jueves, enero 21, 2010

Técnicas para la Crianza de los Hijos

Técnicas para la Crianza de los Hijos

Antes, cuando nuestros padres nacieron, las técnicas para criar a los hijos se aprendían del clan familiar. Si los padres, abuelos, tías, y tíos, no vivían en la misma casa, usualmente vivían a pocas millas de distancia. Siempre estaban disponibles para impartir su considerable sabiduría a la generación más joven, en los temas del embarazo, el parto, y la crianza de los hijos. Ahora, nos hemos convertido en una sociedad transitoria. ¡Es raro que el clan familiar viva siquiera en el mismo estado!

Disciplina 
Probablemente, la técnica de crianza más importante y controversial es la disciplina. Nosotros, los padres, tenemos un conflicto en relación a qué tipo de disciplina aplicar y en qué momento. La disciplina apropiada para un niño de dos años puede no ser la apropiada, o efectiva, para un niño de diez años o un adolescente. La pieza más importante del rompecabezas de la disciplina es el determinar quién está en control…


William Torres P.
Máster en Programación Neurolingüistica  PNL
Farmacodependencias
Inteligencia Emocional

boton para correos.png


lunes, octubre 05, 2009

SOLO POR HOY

SOLO POR HOY
SOLO POR HOY tratare de pasar el día sin esperar resolver el problema de toda mi vida en un momento. Solo durante doce horas puedo proponerme a hacer algo que me espantaría si creyeran tener que seguir haciéndolo durante toda la vida.
SOLO POR HOY seré feliz. Hoy pondré en práctica esta verdad que dijo Abraham Lincoln: “casi todo el mundo es tan feliz como se propone”
SOLO POR HOY me ajustare a lo que es, sin tratar de amoldar todo de acuerdo con mis deseos. Tomare la “suerte” como venga y me acoplare a ella.
SOLO POR HOY trataré de fortalecer mi mente. Estudiare. Aprenderé algo útil. No seré un apático mental. Leeré algo que requiera esfuerzo, pensamiento y concentración.
SOLO POR HOY ejercitaré mi alma de tres formas: le haré un bien a alguien sin esperar recompensa y sin que nadie lo sepa: si alguien se entera, esto no contaría. Haré por lo menos dos cosas que no quiera hacer, como un ejercicio. No demostraré a nadie que mis sentimientos han sido heridos: pueden estarlos, pero hoy no lo demostraré.
SOLO POR HOY seré agradable. Me mostraré lo mejor que pueda, vestiré apropiadamente, hablare en voz baja, actuaré cortésmente, no haré crítica alguna, no le encontraré faltas a nada, trataré de no superar ni dirigir a nadie más que a mí mismo.
SOLO POR HOY tendré un programa a seguir. Quizá no lo siga con exactitud, pero lo tendré. Me salvaré de dos plagas: la prisa y la indecisión.
SOLO POR HOY me tomaré media hora de calma para mí mismo y estaré sin tención. En algún momento, durante esa media hora, trataré de tomar una mejor perspectiva de mi vida.
SOLO POR HOY no tendré miedo. Tetaré especialmente de no sentir miedo de disfrutar de lo que es bello y creer que del mundo he de recibir de acuerdo con lo que le dé.
Autor “Reflexiones para una vida mejor”, Mario y Jaime Valdivieso Camacho

miércoles, marzo 11, 2009

Deseo Sexual Inhibido

Causas de la disfunción sexual

Nombres alternativos: Deseo sexual hipoactivo; Apatía sexual; Aversión al sexo

Definición
El deseo sexual inhibido se refiere al bajo nivel de interés sexual, en el cual una persona no comenzará ni responderá al deseo de actividad sexual en la pareja.
Dicha afección puede ser primaria, en la cual la persona nunca ha sentido mucho interés o deseo sexual, o secundaria, en la cual la persona solía tener deseo sexual, pero ya no lo tiene.
El deseo sexual inhibido puede estar relacionado con la pareja (la persona que lo padece está interesada en otras personas, pero no en su pareja) o puede ser general (la persona afectada no está interesada sexualmente en nadie). En la forma extrema de aversión sexual, la persona no sólo carece de deseo sexual, sino que también puede encontrar el sexo repugnante.
Algunas veces, el deseo sexual no está inhibido, sino que ambos compañeros tienen niveles de interés sexual diferente, aunque sus niveles de interés están dentro del rango normal.
Alguien puede afirmar que su pareja presenta deseo sexual inhibido cuando, en realidad, esa persona tiene un deseo sexual hiperactivo y es muy exigente sexualmente.

Causas, incidencia y factores de riesgo
El deseo sexual inhibido es un trastorno sexual muy común y con frecuencia ocurre cuando uno de los miembros de la pareja no se siente íntimo o cercano al otro.
Entre los factores comunes se encuentran: problemas de comunicación, falta de afecto, pugnas y conflictos de poder y la falta de tiempo para que la pareja pueda estar a solas. Por otra parte, el deseo sexual inhibido también puede ocurrir en personas con una educación sexual muy estricta durante la crianza, actitudes negativas hacia el sexo o experiencias sexuales traumáticas o negativas (como violación, incesto o abuso sexual).

Las enfermedades y algunos medicamentos también pueden contribuir a que se presente esta disfunción, en particular cuando producen fatiga, dolor o sensación general de malestar. La falta de ciertas hormonas a veces pueden estar implicadas en ello, al igual que afecciones psicológicas como la depresión y el estrés excesivo que pueden inhibir el interés sexual.

Los factores que comúnmente se pasan por alto son, entre otros: insomnio o falta de sueño que pueden ocasionar fatiga. Este trastorno también puede estar asociado con otros problemas sexuales y algunas veces puede ser causada por éstos. Por ejemplo, la mujer que no es capaz de tener un orgasmo o que presenta dolor en el acto sexual, o el hombre que tiene problemas de erección (impotencia) o eyaculación retrasada, puede perder interés en el sexo porque lo asocian con fracaso o no lo sienten bien.

Se encuentran en particular riesgo de deseo sexual inhibido las personas que fueron víctimas de abuso sexual o violación en la infancia y las personas cuyos matrimonios carecen de intimidad emocional.

Síntomas
El síntoma principal es la falta de interés sexual.

Signos y exámenes
La mayor parte del tiempo, una evaluación médica y los exámenes de laboratorio no revelarán una causa física.
Sin embargo, la testosterona es la hormona origina el deseo sexual tanto en los hombres como en las mujeres. Los niveles de esta hormona se pueden verificar, especialmente en aquellos hombres que presentan deseo sexual inhibido. La sangre para estos exámenes debe obtenerse antes de las 10:00 a.m., cuando los niveles de hormonas masculinas se encuentran en su punto más alto.
Es más probable que la entrevista con un especialista en terapia sexual revele las posibles causas.

Tratamiento
El tratamiento se debe dirigir hacia los factores que pueden estar reduciendo el interés sexual y con frecuencia pueden existir algunos de tales factores.

Algunas parejas necesitarán trabajo de mejoramiento de la relación o terapia de pareja antes de centrarse en el incremento de la actividad sexual. Asimismo, algunas parejas necesitarán que se les enseñe a resolver conflictos y diferencias en aquellas áreas no relacionadas con el sexo.

El entrenamiento en la comunicación ayuda a las parejas a aprender cómo hablar entre sí, mostrar comprensión, resolver las diferencias con sensibilidad y respeto por los sentimientos de cada uno, aprender cómo expresar la ira de manera constructiva y reservar el tiempo para las actividades juntos, al igual que mostrar afecto con el fin de estimular el deseo sexual.

Muchas parejas también necesitarán concentrarse directamente en la relación sexual. A través de la educación y las tareas de pareja aprenden a aumentar el tiempo que le dedican a la actividad sexual. Algunas parejas también necesitan concentrarse en las formas de poder acercarse sexualmente a la otra persona de una manera más interesante y deseable y en cómo rehusar una invitación sexual de una forma más gentil y discreta.

Es necesario abordar directamente los problemas en la excitación sexual o en el desempeño que afectan el impulso sexual. Algunos médicos recomiendan tratar a las mujeres ya sea con cremas o testosterona oral, a menudo combinada con estrógenos, pero aún no existe evidencia concluyente al respecto.

Expectativas (pronóstico)
Los trastornos de deseo sexual con frecuencia son difíciles de tratar y parecen ser incluso un desafío mayor de tratar en los hombres. Para obtener ayuda, se recomienda una remisión a un especialista en terapia sexual y de pareja.

Complicaciones
Cuando ambas personas presentan un bajo deseo sexual, el nivel de interés sexual no será problemático en la relación; sin embargo, el bajo deseo sexual puede ser un signo de la salud de la relación.

En otros casos en los que existe una relación excelente y amorosa, el bajo deseo sexual puede hacer que uno de los miembros de la pareja se sienta herido y rechazado de manera repetitiva, lo cual puede llevar a sentimientos de resentimiento y a hacer que la pareja se sienta emocionalmente distante.

El sexo es algo que puede ya sea estrechar los lazos de la relación o lentamente separar la pareja. Cuando uno de los miembros de la pareja está menos interesado en el sexo que el otro y esto se ha convertido en una fuente de conflicto, se recomienda buscar ayuda profesional antes de que la relación se torne más tirante.

Prevención
Una buena forma de prevenir el deseo sexual inhibido es reservar tiempo para la intimidad no sexual. Las parejas que semanalmente reservan tiempo para hablar, salir solos a alguna parte y sin los hijos, mantendrán una relación más estrecha y es más probable que sientan interés sexual.

Las parejas también deben separar el sexo del afecto, de tal manera que no sientan temor de que el afecto vaya a ser siempre visto como una invitación a tener un contacto sexual.

El hecho de leer libros, tomar cursos acerca de la comunicación de pareja o leer libros sobre masajes también puede estimular los sentimientos de acercamiento. Para algunas personas, la lectura de novelas o ver películas con contenido sexual o romántico también les puede servir para estimular el deseo sexual.

William Torres P.
Máster en Programación Neurolingüistica  PNL
Farmacodependencias
Inteligencia Emocional



miércoles, enero 16, 2008

PROPUESTA PARA EMPRESAS - SELECCIÓN DE PERSONAL

SELECCIÓN DE PERSONAL POR COMPETENCIAS
Le ayudamos a encontrar a la persona idónea y calificada que usted esta buscando para cubrir puestos administrativos, operativos y de ventas!!!

Sin lugar a dudas, el mundo de hoy es el mundo de las competencias. Tomando como referencia cualquiera de sus acepciones, se trata tanto de la necesidad de ser competentes, en el sentido de estar aptos, facultados y capacitados para un desempeño de éxito, como de la necesidad de ser competitivos, es decir, estar preparados para el éxito, prevalecer sobre otros, Imitar las acciones de otros procurando igualarlas e incluso excederlas, ganar y aventajar.

Las competencias son el conjunto de conocimientos (El saber), habilidades (El saber hacer), atributos personales y actitudes sociales (El saber ser) necesarias que debe poseer la persona para obtener los resultados esperados y que aseguren el éxito en una actividad.

Si una empresa vincula a su personal basándose en la selección por competencias que ofrecemos, aumenta la predictibilidad de que cada candidato seleccionado sea un ingreso exitoso y así mismo la empresa será competente y de éxito en el mercado.

El servicio de selección por competencias incluye los siguientes pasos:

1. PERFIL DEL CARGO: La empresa deberá entregar el perfil que requiere por cargo, de acuerdo al formato establecido en ella, o de lo contrario nosotros facilitamos el formato.

2. DIVULGACION: Se debe realizar a través de medios de comunicación como: INEM, SENA, Universidades, Bases de datos propias, Prensa e Internet.

3. RECOLECCION DE HOJAS DE VIDA: La recolección de las hojas de vida se realizará en la sede de nuestra empresa, verificando el perfil de las mismas; para tener la seguridad de que quien se esta llamando a proceso de selección cumple con el perfil del cargo, se realizará una preentrevista telefónica.

4. VERIFICACIÓN DE REFERENCIAS LABORALES Y PERSONALES: Se realizará en forma telefónica.

5. APLICACIÓN PRUEBA CONOCIMIENTOS O HABILIDADES: Esta será de carácter eliminatorio, es decir quien no aprueba no continua el proceso.

6. PRUEBAS PSICOLOGICAS: Serán una herramienta para direccionar la entrevista, por cuanto determinan personalidad, idoneidad en la cultura organizacional y valores.

7. ENTREVISTA ESTRUCTURADA: La entrevista permite determinar con mayor certeza si la persona cumple o no con el perfil del cargo.

8. VISITA DOMICILIARIA: Realizada por una trabajadora social experimentada quien presentará un estudio Socioeconómico de los candidatos preseleccionados.

9. INFORME: Se presentará un informe impreso o digitalizado de los candidatos preseleccionados para la entrevista con el Directivo de su empresa.

10. ENTREVISTA DIRECTIVO: Envío de 2 a 3 opciones seleccionadas para cubrir la vacante, usted toma la decisión final de la persona que ocupará el puesto.

El proceso de selección se realizará de una manera cuantitativa, se presentará un consolidado en un cuadro resumen, en donde cada uno de los ítems tendrá una valoración (puntaje), y por orden descendente se determinarán los candidatos más opcionados.

GARANTIA: La garantía es el respaldo que ofrecemos de nuestro trabajo y de la inversión en nuestro servicio. En caso de que la empresa llegase a requerir de cambio de la persona, por bajos resultados en su desempeño durante los primeros dos (2) meses, aplica nuevamente todo el proceso de servicio a la empresa sin costo alguno para ese cargo.

martes, diciembre 18, 2007

LA COMUNICACIÓN NO VERBAL EN LA RELACION DE PAREJA

LA COMUNICACIÓN NO VERBAL EN LA RELACION DE PAREJA

Le suena familiar el diálogo siguiente?

- Mi amor discúlpame, yo no te quería herir.
- No me hables, tú siempre te estás burlando de mí.
- Tu entendiste mal, lo que quise decir era otra cosa.-
- Tú nunca te fijas en el tono que usas, y aunque lo disfraces de humor, es muy agresivo.

Si con cierta frecuencia ocurren entre usted y su pareja situaciones similares a esta, existen dificultades de comunicación entre ustedes y es probable que la forma como se comunican sea un generador de conflicto y no un pilar sobre el cual puedan construir la relación.
La comunicación es un proceso complejo que va mucho más allá de transmitir un mensaje de un emisor a un receptor. En la comunicación humana están presentes aspectos verbales y no verbales.

Por lo general centramos mayor atención en el contenido, es decir en lo que estamos diciendo, y menor atención en la forma como lo decimos, que incluye el tono de voz, el énfasis, la expresión de la cara, la postura corporal, etc

En la relación de pareja existe un componente afectivo muy tuerte, que nos hace especialmente vulnerables a la comunicación no verbal de nuestro compañero(a). Además existe el riesgo de que al percibir un gesto, un tono, o cualquier otra actitud, la interpretemos equivocadamente desde nuestros propios temores al rechazo, al dolor, al abandono, etc.

Un ejercicio enriquecedor para nuestro propio conocimiento y que al tiempo puede obrar milagros en nuestra relación con los demás, y principalmente con la pareja, es observarnos a nosotros mismos mientras hablamos con distintas personas. Esto se llama desarrollar un yo observador, no juzgador, quien nos va a permitir descubrir algunas cosas que hacemos en automático; por lo tanto, las consideramos "normales" porque nos son familiares, y no vemos el efecto que pueden producir en otras personas, principalmente en quienes amamos.

Recordemos que la parte no verbal de la comunicación es la que más se presta a interpretación, Por lo tanto cada miembro de la pareja tiene el 50% de responsabilidad en la comunicación que establezca con su cónyuge, tanto en lo que exprese, como en lo que interprete.

lunes, marzo 19, 2007

¿ES EL ALCOHOLISMO REALMENTE UNA ENFERMEDAD?

EL ALCOHOLISMO UNA ENFERMEDAD


La Asociación Médica Norteamericana y la Organización Mundial de la Salud, como muchos otros grupos profesionales, consideran al alcoholismo como una enfermedad.


Los jueces y legisladores también lo van reconociendo como enfermedad. Algunas autoridades continúan mirándolo solamente como expresión de problemas emocionales ocultos. Otros lo ven como un síntoma que antecede a una enfermedad, aunque requiere tratamiento por sí mismo

.El Comité sobre Alcoholismo y Dependencia de las drogas, de la Asociación Médica Norteamericana, define al alcoholismo como una enfermedad en la cual se presenta ansiedad por el alcohol y/o pérdida del control sobre su consumo, como un tipo de dependencia que puede causar daño a la salud de la persona o interferir su habilidad para trabajar y para relacionarse con los demás, en especial con los familiares más cercanos.


El alcohólico bebe usualmente en grandes cantidades, y con frecuencia llega al estado de embriaguez. Sin embargo, la cantidad y la frecuencia no son más que síntomas. Si bien es cierto que algunos alcohólicos beben en menores proporciones que algunos bebedores sociales, este hecho no modifica su condición básica ni la hace menos grave. El factor clave está en la pérdida del control y la ansiedad por la droga, en este caso el alcohol. Los defectos físicos y las dificultades para ajustarse a la vida pueden contribuir al desarrollo de la enfermedad, o ser un resultado de ella.

La bebida solitaria, o el beber temprano por la mañana pueden ser signos de alcoholismo, pero no siempre se presentan. En forma similar, el vivir en sitios de baja condición, la irresponsabilidad y otros tipos de conducta comúnmente asociados con el alcoholismo, ni se limitan a este desorden ni forman necesariamente parte de él.

En realidad, la clase de alcohólicos compuesta por miembros de alto nivel profesional y económico constituye probablemente la más numerosa, y con toda seguridad, una de las clases de alcoholismo más ignoradas en este país.

DEFINICIÓN:

El término alcoholismo intenta abarcar, no sin dificultad la definición de un fenómeno extraordinariamente complejo relacionado con el consumo de alcohol cuando este alcanza la condición de dependencia. Aparentemente la palabra alcoholismo fue utilizada por primera vez por el médico sueco Magnus Huss en el año 1.849 quien extendió su significado a todos los problemas sociales relacionados con el uso, el abuso y la dependencia de bebidas alcohólicas. En un sentido estricto, el alcoholismo es la dependencia física de una droga llamada alcohol, por lo que preferimos llamarla alcoholdependencia.

Al definir al alcoholismo como una farmacodependencia estamos destacando que se trata de una auténtica enfermedad. Una enfermedad reconocida y categorizada por la OMS como un trastorno mental por uso de sustancias al lado de las demás farmacodependencias. El alcoholismo es una enfermedad que como otra cualquiera posee una etiología, un curso evolutivo natural, un diagnóstico, un pronóstico y un tratamiento, y que también puede cursar con una serie de complicaciones.

Al insistir en que el alcoholismo o alcoholdependencia es una enfermedad lo hacemos porque infortunadamente muchas personas consideran todavía a este trastorno como una conducta viciosa, cuando no deplorable, malsana y hasta digna de rechazo, siendo esto una gran equivocación. Continuar considerando el alcoholismo como un vicio es un lamentable error al que es necesario poner fin.

Es importante destacar que el término alcoholismo no es utilizado actualmente por la OMS y que esta organización no utiliza tampoco la palabra enfermedad desde su última revisión. En su defecto identifica a la dependencia del alcohol como un trastorno mental por uso de sustancias categorizándola junto al resto de la adicciones a sustancias lícitas e ilícitas. Sin embargo, y a pesar de que la palabra alcoholismo no precisa la idea de enfermedad ni la define, debido a su uso universal para designar la dependencia del alcohol, la utilizamos en este sitio indistintamente junto a la palabra alcoholdependencia.

En un intento más preciso de definición podemos afirmar que el alcoholismo es una enfermedad insidiosa, progresiva, incurable y recurrente caracterizada por dos "imposibilidades" básicas que ayudan a distinguir a la persona alcohólica de la que no lo es. Estas dos imposibilidades son: a) la imposibilidad de abandonar el hábito de beber y b) la imposibilidad de interrumpir la ingesta una vez que se inicia.

Con relación a este tema existe una importante cantidad de implicaciones que serán revisadas en nuevas publicaciones de esta página. Por ahora nos limitaremos a considerar el alcoholismo en sentido estricto como una enfermedad orgánica; en otras palabras la dependencia del organismo humano de una sustancia química llamada alcohol. El alcoholismo o alcoholdependencia es la dependencia de una droga. Una dependencia en el amplio sentido de lo físico que se extiende a lo psicológico.

Según la Asociación Americana de Psiquiatría, la dependencia de una sustancia incluyendo el alcohol se define en su listado de siete criterios, siendo necesarios al menos tres para hacer el diagnóstico. Estos criterios deberán haber ocurrido durante los 12 meses previos a la evaluación y haber llevado al paciente a un daño físico y psicológico importante:

1. Tolerancia a la sustancia.
2. Síndrome de Abstinencia.
3. Uso de grandes cantidades durante un tiempo prolongado.
4. Deseo persistente para usar la sustancia, sin poder reducir el uso por falta de control de sí mismo.
5. Dedica gran parte de su tiempo en obtener la sustancia, consumirla y recuperarse posterior al uso de la misma.
6. Reduce al máximo sus actividades sociales, ocupacionales y recreacionales por el uso de la sustancia.
7. El uso continuado de la sustancia es la causa de la persistencia de los conflictos interpersonales, físicos y psicológicos.


ENFERMEDAD CRÓNICA

El alcoholismo es una enfermedad crónica producida por el consumo incontrolado de bebidas alcohólicas (alcohol etílico), bien en forma de bebidas alcohólicas o como constituyente de otras sustancias, lo cual interfiere en la salud física, mental, social y / o familiar así como en las responsabilidades laborales.

La Organización Mundial de la Salud define el alcoholismo como la ingestión diaria de alcohol superior a 50 gramos en la mujer y 70 gramos en el hombre (una copa de licor o un combinado tiene aproximadamente 40 gramos de alcohol, un cuarto de litro de vino 30 gramos y un cuarto de litro de cerveza 15 gramos). El alcoholismo parece ser producido por la combinación de diversos factores fisiológicos, psicológicos y genéticos. Se caracteriza por una dependencia emocional y a veces orgánica del alcohol, y produce un daño cerebral progresivo y finalmente la muerte.

La química del alcohol le permite afectar casi todo tipo de célula en el cuerpo, incluyendo las que se encuentran en el sistema nervioso central. En el cerebro, el alcohol interactúa con centros responsables del placer y otras sensaciones deseables; después de la exposición prolongada al alcohol, el cerebro se adapta a los cambios producidos por el alcohol y se vuelve dependiente a ellos. Para las personas que sufren de alcoholismo, el tomar se convierte en el medio principal a través del cual pueden interactuar con personas, trabajo y vida. El alcohol domina su pensamiento, emociones y acciones. La gravedad de esta enfermedad está afectada por factores de índole genéticos, psicológicos, cultural y de dolor físico.

CAUSAS

No hay una causa definida del alcoholismo pero hay factores que pueden jugar un papel en su desarrollo. Es más probable el desencadenamiento de un alcoholismo en las personas con algún familiar alcohólico que en otras que no lo tienen. No se conoce la razón, que puede encontrarse en anomalías genéticas o bioquímicas.

Entre los factores psicológicos se incluyen: la necesidad de consuelo para la ansiedad, conflictos en las relaciones personales, baja estima personal, Autoconcepto negativo, etc.

Los factores sociales incluyen: la facilidad de consumo de alcohol, historia familiar de consumo, la aceptación social del consumo de alcohol, estilos de vida de stress, etc.

La incidencia en la dependencia del alcohol está aumentando. Las estadísticas varían pero aproximadamente un 7% de adultos en Europa están afectados.



EFECTOS

La química cerebral. El deseo de alcohol durante la abstinencia, el dolor asociado con la supresión y la alta tasa de recaída se deben a la adaptación del cerebro y a la dependencia en los cambios químicos (cerebrales) causados por el uso de alcohol a largo plazo. El alcoholismo es un tipo de drogodependencia.

Hay dos tipos de dependencia en esta adicción la física y la psicológica. La dependencia física se revela por si misma, cuando se interrumpe la ingesta de alcohol, con síntomas muy claros como la tolerancia, cada vez mayor, al alcohol y enfermedades asociadas a su consumo.

El efecto directo del alcohol en el sistema nervioso es la depresión, como resultado de la disminución de la actividad, la ansiedad, tensión e inhibiciones. La concentración y el juicio empiezan a empeorar. En cantidades excesivas, el alcohol produce una intoxicación y envenenamiento.

El alcohol causa relajación y euforia pero a la vez también actúa como un depresivo en el sistema nervioso central. Inclusive después de años de investigación, los expertos todavía no saben exactamente cómo el alcohol afecta el cerebro. Parece ejercer efectos mayores en el hipocampo, un área en el cerebro asociada no sólo con el aprendizaje y la memoria sino también con la regulación de la emoción, el procesamiento sensorial, el apetito y el estrés.

Un estudio reciente encontró que productos mayores descompuestos del alcohol, ésteres de etilo de ácido graso, estimulan el flujo de potasio en las células del hipocampo, el cual inhibe neurotransmisores importantes (mensajeros químicos).

De especial importancia para los investigadores de alcoholismo son los neurotransmisores ácido gamma-aminobutírico (GABA), dopamina y serotonina, los cuales están muy asociados con, entre otras funciones, el comportamiento emocional y los antojos. El alcoholismo crónico causa depleción de la materia gris, tejido crucial en el sistema nervioso central.

El alcohol también afecta a otros sistemas corporales. Puede aparecer una irritación del tracto gastrointestinal con erosiones en las paredes del estómago debidas a las náuseas y vómitos. Las vitaminas no se absorben bien, y esto ocasiona deficiencias nutricionales en los alcohólicos de larga evolución. También ocasiona problemas en el hígado (cirrosis hepática).

El sistema cardiovascular se ve afectado por cardiopatías. También puede aparecer una alteración sexual causando una disfunción en la erección del pene en el hombre y una desaparición de la menstruación en la mujer. El consumo de alcohol durante el embarazo puede causar problemas en el desarrollo del feto, produciendo el llamado síndrome fetal del alcohol.

El problema más serio de los bebedores son las complicaciones físicas y mentales. Algunas personas son capaces de conseguir un control sobre su dependencia en las fases tempranas antes de la total pérdida del control.

Factores genéticos. En las personas que sufren de alcoholismo severo, los investigadores han identificado un gen que afecta la función de una estructura nervio-celular conocida como receptor de dopamina D2 (DRD2), el cual, a su vez, influye en la actividad de la dopamina. Este gen también se encuentra en las personas con trastorno de déficit de atención, las cuales corren un riesgo mayor de alcoholismo, y está también presente en las personas con el síndrome de Tourette y autismo. La asociación de este gen con estos problemas neurológicos conduce a algunos expertos a creer que el gen receptor de dopamina D2 no es una causa principal del alcoholismo, sino que las personas con este gen tienen una probabilidad mayor de tomar para medicar los síntomas psicológicos y conductuales de sus trastornos neurológicos. Además, un estudio mayor no encontró ninguna conexión entre el gen DRD2 y el alcoholismo. Se necesita llevar a cabo más investigación en esta área.

SÍNTOMAS

· Tolerancia de los efectos del alcohol (Mayor consumo: iguales efectos).
· Necesidad diaria o frecuente de alcohol para su funcionamiento
· Pérdida de control con incapacidad de interrumpir o reducir el consumo de alcohol.
· Bebedor solitario.
· Dar excusas para beber.
· Episodios de pérdida de memoria asociados al consumo de alcohol (ausencias negras).
· Episodios de violencia asociados al consumo de alcohol.
· Deterioro en las relaciones sociales y familiares y en la responsabilidad laboral.
· Absentismo laboral.
· Inexplicable mal genio.
· Conducta que tiende a esconder el alcoholismo.
· Hostilidad al hablar de la bebida.
· Negarse a la ingesta de alimento.
· Negar la apariencia física.
· Nauseas.
· Vómitos.
· Vacilación por las mañanas.
· Dolor abdominal.
· Calambres.
· Entorpecimiento y temblores.
· Enrojecimiento y capilares de la cara dilatados (especialmente en la nariz).
· Confusión.
· Temblores e incontroladas sacudidas del cuerpo.
· Cansancio y agitación.
· Insomnio.
· Pérdida de apetito e intolerancia a toda la comida.
· Confusión.
· Alucinaciones.
· Taquicardia.
· Sudores.
· Convulsiones.
· Problemas en la lengua.
· Lagrimeo.
· Desvanecimiento.


ETAPAS DEL ALCOHOLISMO

1. Primero se desarrolla la tolerancia alcohol. Esto ocurre en personas que son capaces de consumir una gran cantidad de alcohol antes de que se noten los efectos adversos.

2. Después de la tolerancia aparecerán los lapsus de memoria (lagunas).

3. Más tarde aparece la falta del control de beber, y la persona afectada no puede esperar a beber tan sólo cuando le apetece.




sábado, octubre 21, 2006

CÓMO LOGRAR UNA AUTORIDAD POSITIVA

Tener autoridad, que no autoritarismo, es básico para la educación de nuestro hijo. Debemos marcar límites y objetivos claros que le permitan diferenciar qué está bien y qué está mal, pero uno de los errores más frecuentes de padres y madres es excederse en la tolerancia. Y entonces empiezan los problemas. Hay que llegar a un equilibrio, ¿cómo conseguirlo para tener autoridad?
En una de las primeras charlas que di a un grupo de padres de un jardín, una madre levantó la mano y me preguntó:

- ¿Qué hago si mi hijo está encima de la mesa y no quiere bajar?
- Dígale que baje, - le dije yo.
- Ya se lo digo, pero no me hace caso y no baja- respondió la madre con voz de derrotada.
- ¿Cuántos años tiene el niño?- le pregunté.
- Tres años - afirmó ella.

Situaciones semejantes a ésta se presentan frecuentemente cuando tengo ocasión de comunicar con un grupo de padres. Generalmente suele ser la madre quien pone la cuestión sobre la mesa aunque estén los dos. El padre simplemente asiente, bien con un silencio cómplice, bien afirmando con la cabeza, porque el problema es de los dos, evidentemente.

¿Qué ha pasado para que en tan pocos meses una pareja de personas adultas, triunfadoras en el campo profesional y social, hayan dilapidado el capital de autoridad que tenían cuando nació el niño?

Actuaciones paternas y maternas, a veces llenas de buena voluntad, minan la propia autoridad y hacen que los niños primero y los adolescentes después no tengan un desarrollo equilibrado y feliz con la consiguiente angustia para los padres. El padre o la madre que primero reconoce no saber qué hacer ante las conductas disruptivas de su pequeño y que, después, siente que ha perdido a su hijo adolescente, no puede disfrutar de una buena calidad de vida, por muy bien que le vaya económica, laboral y socialmente, porque ha fracasado en el "negocio" más importante: la educación de sus hijos.

¿Cuáles son los errores más frecuentes que padres y madres cometemos cuando interaccionamos con nuestros hijos?

Antes de que siga leyendo, quiero advertirle que, posiblemente, usted, como todos -yo también- en alguna ocasión ha cometido cada uno de los errores que se apuntan a continuación. No se preocupe por ello. No es un desastre. Es lo normal en cualquier persona que intenta educar TODOS LOS DÍAS. Tiene su parte positiva. Quiere decir que intenta educar, lo cual ya es mucho. En educación lo que deja huella en el niño no es lo que se hace alguna vez, sino lo que se hace continuamente. Lo importante es que, tras un periodo de reflexión, los padres consideren, en cada caso, las actuaciones que pueden ser más negativas para la educación de sus hijos, y traten de ponerles remedio.

Estos son los principales errores que, con más frecuencia, debilitan y disminuyen la autoridad de los padres:

La permisividad. Es imposible educar sin intervenir. El niño, cuando nace, no tiene conciencia de lo que es bueno ni de lo que es malo. No sabe si se puede rayar en las paredes o no. Los adultos somos los que hemos de decirle lo que está bien o lo que está mal. El dejar que se ponga de pie encima del sofá porque es pequeño, por miedo a frustrarlo o por comodidad es el principio de una mala educación. Un hijo que hace "fechorías" y su padre no le corrige, piensa que es porque su padre ni lo estima ni lo valora. Los niños necesitan referentes y límites para crecer seguros y felices.

Ceder después de decir no. Una vez que usted se ha decidido a actuar, la primera regla de oro a respetar es la del no. El no es innegociable. Nunca se puede negociar el no, y perdone que insista, pero es el error más frecuente y que más daño hace a los niños. Cuando usted vaya a decir no a su hijo, píenselo bien, porque no hay marcha atrás. Si usted le ha dicho a su hijo que hoy no verá la televisión, porque ayer estuvo más tiempo del que debía y no hizo los deberes, su hijo no puede ver la televisión aunque le pida de rodillas y por favor, con cara suplicante, llena de pena, otra oportunidad. Hay niños tan entrenados en esta parodia que podrían enseñar mucho a las estrellas del cine y del teatro.
En cambio, el sí, sí se puede negociar. Si usted piensa que el niño puede ver la televisión esa tarde, negocie con él qué programa y cuanto rato.

El autoritarismo. Es el otro extremo del mismo palo que la permisividad. Es intentar que el niño/a haga todo lo que el padre quiere anulándole su personalidad. El autoritarismo sólo persigue la obediencia por la obediencia. Su objetivo no es una persona equilibrada y con capacidad de autodominio, sino hacer una persona sumisa, esclavo sin iniciativa, que haga todo lo que dice el adulto. Es tan negativo para la educación como la permisividad.

Falta de coherencia. Ya hemos dicho que los niños han de tener referentes y límites estables. Las reacciones del padre/madre han de ser siempre dentro de una misma línea ante los mismos hechos. Nuestro estado de ánimo ha de influir lo menos posible en la importancia que se da a los hechos. Si hoy está mal rayar en la pared, mañana, también.
Igualmente es fundamental la coherencia entre el padre y la madre. Si el padre le dice a su hijo que se ha de comer con los cubiertos, la madre le ha de apoyar, y viceversa. No debe caer en la trampa de: "Déjalo que coma como quiera, lo importante es que coma".

Gritar. Perder los estribos. A veces es difícil no perderlos. De hecho todo educador sincero reconoce haberlos perdido alguna vez en mayor o menor medida. Perder los estribos supone un abuso de la fuerza que conlleva una humillación y un deterioro de la autoestima para el niño. Además, a todo se acostumbra uno. El niño también a los gritos a los que cada vez hace menos caso: Perro ladrador, poco mordedor. Al final, para que el niño hiciera caso, habría que gritar tanto que ninguna garganta humana está concebida para alcanzar la potencia de grito necesaria para que el niño reaccionase.
Gritar conlleva un gran peligro inherente. Cuando los gritos no dan resultado, la ira del adulto puede pasar fácilmente al insulto, la humillación e incluso los malos tratos psíquicos y físicos, lo cual es muy grave. Nunca debemos llegar a este extremo. Si los padres se sienten desbordados, deben pedir ayuda: tutores, psicólogos, escuelas de padres...

No cumplir las promesas ni las amenazas. El niño aprende muy pronto que cuanto más promete o amenaza un padre/madre menos cumple lo que dicen. Cada promesa o amenaza no cumplida es un girón de autoridad que se queda por el camino. Las promesas y amenazas deber ser realistas, es decir fáciles de aplicar. Un día sin tele o sin salir, es posible. Un mes es imposible.

No negociar. No negociar nunca implica rigidez e inflexibilidad. Supone autoritarismo y abuso de poder, y por lo tanto incomunicación. Un camino ideal para que en la adolescencia se rompan las relaciones entre los padres y los hijos.

No escuchar. J. Dobson dice en su libro El arte de ser padres, que una buena madre -hoy también podemos decir padre- es la que escucha a su hijo aunque esté hablando por teléfono. Muchos padres se quejan de que sus hijos no los escuchan. Y el problema es que ellos no han escuchado nunca a sus hijos. Los han juzgado, evaluado y les han dicho lo que habían de hacer, pero escuchar... nunca.

Exigir éxitos inmediatos. Con frecuencia, los padres tienen poca paciencia con sus hijos. Querrían que fueran los mejores... ¡ya!. Con los hijos olvidan que nadie ha nacido enseñado. Y todo requiere un periodo de aprendizaje con sus correspondientes errores. Esto que admiten en los demás no pueden soportarlo cuando se trata de sus hijos, en los que sólo ven las cosas negativas y que, lógicamente, "para que el niño aprenda" se las repiten una y otra vez.

Sin embargo, una vez que sabemos lo que hemos de evitar, algunos consejos y "trucos" sencillos pueden aligerar este problema, ofrecer un desarrollo equilibrado a los hijos y proporcionar paz a las personas y al hogar. Estos consejos sólo requieren, por un lado, el convencimiento -muy importante- de que son efectivos y, por otro, llevarlas a la práctica de manera constante y coherente.

Algunas de estas técnicas ya han sido comentadas al hablar de los errores, y ya no insistiré en ellas. Me limitaré a enunciar brevemente, actuaciones concretas y positivas que ayudan a tener prestigio y autoridad positiva ante los hijos:

Tener unos objetivos claros de lo que pretendemos cuando educamos. Es la primera condición sin la cual podemos dar muchos palos de ciego. Estos objetivos han de ser pocos, formulados y compartidos por la pareja, de tal manera que los dos se sientan comprometidos con el fin que persiguen. Requieren tiempo de comentario, incluso, a veces, papel y lápiz para precisarlos y no olvidarlos. Además deben revisarse si sospechamos que los hemos olvidado o ya se han quedado desfasados por la edad del niño o las circunstancias familiares.

Enseñar con claridad cosas concretas. Al niño no le vale decir "sé bueno", "pórtate bien" o "come bien". Estas instrucciones generales no le dicen nada. Lo que sí le vale es darle con cariño instrucciones concretas de cómo se coge el tenedor y el cuchillo, por ejemplo.

Dar tiempo de aprendizaje. Una vez hemos dado las instrucciones concretas y claras, las primeras veces que las pone en práctica, necesita atención y apoyo mediante ayudas verbales y físicas, si es necesario. Son cosas nuevas para él y requiere un tiempo y una práctica guiada.

Valorar siempre sus intentos y sus esfuerzos por mejorar, resaltando lo que hace bien y pasando por alto lo que hace mal. Pensemos que lo que le sale mal no es por fastidiarnos, sino porque está en proceso de aprendizaje. Al niño, como al adulto, le encanta tener éxito y que se lo reconozcan.

Dar ejemplo para tener fuerza moral y prestigio. Sin coherencia entre las palabras y los hechos, jamás conseguiremos nada de los hijos. Antes, al contrario, les confundiremos y les defraudaremos. Un padre no puede pedir a su hijo que haga la cama si él no la hace nunca.

Confiar en nuestro hijo. La confianza es una de las palabras clave. La autoridad positiva supone que el niño tenga confianza en los padres. Es muy difícil que esto ocurra si el padre no da ejemplo de confianza en el hijo.

Actuar y huir de los discursos. Una vez que el niño tiene claro cual ha de ser su actuación, es contraproducente invertir el tiempo en discursos para convencerlo. Los sermones tienen un valor de efectividad igual a 0. Una vez que el niño ya sabe qué ha de hacer, y no lo hace, actúe consecuentemente y aumentará su autoridad.

Reconocer los errores propios. Nadie es perfecto, los padres tampoco. El reconocimiento de un error por parte de los padres da seguridad y tranquilidad al niño/a y le anima a tomar decisiones aunque se pueda equivocar, porque los errores no son fracasos, sino equivocaciones que nos dicen lo que debemos evitar. Los errores enseñan cuando hay espíritu de superación en la familia.

Todas estas recomendaciones pueden ser muy válidas para tener autoridad positiva o totalmente ineficaces e incluso negativas. Todo depende de dos factores, que si son importantes en cualquier actuación humana, en la relación con los hijos son absolutamente imprescindibles: amor y sentido común.

“Educar es estimar”, decía Alexander Galí. El amor hace que las técnicas no conviertan la relación en algo frío, rígido e inflexible y, por lo tanto, superficial y sin valor a largo plazo. El amor supone tomar decisiones que a veces son dolorosas, a corto plazo, para los padres y para los hijos, pero que después son valoradas de tal manera que dejan un buen sabor de boca y un bienestar interior en los hijos y en los padres.

El sentido común es lo que hace que se aplique la técnica adecuada en el momento preciso y con la intensidad apropiada, en función del niño, del adulto y de la situación en concreto. El sentido común nos dice que no debemos matar moscas a cañonazos ni leones con caucheras. Un adulto debe tener sentido común para saber si tiene delante una mosca o un león. Si en algún momento tiene dudas, debe buscar ayuda para tener las ideas claras antes de actuar.

lunes, octubre 09, 2006

COMPORTAMIENTO VIOLENTO DE NIÑOS Y ADOLESCENTES

Hay gran preocupación por la incidencia del comportamiento violento entre niños y adolescentes.
Este complejo y perturbador asunto necesita ser cuidadosamente entendido por padres, maestros y otros adultos.

Los niños pueden demostrar comportamiento violento aún desde la edad pre-escolar. Los padres y otros adultos que presencian este comportamiento pueden preocuparse por el niño, pero por lo general, "esperan que lo supere al crecer". Hay que tomar muy en serio el comportamiento violento de un niño, no importa su edad. No debe descartarse diciendo que "está pasando por una fase."

La gama del comportamiento violento:

El comportamiento violento en niños y adolescentes puede incluir una amplia gama de comportamiento: explosivos arrebatos de ira, agresión física, peleas, amenazas o intentos de herir a otros (inclusive pensamientos homicidas), uso de armas de fuego, crueldad hacia los animales, encender fuegos, destrucción intencional de la propiedad y el vandalismo.

Factores que aumentan el riesgo de la violencia:

Muchas investigaciones han llegado a la conclusión de que hay una interacción compleja o una combinación de factores que lleva a un aumento en el riesgo de un comportamiento violento en niños y adolescentes. Estos factores incluyen:

  • Comportamiento agresivo o violencia previa;
  • Ser la víctima de un abuso físico y/o sexual;
  • Exposición a la violencia en el hogar y/o la comunidad;
  • Factores genéticos (hereditarios de la familia);
  • Exposición a la violencia en los medios de difusión (televisión, radio, etc.);
  • Uso de drogas y/o alcohol;
  • Presencia de armas de fuego en la casa;
  • Combinación de factores de estrés socioeconómico en la familia (pobreza, carencia de medios, privación severa);
  • Separación matrimonial, divorcio, padre/madre soltero, desempleo, y falta de apoyo por parte de la familia)
  • Daño cerebral debido a heridas en la cabeza.

¿Cuáles son las "señales de alerta" de la violencia infantil?

Los factores de riesgo en los niños que presentan lo siguiente en su comportamiento y los cuales deben de ser cuidadosamente evaluados:

  • Ira intensa,
  • Ataques de furia o pataletas,
  • Irritabilidad extrema,
  • Impulsividad extrema,
  • Frustrarse con facilidad.

Los padres y los maestros deben de tener cuidado de no minimizar este comportamiento en los niños.

¿Qué se debe de hacer si el niño demuestra comportamiento violento?

Cuando el padre u otro adulto está preocupado, debe de inmediatamente hacer arreglos para que se le haga al niño una evaluación completa y comprensiva por un profesional de la salud mental cualificado. El tratamiento oportuno por un profesional puede muchas veces ayudar. Los objetivos del tratamiento típicamente se enfocan en: ayudar al niño a aprender cómo controlar su ira, a expresar su frustración y su ira de manera apropiada, asumir responsabilidad por sus acciones y aceptar las consecuencias. Además, los conflictos familiares, los problemas escolares, y asuntos comunitarios se deben tratar.

¿Se puede prevenir el comportamiento violento infantil?

Los estudios de investigación demuestran que la mayor parte del comportamiento violento se puede reducir o impedir si se reducen o eliminan los factores de riesgo enumerados arriba. Lo que es más importante, los esfuerzos se deben dirigir a reducir dramáticamente la exposición del niño o adolescente a la violencia en el hogar, la comunidad y los medios de difusión. Es evidente que la violencia fomenta la violencia.

En adición, se pueden usar las siguientes estrategias para reducir o prevenir el comportamiento violento:

  • Prevención del abuso infantil (a través de programas sobre la crianza de los niños, apoyo a la familia, etc.).
  • Educación sexual y programas para enseñar a los adolescentes cómo criar los niños.
  • Programas de intervención temprana para niños y jóvenes violentos.
  • Supervisión de la violencia que ven los niños en los programas de televisión, los videos y las películas.