos afectando con nuestro comportamiento a todos los que nos rodean.

Necesitamos encontrarnos. Saber quiénes somos, qué queremos, amarnos intensamente, conocernos por dentro y por fuera, poner límites para que no nos sigan haciendo más daño, decir sí, cuando queremos decir sí y decir no, cuando queremos decir no, liberarnos de la culpa, el miedo, la angustia, la vergüenza y la ira que nos carcome el cuerpo. En una palabra, hacernos cargo de nosotros. Solo entonces tendremos material suficiente y la fuerza necesaria para ayudar a otro. Jamás podré dar de lo que no tengo, ni enseñar algo que no sé. El cambio empezará por mí y ya llegarán los otros. Nunca es afuera. Siempre es adentro. Y solo cuando yo logre un equilibrio sano, seré ejemplo para que los que viven conmigo empiecen a pensar en el cambio.

Los libros de Melody Beattie son la literatura de los grupos de CODA. Allí hay suficiente información sobre la codependencia para ir despejando e identificando algunos de los síntomas de esta enfermedad.

"Ya no seas codependiente"  es uno de sus libros de codependencia por excelencia.

Robin Norwood con su libro "Las mujeres que aman demasiado" ha sido también la fuente para el grupo de Doce pasos de las Mujeres Adictas a las Relaciones.

Walter Riso tiene títulos como "Amar o depender", "Ama y no sufras", "Si sufres cuando amas", que nos muestra más detalladamente la codependencia en las relaciones de pareja.

"Como ayuda Al-Anon a familiares y amigos de alcohólicos" de Al-Anon muestra cómo los codependientes por alcoholismo sufren de los mismos síntomas del alcohólico: Obsesión, angustia, ira, negación y culpa.

Si bien los libros nos dan ejemplos y nos narran situaciones en las que nos vemos reflejados, es importante resaltar de ellos la parte que nos ayuda. Todos ellos ofrecen opciones y sugerencias para poner en práctica y empezar a mejorar nuestra reacción codependiente. Es allí donde se deben hacer los mejores esfuerzos y no quedarnos en la mera identificación con el problema.  Seguir alimentando el problema no nos va a ayudar. Solo poniendo en práctica las soluciones veremos resultados. Escribir esas sugerencias en un cuaderno nos ayudará para que sean más fáciles de recordar y de traer al presente cuando necesitemos de su aplicación.



Tomado de:

http://pasodoce.blogspot.com.co

viernes, octubre 06, 2017

Coaching para empresas: ¿en qué consiste y cuáles son sus beneficios?

Coaching para empresas: ¿en qué consiste y cuáles son sus beneficios?



En las últimas dos décadas, una metodología, que tiene como finalidad maximizar el desarrollo profesional y personal, está muy de moda. Es el coaching, que influye en la transformación de las personas y genera cambios de perspectiva en el coachee, y, además, incrementa la motivación, la responsabilidad y el compromiso de éste.
El coaching es un proceso educativo, que facilita el aprendizaje y favorece el cambio (cognitivo, emocional y conductual)porque crea un ambiente propicio y una relación coach-coachee que permite la autobservación, la autorreflexión y el empoderamiento de este último.

Diferentes tipos de coaching

A pesar de que el coaching es una metodología que se emplea en muchos ámbitos y comparte características comunes en éstos, algunos autores han realizado diferentes clasificaciones de este concepto. El coaching nace de la práctica deportiva, cuando algunos entrenadores se dieron cuenta de que influía notablemente en el rendimiento deportivo.
Con el tiempo, comenzó a aplicarse para favorecer el bienestar de las personas, al sentirse éstas autorrealizadas, ya que gracias al coaching son capaces de conseguir sus objetivos vitales, de manera más realista. Este método ayuda a mejorar la inteligencia emocional y, por tanto, las relaciones interpersonales.
Existen diferentes tipos de coaching. Son los siguientes:
  • Coaching personal: Busca el bienestar de una persona en concreto, tanto a nivel de salud mental y laboral. Fomenta las habilidades que se aplican en la vida diaria. También recibe el nombre de life coaching.
  • Coaching deportivo: Enfocado a los deportistas para que puedan mejorar su rendimiento deportivo.
  • Coaching organizacional: Suele diferenciarse dos tipos de coaching. Son el coaching para empresas y el coaching ejecutivo.

Por qué recibe críticas el coaching

Pese a que el coaching es una metodología muy efectiva, recibe algunas críticas. Gran parte de estas críticas van enfocadas a cómo y quién hace uso del coaching. Lo cierto es que el coaching puede realmente ayudar a las personas en muchos aspectos de su vida; sin embargo, hay muchos profesionales que no están del todo preparados para aplicarlo.
El problema es la falta de regulación. Por eso, se recomienda que, a la hora de contratar un coach, éste sea, además, psicólogo.

Beneficios del coaching para las empresas

En las empresas, la figura del coach ha irrumpido con fuerza. Pero, ¿cuáles son sus beneficios? A continuación puedes encontrar las ventajas del coaching para la empresas.

1. Mejora el trabajo en equipo

El coaching aplicado en las empresas puede mejorar el trabajo en equipo porque favorece la cohesión entre los miembros. En la actualidad, el teambuilding y el coaching grupal tienen un gran peso en las empresas punteras.

2. Potencia las habilidades individuales

No solamente mejora el rendimiento grupal, sino que también permite mejorar el rendimiento de las personas, que hacen trabajos de mejor calidad. Eso sí, el trabajo individual repercute en el trabajo grupal

3. Ayuda a clarificar roles

Los roles en la empresa son importantes, porque cuando una persona asume roles de otro trabajador, puede provocar lo que se conoce como conflicto de rol. El conflicto de rol influye negativamente en el bienestar de los trabajadores, pues puede provocar estrés laboral y burnout.
4. Permite definir objetivo realistas
El coaching es útil, entre otras cosas, porque permite que las personas reestructuren sus creencias y se planteen metas más realistas y alcanzables, que no generan frustración. Esto ocurre tanto a nivel individual como organizacional.

5. Incrementa la creatividad

Este método favorece el autodescubrimiento, pero también también hace que los trabajadores valoren diferentes alternativas que se presentan en distintas situaciones. Ayuda a generar ideas y, por tanto, también permite que ocurra una transformación de la realidad y se incremente la creatividad.

6. Reduce los conflictos

También permite descubrir herramientas que ayudan a superar obstáculos y conflictos que pueden surgir en el día a día de una empresa. Esto también es clave para conseguir relaciones más sanas y productivas.

7. Mejora el bienestar

Los empleados y altos cargos, en este proceso de autoaprendizaje, logra un mayor bienestar por medio del coaching, pues gracias a la autoobservación y las herramientas que el coaching facilita, éstos consiguen incrementar su inteligencia emocional y, por tanto, su felicidad.

8. Aumenta la productividad

El coaching empresarial no solamente es clave para los trabajadores, que se sienten satisfechos. Sino que esta satisfacción hace que las personas también rindan más y se sientan identificadas con las empresas. Los resultados de la empresa lo notan.

9. Mayor adaptabilidad al cambio

Estamos en un momento de cambio en el mundo de las empresas, pero hay organizaciones que no poseen la flexibilidad necesaria para adaptarse a la transformación de manera efectiva. El coaching ayuda a los altos cargos a reflexionar, y esto influye también en sus subordinados y en cómo una empresa se adapta a la nueva realidad.

10. Influye en la motivación

Sin lugar a dudas, los coaches son vistos como motivadores. Pero también es necesario saber distinguir el coaching que es de calidad del que no lo es. Al provocar la reflexión, aportar feedback y conseguir mejoras, el coaching motiva a las personas que forman parte de las empresas.

https://psicologiaymente.net/organizaciones/coaching-para-empresas

jueves, octubre 05, 2017

Así son las parejas en las que no existen los celos

Así son las parejas en las que no existen los celos


Tradicionalmente, en los países de habla hispana se ha dado por supuesto que estar en una relación de pareja significa, entre otras cosas, experimentar celos cuando posibles competidores o competidoras andan cerca de la persona amada. Es como si, por definición, el amor consistiese en reservarse a la otra persona para uno mismo, de forma activa y, cuando haga falta, mediante actitudes agresivas.

De hecho, los celos son muy bien vistos por muchísimas personas. Son percibidos como una muestra de pasión, algo que hace evidente que valoramos mucho a la otra persona y que no soportaríamos perderla. Desde este punto de vista, no experimentar celos en una relación de pareja sería algo así como un signo de que no merecemos tener novio, novia, esposa o marido.

Sin embargo, esto está cambiando. Cada vez son más frecuentes las relaciones de pareja que se reivindican libres de celos.

Las características de una relación de pareja sin celos

Hay muchos elementos que permiten distinguir cuáles son aquellas parejas que optan por limitarse a disfrutar de la compañía del otro sin desconfiar. De hecho, algo tan simple como renunciar a los celos marca un antes y un después en cualquier noviazgo o matrimonio.

Se trata de una actitud que se manifiesta claramente a través de diferentes facetas de la vida, dado que, aunque no lo parezca el amor romántico tal y como suele ser entendido normalmente puede llegar a conducir a estados de paranoia que impiden disfrutar verdaderamente de ese vínculo afectivo.

A continuación puedes ver cuáles son los rasgos típicos de las parejas en las que no hay celos involucrados.

1. El control del otro brilla por su ausencia

Esta es, probablemente, la principal característica de este tipo de relaciones amorosas. En ellas, simplemente, no es aceptable intentar a controlar a la otra persona, organizarle el horario ni imponerle obligaciones relacionadas con el modo en el que debe interactuar con el resto de personas.

En vez de intentar controlar al otro, se asume que la relación de pareja se basa en la simetría y en la ausencia del poder de imposición. Es cierto que hay una serie de expectativas y de reglas de convivencia, pero eso no significa que debe ejercerse un control tiránico ni una vigilancia casi policial por miedo a lo que podría pasar.

Es por eso que este tipo de parejas no se reprochan mutuamente acciones que, solo si nos ponemos muy pesimistas, podrían ser un indicio poco claro de traición. Acusaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias.

2. Disfrutan tranquilamente de la independencia en el ocio

Este tipo de parejas tienen claro que hay muchas aficiones, intereses y hobbies que no tienen por qué ser compartidas. De hecho, el ser humano es lo suficientemente complejo como para que sea bastante raro que a dos personas les motive hacer siempre las mismas cosas a la vez... incluso aunque sean pareja.

3. Se reservan unos ratos de intimidad

Todo el mundo necesita momentos para estar a solas, incluso aquellos que son más extravertidos. Las personas más celosas, en este tipo de situaciones, pueden llegar a creer ideas que bordean el delirio, como por ejemplo dar por supuesto que cada vez que su pareja va a un parque o se va a leer a la habitación en realidad va a relacionarse con "competidores"

3. Disfrutan de la confianza mútua

No es lo mismo estar en una relación sabiendo que el pegamento que la manteien unida son las normas autoimpuestas, que hacerlo teniendo como razón de ser el vínculo afectivo en sí mismo, y nada más.

Vivir con autenticidad cada momento hace de las relaciones de pareja algo mucho más gratificante, y eso se nota enseguida. E por eso que las relaciones libres de celos tienen más posibilidades de dar pie a momentos de felicidad.

4. Acumulan menos estrés

Es algo lógico que las relaciones en las que los celos son notorios los momentos de paranoia abundan.

Esto, por supuesto, hace que el estrés se vaya acumulando, ya que siempre hay motivos para preocuparse; a fin de cuentas, los momentos en los que teóricamente la otra persona podría estar traicionándonos aparecen todo el rato. Esto es especialmente cierto desde que todo el mundo utiliza Internet y los smartphones para relacionarse con todo tipo de personas.

5. Disfrutan de una mayor vida social

Hay vida más allá de la pareja. Sin embargo, muchas relaciones basadas en los celos y en los estereotipos y roles de género se encierran en sí mismas. ¿Por qué? Porque el valor de la exclusividad es tan fuerte en él que está muy por encima del resto de amistades. Se entiende que lo normal, la situación que se da por defecto, es estar juntos y aislados del resto.

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miércoles, octubre 04, 2017

5 técnicas para entrenar tus habilidades sociales

5 técnicas para entrenar tus habilidades sociales

La noción del entrenamiento en habilidades sociales ha ido evolucionando con el tiempo. En sus inicios se asociaba a intervenciones en personas con algún trastorno mental severo, y aunque aún se utilice este método para dichos casos, tras la aparición de las teorías del aprendizaje social, se convirtió en un instrumento para mejorar las destrezas de las personas en sus relaciones interpersonales.
Al igual que cualquier otra habilidad, estas capacidades de comunicación pueden aprenderse, practicarse y, por lo tanto, mejorarse considerablemente; sin la necesidad de que la persona deba de padecer ningún tipo de trastorno para poder beneficiarse de ellas.

Habilidades sociales: ¿por qué son importantes?

No existe una descripción única y concreta de lo que son las habilidades sociales, sin embargo este concepto puede ser explicado como el conjunto de comportamientos y actuaciones adquiridas de manera natural, susceptibles de ser aprendidas y ejercitadas, que se dan a cabo en contextos interpersonales; teniendo en consideración las normas sociales de este y con el objetivo de conseguir soporte social o autorrefuerzo.
La importancia de las habilidades sociales viene dada por su relación con un mejor ajuste psicosocial de la persona, evitando así el aislamiento, la falta de afecto y posibles trastornos afectivos asociados.
La utilidad de las habilidades sociales en la vida diaria de la persona se refleja en los siguientes aspectos:
  • Reducen los niveles de estrés y ansiedad frente a algunas circunstancias sociales
  • Actúan como refuerzo en contextos de interacción con otras personas
  • Aumentan el reforzamiento por parte de personas valiosas para la persona
  • Protegen y favorecen las relaciones interpersonales
  • Favorece el incremento de la autoestima

Propiedades del entrenamiento en habilidades sociales

Como se señala en el punto anterior, las habilidades sociales son conductas aprendidas a lo largo de la vida de la persona, por lo que es posible entrenarlas mediante experiencias de aprendizaje apropiadas.
La base o rasgo particular de este entrenamiento consiste en la observación de un tercero que realiza la conducta objetivo de forma adecuada, para posteriormente repetir, corregir posibles errores e ir poco a poco perfeccionándose. Para ello, la persona que trata de aprender recibe un refuerzo, tanto positivo como negativo, por parte del profesional.
La dinámica consiste en repetir y practicar la conducta o comportamiento ambicionado en el mayor número de situaciones, de la forma más variada y más real posible.
Las características principales del entrenamiento en habilidades sociales son:
  • Incremento y desarrollo del catálogo de conductas que posee la persona
  • Participación y cooperación activa de las personas implicadas en el entrenamiento
  • Estrategias entendidas como un aprendizaje para la persona, no como una terapia.
  • Son ejercicios susceptibles de realizarse en grupo, lo cual favorece su eficacia.
El listado de ventajas propias y comunes a los diferentes tipos de entrenamiento, que les han convertido en una intervención de referencia son:
  • Brevedad de la duración de la intervención.
  • La sencillez de las técnicas
  • Plasticidad y flexibilidad para ajustarse a la persona y sus necesidades
  • Efectos positivos inmediatos
  • Organización estructurada, sistematizada y clara
  • Sistema de actuación y aprendizaje semejante al de la obtención de otras habilidades

Técnicas para el entrenamiento de las habilidades sociales

Desde la psicología se han elaborado una serie de técnicas dirigidas a mejorar las destrezas de la persona en cuanto a su relación con otros. Estas técnicas, explicadas a continuación, no deben ser interpretadas como pasos en serie que siguen un orden concreto, sino más bien como elementos independientes que nos permiten alargarlos, ampliarlos o repetirlos.
Estos elementos se concretan en seis técnicas diferentes. Son las siguientes.

1. Modelado

En esta primera técnica, una persona dotada de las habilidades que se pretende aprender realiza una serie de conductas de forma adecuada, para que el aprendiz o aprendices las imiten.
Los modelos pueden ejercer las conductas en directo, o bien a través de grabaciones. El principal requisito del modelo para que la técnica resulte efectiva, es que este sea lo más parecido posible al observador. Tanto por edad, género, grupo de referencia, etc.

Un punto importante a tener en cuenta es que el modelo no realice la conducta de forma excesivamente hábil o experta, puesto que puede desmotivar al observador. La persona que ejerce de ejemplo a seguir debe expresarse de forma afable y cercana al aprendiz. La disposición anímica del observador es compensada con refuerzos positivos.
Asimismo, la efectividad de la técnica aumenta cuando la situación expuesta sea reproducida con la mayor claridad y precisión posibles, y siempre de forma en la que se gradúe, de menor a mayor, la dificultad de esta.
Es necesario que el espectador comprenda que su obligación es imitar al modelo, centrando el interés en el comportamiento de este, analizandolo y entonces ejercitar y ensayar dicha conducta.

2. Ensayo conductual

El ensayo conductual es el momento en el que la persona debe llevar a cabo las actuaciones que previamente han sido mostradas por el modelo. Estas pruebas pueden ser:
  • Reales: se lleva a cabo la conducta en contextos reales o simulados.
  • Encubiertos: el comportamiento se lleva a cabo mediante la imaginación en el lugar de entrenamiento.
Estas dos formas de proceder no son excluyentes, la persona puede primero hacer la prueba de forma encubierta y, una vez practicado lo suficiente, pasa a la prueba real.
Por lo que respecta a la intervención de los participantes, el monitor puede ejercer de interlocutor con el objetivo de controlar la situación. En el caso de que se esté realizando una intervención en grupo, el resto de participantes pueden representar tareas o representaciones auxiliares.

3. Retroalimentación

Tras el ensayo conductual es esencial que se de un periodo de retroalimentación. Esta retroalimentación se fundamenta en el suministros de información a la persona sobre cómo ha ejecutado las conductas objetivo, siendo esta lo más específica y concreta posible.
Es un requisito indispensable el tanto el reforzar aquello que la persona haya realizado correctamente, cómo comunicar en qué cosas debe mejorar; orientando acerca de cómo puede mejorar.
Para una mayor integración de la información, es fundamental que esta retroalimentación sea inmediata o incluso simultánea a la actuación de la persona.

4. Reforzamiento

En estos casos, el refuerzo positivo consiste en ensalzar y alabar los aspectos positivos de la actuación del aprendiz, siendo ésta la mejor forma para que la conducta se repita en el futuro. Un punto importante a tener en cuenta es que dichos refuerzos deben ser valiosos y deseados por la persona.
Se pueden llevar a cabo dos tipos de refuerzos:
  • Refuerzo material, este refuerzo hace referencia a recompensas tangibles
  • Refuerzo social en forma de elogios y aprobaciones.
Una vez se han administrado los refuerzos de manera continuada, se pasa al refuerzo intermitente de la conducta. La meta de este tipo de refuerzo es fortalecer la conducta y mantenerla a largo plazo.

5. Generalización

El fin primordial de todo este entrenamiento no es que la persona realice la conducta solamente en el espacio de prueba, sino que esta sea capaz de llevar a cabo en situaciones de la vida real.
Teniendo en cuenta esto, la ejecución de la o las conductas debe extrapolarse a todos los contextos o circunstancias en las que dicho comportamiento sea de utilidad para la persona.

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martes, octubre 03, 2017

​Las 5 diferencias entre la ansiedad y la depresión


​Las 5 diferencias entre la ansiedad y la depresión

Tanto la ansiedad como la depresión forman parte de dos de los problemas con los que la salud mental se da de bruces con más frecuencia. A fin de cuentas, tanto la sobrecarga emocional y laboral como los trastornos del estado de ánimo afectan a millones de personas y pueden manifestarse en prácticamente cualquier tipo de situación vital.
Sin embargo, también es cierto que no siempre es fácil, para la persona que no es experta en el tema, saber reconocer los síntomas de una y otra alteración. En este artículo veremos, como información orientativa, cuáles son las principales diferencias entre la ansiedad y la depresión, dos estados psicológicos con la capacidad de hacernos sufrir mucho, aunque por distintas vías.

Las diferencias entre la depresión y la ansiedad

Para poder detectar cuáles son las características típicas de la ansiedad y de la depresión, toma como referencia las siguientes claves.

1. El grado de motivación

Las personas que presentan depresión acostumbran a experimentar un síntoma conocido como abulia. La abulia es, fundamentalmente, la ausencia de ganas para hacer cosas, de iniciativa. Es decir, que en las principales variantes de depresión, quien sufre ente estado no siente motivación por hacer nada, aunque se le proponga realizar actividades aparentemente divertidas y que no exigen esfuerzo.
En cambio, las personas que experimentan ansiedad no cumplen con la anterior característica. Es posible que su estado de agotamiento mental las hace más propensas a cansarse enseguida, pero en muchas ocasiones tienen problemas a la hora de descansar y, en vez de eso, intentan buscar un entretenimiento para mantenerse ocupadas y no tener que pensar en lo que les preocupa.

2. Sus causas

Las causas de la ansiedad pueden responder a una variedad casi infinita de factores que, por el hecho de estar presentes en el día a día, nos llevan hacia este estado: la falta de sueño, el abuso de sustancias, ciertos problemas sociales o económicos, etc.
La depresión, en cambio, frecuentemente aparece de forma endógena, sin que haya una causa clara que la explique. Cuando el inicio de los síntomas coincide con un evento concreto, este suele ser puntual, y el simple paso del tiempo no tiene por qué hacer que la “vuelta a la normalidad” haga desaparecer la depresión.

3. La presencia o ausencia de preocupaciones

Las personas con ansiedad se caracterizan por mantenerse en un estado de preocupación casi constante. La rumiación, que es el hábito de darle vueltas al mismo pensamiento todo el rato (por negativo que este sea) es un círculo vicioso del que difícilmente pueden escapar.
Esto es así porque la razón de ser de la ansiedad es mantenernos en un estado de alerta muy útil cuando hay cierto peligro pero que, si se cronifica, da problemas.
En la depresión, sin embargo, hay pocas preocupaciones, o directamente casi ninguna, en los casos más severos. Este tipo de trastornos no son una extensión de un mecanismo de activación útil desde un punto de vista evolutivo, sino que su origen es mucho más misterioso y, por el momento, se sabe poco sobre él.
El sentimiento de malestar que se experimenta en la depresión tiene que ver no tanto con la consciencia de que hay peligro cerca como, por el contrario, poruna sensación de melancolía y de pérdida de motivos para levantarse de la cama.

4. La capacidad para disfrutar

Otra de las más importantes diferencias entre la depresión y la ansiedad es que las personas con depresión suelen perder la capacidad de disfrutar, incluso si no se trata de un placer psicológico sino más ligada a la estimulación física. Se trata de un síntoma conocido como anhedonia.
Las personas con ansiedad, en cambio, no presentan anhedonia, aunque es cierto que su capacidad de disfrute también puede verse perjudicada debido, entre otras cosas, a que les cuesta dejar de pensar en lo que les preocupa, por un lado, y a que su estado físico no es el óptimo, por el otro, debido al desgaste que sufren en el día a día por falta de sueño o por mala gestión de los tiempos de trabajo.

5. Grado de predisposición hacia el cumplimiento de metas

Ni la depresión ni la ansiedad son estados en los que las personas se orienten hacia el cumplimiento de metas. Sin embargo, la falta de esta predisposición es mucho más pronunciada y notoria en el caso de los trastornos depresivos.
En la ansiedad, muchas veces postergamos aquellas tareas que pueden conducirnos hacia la resolución de lo que nos preocupa, dado que la simple idea de afrontar de nuevo esa tarea nos asusta. Sin embargo, lo más común es que, una vez se ha empezado a trabajar, todo fluya con mayor normalidad.
En la depresión, sin embargo, ni siquiera nos planteamos si hay algo que debemos hacer: es como si las obligaciones dejasen de existir. De hecho, si se aspira a algo es a volver a vivir los momentos en los que la depresión no había aparecido. Esto es así porque mientras que las personas con ansiedad piensan mucho sobre el futuro, para aquellos pacientes que tienen depresión no importa nada más que la situación presente.

https://psicologiaymente.net/clinica/diferencias-ansiedad-depresion

lunes, octubre 02, 2017

Por qué poner límites en las relaciones es saludable

Por qué poner límites en las relaciones es saludable



Poner límites en las relaciones personalessignifica hacer saber a las demás personas que se tienen deseos y necesidades diferentes a las suyas. Pero, además haciéndolo, nos respetamos.
Y es que, aunque el poner límites pueda parecer una imposición innecesaria si tenemos una cierta concepción de lo que son las relaciones personales fluidas, lo cierto es que esta clase de estrategias basadas en la asertividad, a la práctica, nos permite ser más libres.

¿Por qué puede costar poner límites?

Muchos y diferentes pueden ser los motivos que intervienen en la dificultad de poner límites:

1. Una visión sesgada sobre quién quiere qué

La pobre diferenciación entre uno mismo y los demás, lo que provoca que no se sabe con certeza donde empiezan las propias necesidades y las del otro.

2. Miedo al conflicto

La persona evita en todo momento entrar en conflicto al sentirse incapaz de defender sus opiniones. Como consecuencia se evita manifestar la propia opinión y el desacuerdo con el otro.

3. Bloqueo emocional ante el enfado o rabia de la otra persona

Por este motivo, en muchas ocasiones, la persona se muestra complaciente (muy a su pesar) con las necesidades de los demás.

4. Temor a ser rechazado por la otra persona

Consiste en el miedo al rechazo emocional, social, familiar, y laboral. También puede aparecer miedo a perder el cariño y el amor de la otra persona, y pánico a ser criticado.

5. Falta de asertividad

Aprender a decir que no puede resultar complicado. El no saber cómo comunicar nuestros límites puede provocar que evitemos hablar de ellos, reforzando y manteniendo así la situación de ser incapaz de exponerlos.

6. Baja autoestima

Sentirse sin derecho a defender las propias necesidades inhibe la presentación de las mismas. La persona, al sentirse sin este reconocimiento, puede considerar que sus necesidades no son tan importantes como las de los demás, “Lo mío puede esperar”

7. Dificultad en el manejo de la frustración y la rabia

Al sentirse sin herramientas emocionales para gestionar estas emociones, la persona puede optar por “tragárselas”, provocando así que el hecho que las ha provocado (en este caso la necesidad de poner un límite) no sea gestionado, optando por priorizar las demandas del otro.

8. Experimentar sentimientos de culpa 

Esto puede ser frecuente cuando intentamos defender nuestros deseos. La persona puede experimentar culpa en el hecho de hacer valer sus necesidades.

9. Dificultad en la toma de decisiones

Decidir exige aceptar y rechazar.

¿Por qué poner límites nos hace sentir mejor?

El autoestima se beneficia, aumentan las habilidades sociales y el manejo de la asertividad y se mejora el sentimiento de seguridad interna. Todo ello se ve reflejado en las relaciones interpersonales. Las personas que te rodean sabrán dónde empiezan y acaban tus límites, esto traerá consecuencias favorables en ti y en tus relaciones:

1. Las personas que te rodean podrán conocerte más

Paradójicamente, el hecho de ceder siempre ante las expectativas de los demás nos aleja de las personas con las que estamos.

2. Crea relaciones igualitarias

Les das la oportunidad, y a ti también, de relacionarte con ellas de igual a igual, sin la necesidad de subordinarte a sus mandatos.

3. Propicia una comunicación honesta

Podrán tener en cuenta tus necesidades y deseos, lo que evitará malos entendidos y favorecerá una relación sincera basada en el respeto mutuo.

4. Previene las crisis de estrés y la frustración

No sentirás la obligación de anteponer las necesidades de los demás ante las propias. Esto evitará que experimentes sentimientos de estrés, frustración, ansiedad y agobio en las relaciones personales, familiares, sociales, y laborales

5. Alarga la vida de tus relaciones

Todo lo anterior mejorará el flujo de comunicación dentro de tus relaciones, aumentando la calidad y la satisfacción con las mismas.

6. Añades coherencia a tus acciones

Otro de los beneficios de conocer y exponer los límites propios reside en que crearás un discurso interno consistente, además de sentir coherencia entre tus pensamientos, emociones y acciones,aumentando así la sensación de control sobre tu vida.

La clave es la asertividad

Saber poner límites a los demás y comunicarlos adecuadamente permite crear y fortalecer sentimientos relacionados con la autonomía, el valor personal, la sociabilidad, la expontaneidad, creatividad y bienestar personal. Posibilita identificar y delimitar adecuadamente las necesidades de cada momento, haciendo sentir a la persona protagonista de sus elecciones, generando así la tranquilidad de sentirse responsable y confiada en el escenario de la vida.